16 de septiembre de 2019
16.09.2019
Por libre

Otro jarro de agua fría

El Deportivo vio su esfuerzo recompensado, merced a un inocente penalti cometido por Borja López en el 92'

16.09.2019 | 02:42

Aquellos que designan los horarios decidieron que fuese todo un Real Sporting - Deportivo de La Coruña, el partido que cerrase la sexta jornada de Segunda, en un horario que con toda seguridad impidió una mayor presencia en las gradas de aficionados coruñeses, que se quedaron de este modo en apenas 300 seguidores. Y a pesar de que intentaron hacerse notar desde su ubicación en El Molinón Enrique Castro 'Quini', poco pudieron hacer frente a los más de 18 mil sportinguistas, que una jornada más, no dejaron de apoyar a los suyos en todo momento.

Con todo, los visitantes vieron su esfuerzo recompensado, merced a un inocente penalti cometido por Borja López en el 92', confirmado por el VAR y transformado con frialdad por el 10 del Dépor, Aketxe, sin que Mariño pudiese evitar así que al Sporting se le escapase una victoria que saboreaban prácticamente todos los presentes y también quienes habían ya abandonado el estadio.

Llegaban al partido los dos equipos tras perder en la anterior jornada. El Dépor en casa ante el Albacete, lo que le había llevado a ocupar puestos de descenso, mientras que el Sporting lo había hecho en Huesca.

Con respecto a ese último choque en El Alcoraz, José Alberto optó por realizar algunos cambios en el once inicial. Al obligado y casi cantado de Nacho Méndez por el sancionado Pedro Díaz, se unieron el de Unai Medina por Molinero y el de Álvaro Vázquez por Aitor García.

De este modo, y aunque de partida el equipo sportinguista se situase sobre el campo con el habitual 4-1-4-1, durante muchas fases del partido se viese más un 4-4-2 con Alvaro acompañando en el ataque a Uros, lo que agradeció (y de qué manera) el serbio.

En plena fase aún de tanteo y cuando no se habían cumplido los primeros cinco minutos, Nacho Méndez roba un balón y sirve al balcánico, que sin pensárselo dos veces, resuelve con un espectacular zapatazo que se cuela como un obús en la portería coruñesa, sin que su portero Dani Giménez no pudiese hacer absolutamente nada a pesar de su estirada. No se le podía poner mejor así el partido al Sporting.

Al gol sportinguista siguieron minutos en los que ambos equipos buscaron apretar a su contrario en la salida de balón, lo que provocaba numerosas pérdidas. Desde su área técnica, los dos entrenadores pedían lo mismo a los suyos: más unión entre líneas, con la clara intención ofrecer el menor espacio posible a su rival.

Pudo llegar el empate en el minuto 14, pero el remate de cabeza casi a placer del venezolano Christian Santos, se topó con el larguero. Error garrafal por fortuna para el Sporting.

Tras esa clara ocasión el Dépor adelantó sus líneas, pero sin llegar a generar con ello apenas peligro. Por su parte en el Sporting, Nacho Méndez continuaba siendo protagonista de valiosas recuperaciones de balón en el centro del campo, pero que no llegaban tampoco a traducirse en acciones claras de ataque.

Con este panorama y con Uros en una permanente lucha con su marcador, se llegó a la primera media hora de juego sin más tiros a puerta para el Sporting que el que le había permitido adelantarse en el marcador.

Fue el propio Uros quien pudo conseguir el segundo para los rojiblancos en el minuto 34, en una galopada en solitario que no consiguió resolver, aunque la jugada había quedado invalidada por fuera de juego.

De ahí al descanso poco reseñable, salvo el único saque de esquina para los coruñeses y primero del partido, cuando corría ya el minuto 38, lo que denota lo poco que se habían pisado hasta ese momento las áreas.

Primera parte así pues poco vistosa a ojos del espectador, con más acercamientos quizás por parte de los visitantes, pero que salvo en ese mencionado tiro al larguero, tampoco inquietaron en exceso a Mariño. Se fueron así los sportinguistas y sus aficionados más que satisfechos con el resultado y de paso aliviados por el estreno goleador de Djuka.

Volvieron ambos conjuntos a saltar al césped sin cambios en el segundo periodo, siendo Damián quien realizase el primer disparo a puerta en el minuto 50, aunque este se marchase fuera de los tres palos.

Ante la seguridad de los centrales sportinguistas hasta ese instante, el Dépor pretendía abrir el juego por bandas, forzando con ello alguna que otra falta, como la que Aketxe botó con fuerza e intención desde la esquina izquierda de la frontal del área defendida por el conjunto sportinguista. Allí apareció como siempre puntual la mano de Mariño, para evitar con su intervención el empate.

Fue el entrenador del equipo gallego quien decidió mover ficha primero, realizando su primer cambio en el minuto 54. Cuatro minutos después Uros, otra vez desde fuera del área, probó suerte, encontrándose en este caso con la respuesta segura del portero deportivista.

El tiempo iba pasando y se alcanzaba la hora de juego, sin que hubiese sobre el campo un dominador claro. Los dos equipos se mostraban muy planos en su fase de creación, lo que claramente beneficiaba al Sporting que era quien iba por delante.

Por tercera vez buscó Uros poner a prueba a Dani Giménez, cuando en el minuto 64 a otro disparo suyo desde lejos, tuvo que responder el cancerbero deportivista con una soberbia parada.

Un minuto después se produjo el primer cambio en las filas del Sporting, entrando Pablo Pérez por Carmona, recibiendo de paso el canterano el brazalete de capitán. Ninguno de los dos tuvo la mejor de sus tardes.

Se produjo entonces la jugada tonta del partido, cuando el colegiado canario Pulido Santana, mostró por equivocación la tarjeta roja a Damián Pérez, en una falta que claramente era de amarilla, ante la lógica incredulidad de Nacho Méndez, que era el jugador que en ese momento se encontraba más cercano al colegiado.

Bien pudo ser merecedora de roja y no de amarilla, la acción protagonizada por Montero sobre Pablo Pérez en el 71, golpeando a este en la cara con su brazo extendido. Por una jugada muy similar el Sporting se quedó con uno menos en el primer partido de la presente temporada, tras chivatazo del VAR.

El Sporting parecía en ese momento más enchufado, pero con un cuarto de hora por delante, ningún sportinguista en las gradas se fiaba lo más mínimo. Lamentablemente el tiempo acabaría por darles la razón.

En el minuto 76 llegó el segundo cambio del Sporting, entrando Cristian Salvador por Alvaro Vázquez, en lo que pareció ser un mensaje desde el banquillo de replegar alas y buscar alguna contra que pudiese acabar por rematar el resultado.

Se llegaba a los diez últimos minutos según el guión que más o menos era previsible. El Dépor echado arriba casi a la desesperada, pero sin conseguir perforar el entramado defensivo rojiblanco, mientras que el Sporting dejaba transcurrir los minutos, desperdiciando los pocos acercamientos al área contraria de que dispuso, como el protagonizado por Pablo Pérez en el minuto 83, cuando se encontró sin nadie a quien asistir y resolvió de la peor forma posible.

Tras esa jugada desafortunada llegó el último cambio, yéndose Manu García entre los aplausos de la afición y saltando al campo Molinero. Más músculo para defender el exiguo resultado.

Y con cuatro minutos de descuento y cuando solo se habían consumido dos, el estadio enmudeció al ver cómo Borja López dentro del área, tocaba de forma tan accidental como inoportuna el balón con su mano. A la mayoría de los presentes no les hizo falta esperar a la decisión del VAR para imaginarse lo que iba a señalar el árbitro. Quedaba solo encomendarse a 'San Mariño', quien en esta ocasión nada pudo hacer ante la impecable ejecución del penalti por parte de Aketxe.

Prácticamente fue sacar de centro y acabarse el partido con un empate que siendo honestos, puede calificarse como justo, aunque tampoco hubiera sido inmerecida una victoria de los de José Alberto.

Con este empate que por cómo se produjo cayó como un auténtico jarro de agua fría entre la parroquia local, el Sporting se queda con 6 puntos de 18 posibles, mientras que el Depor suma 4.

Nuevamente se puede decir que al equipo le faltó mayor profundidad en su juego de ataque, con dos bandas por las que apenas se dejaron ver los supuestos extremos. Si es que los hay. Da la sensación así de que a este equipo va a ser tan complicado ganarle como a él mismo le va a resultar ganar a su rival de turno.

Viene ahora un partido entre semana, con la visita al Las Palmas el próximo jueves a las 22 horas, para luego recibir el domingo a las 18 horas, de nuevo en casa, al Racing. Dos equipos que ocupan puestos de descenso y seis puntos en juego, por qué no, totalmente factibles. Aunque quizás sea necesario proponer algo más sobre el campo para conseguir todo el botín. De lo contrario, las distancias con los primeros puestos comenzarán a ampliarse a cada jornada. Y con ello el entendible nerviosismo que ya parece querer reemplazar al optimismo con el que se inició la temporada.


Post Scriptum: el pasado viernes visitó El Molinón Enrique Castro 'Quini' un representante de la Liga, con motivo de un encuentro organizado por la Federación de Peñas Sportinguistas. Resultó cuando menos llamativo que en la mesa de la sala de prensa, lugar elegido y ofrecido gentilmente por el club para el acto, no hubiese sentado sin embargo ningún representante de este.

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