08 de septiembre de 2019
08.09.2019
Por libre

A la tercera fue la derrota

El Sporting cae por la mínima en Huesca con un jugador menos, como en anteriores ocasiones

08.09.2019 | 18:45

No pudo ser. Llegaba el Real Sporting a El Alcoraz, con el objetivo de prolongar su imbatibilidad, después de haberse enfrentado en las tres jornadas precedentes a los otros dos recién descendidos de Primera, amén de a uno de los gallitos de la pasada campaña, el Albacete. Pero en esta ocasión tal y como sucediese ante Girona y Rayo, el verse de nuevo con diez a falta de media hora para la conclusión, y otra vez de manera más que rigurosa, fue demasiado hándicap para un equipo al que además le cuesta Dios y ayuda crear ocasiones en ataque, y no digamos ya cuando va con el marcador en contra.

Nadie pretende disculpar la derrota por la mínima ante el Huesca, en una labor arbitral que fue fiel a uno de los apellidos del trencilla de turno: "Toca". Y es que toca las narices, por aquello de ser políticamente correcto, el que mientras que a Manu García o a Carmona (por citar dos ejemplos), les cosiesen literalmente a faltas, las tarjetas fuesen casi siempre para los visitantes.

Algo falla con el VAR cuando los aficionados seguimos sin entender cuándo actúa y cuándo se da mus. Cuándo sirve para expulsar como hizo en la primera jornada con Damián y cuándo no interviene siquiera, para ese manotazo a Manu García al filo del descanso. Dos jugadas dicho sea de paso, simples lances del juego y no merecedoras de castigo alguno. Pero con el Sporting si lo hubo en contra y no a favor.
En el Día de Asturias, el Sporting hay que reconocer que volvió a mostrar todas sus virtudes, pero también todos sus defectos. El equipo de José Alberto se muestra sólido y solidario en defensa, a excepción en este caso de la jugada que provocó el único tanto del partido, recién comenzado el segundo tiempo, en un centro desde la banda que no supo defender el hasta este partido, solvente Damián Pérez.

Pero por otra parte, este equipo por más que lo pretenda, es incapaz de generar jugadas de ataque por las bandas, sin jugadores específicos para ello, ni de culminar las pocas ocasiones de las que dispone, sin un delantero centro nato.

De este modo, por cuarta jornada consecutiva, Uros, el único referente en punta, sigue en su particular batalla contra todos (incluidas vallas publicitarias), cayendo a ofrecerse en ambas bandas, peleando cada balón hasta la extenuación, pero tal vez por ello sin la frescura necesaria para resolver en las poquísimas oportunidades que tiene para encarar puerta. José Alberto conoce mejor que nadie las posibilidades de esta plantilla, pero da la sensación de que o alguien acompaña arriba al serbio, o esta película la seguiremos viendo en multitud de partidos. Y casi siempre con final amargo, cuando no directamente ácido.

De partida, el entrenador de la casa, optó por mantener a Pedro Díaz en el once titular, como premio a su buen rendimiento ante el Albacete. No fue sin embargo en esta ocasión el mejor día del canterano. Como tampoco lo fue el del capitán sin brazalete, Javi Fuego.
El partido comenzó según lo esperado, con un Huesca echado arriba para tratar de amedrentar a los rojiblancos, quienes como siempre, se encontraban cómodos defendiendo y sin que Mariño apenas tuviese que intervenir.

El Alcoraz, con numerosos asientos vacíos en sus gradas, pero sin entradas a disposición de la afición visitante (cosas de la dichosa seguridad, cuando lo único seguro es que a quien se penaliza es al buen aficionado al fútbol), intentaba también presionar lo suyo; y a fe que lo logró. Al menos por lo que se refiere al árbitro López Toca.

Sin apenas nada reseñable, se llegó a la primera pausa de rehidratación en el minuto 30. Otra historia que habrá que explicar, con 22 grados en ese momento y menos del 45% de humedad.

Tras ella llegó la primera de las dos tarjetas que vería Pedro Díaz, en un partido de lo más equilibrado, tanto para lo bueno como para lo malo. Así, mientras Escriche dispuso de 'media ocasión' en el minuto 38, fue Molinero quien tuvo la mejor oportunidad de la primera parte, cuando en el minuto 40, Carmona de manera inteligente, puso rápidamente en juego una falta señalada al Sporting, dejando al defensa en posición franca para el disparo, pero yéndose este a la base del palo.

Con el empate a ceros se llegó al descanso, resultado que visto lo visto, respondía a lo presenciado sobre las pequeñas dimensiones del césped de El Alcoraz.

El jarro de agua fría llegó para los sportinguistas en el 48, casi sin tiempo a situarse de nuevo sobre el campo, cuando un centro desde el lateral del área defendido por Molinero, fue rematado por Raba, anticipándose este en su salto a Damián Pérez. Gol evitable a todas luces.
El Huesca intentó aprovecharse del desconcierto en el que pareció sumirse el Sporting ante el gol recibido, pero sin conseguir que Mariño tuviera que emplearse en exceso.

En el minuto 57, más de uno vio por dónde iban a ir los derroteros del arbitraje, cuando Manu García, cansado de recibir faltas a cada balón que intentaba controlar, y ante la pasividad arbitral, vio la tarjeta por protestar.

Y solo un minuto después vieron cómo sus temores estaban más que fundados, cuando una falta sin más de Pedro Díaz, le valió a este para ver su segunda amarilla. De esta manera, por tercera vez en cuatro partidos (y las tres contra recién descendidos), el Sporting se veía en la tesitura de jugar más de media hora con uno menos sobre el campo.

Si el gol en contra había en cierto modo pesado en el Sporting, la expulsión de Pedro lo hizo aún más. José Alberto trató de dar frescura y buscar soluciones realizando un doble cambio en el 62, dando entrada de una tacada a Alvaro y Pablo Pérez, siendo los sustituidos Aitor y Carmona. Pero el panorama, oscuro como ameneciese el domingo en Gijón, apenas varió.

Poco después, en el 69, un gol de Ivi López, fue anulado justamente por un fuera de juego del ex del Sporting. Ya hubiese sido demasiado para el cuerpo de los sportinguistas.

De nuevo hubo pausa para le hidratación, aunque donde más sequía había en realidad era en la zona de creación del Sporting. Tal vez por ello en el 80 José Alberto ordenó su último cambio: Nacho Méndez por Javi Fuego. Tampoco surgió el efecto deseado.

Pero aun así, tal y como cabía esperar, se produjo ese último arreón del Sporting, más con corazón que con cabeza, pero que bien pudo valer el empate, si ese magnífico remate con rosca de Borja López, ya en el último minuto del descuento desde fuera del área, no se hubiese encontrado con la prodigiosa mano del portero Yañez y la colaboración otra vez del maldito poste.

No hubo tiempo para más y el Sporting cosecha de esta forma su primera derrota en cuatro partidos. Cuatro encuentros en los que lleva conseguidos también cuatro goles a favor por tres en contra. Son dos empates, una victoria y una derrota: cinco puntos por tanto de doce posibles. Números que con toda la liga aún por delante, deben ser tomados con la prudencia que merecen.

El próximo partido, frente a todo un Deportivo de La Coruña, en un horario que como cabía esperar, no ha dejado en absoluto contentos a los deportivistas (las 21:00), el Sporting tiene la mejor oportunidad para dar la medida real de sus posibilidades en esta temporada. Y de los objetivos por los que podrá luchar. De momento, la imagen que queda es la de un bloque en el que todavía faltan mecanismos por afinar, especialmente en ataque. Nada que resulte alarmante, pero que conviene subsanar cuanto antes.

Post Scriptum: del todo inexplicable habiendo tenido todo el tiempo del mundo, que en el día en el que El Molinón Enrique Castro Quini, recibe a la selección española, para honrar así a la memoría del mito viviente (y por desgracia, de paso dar su apoyo al también ex jugador rojiblanco y ex seleccionador, Luis Enrique), no se hubiera conseguido fijar el partido ante el Huesca, de manera que la primera plantilla (y con ella el resto de equipos de Mareo), estuviese presente en una ocasión no ya especial, sino sencillamente que quedará para la historia. Por favor, que alguien diga que al menos se intentó.

Post Scriptum: Homenaje Quini

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook