10 de octubre de 2019
10.10.2019

El cambio de camisa

10.10.2019 | 00:56

Nada es casualidad en Miguel Torrecilla. Estudia los detalles, mira a los ojos y hace gala de una educación exquisita. El despacho del director deportivo del Sporting huele a limpio y suena a un ritmo mecánico. Empieza la conversación y de fondo se oye el difusor de un ambientador que, cada ciertos minutos, se activa alimentando un fresco aroma. El espacio es el mismo que utilizó en su día Nico Rodríguez, su predecesor en el cargo, y donde Lacina Traoré, aquel fichaje "top", dio a LA NUEVA ESPAÑA su única entrevista como futbolista del Sporting. Torrecilla también da su primera entrevista en Asturias a este periódico, minutos antes de atender a la siguiente cita. Han pasado años desde la última vez que atendió a un medio de comunicación de manera individualizada.

Agua, café y una televisión de tamaño medio. La grande está arreglándose. Un "chispazo" ha dejado al director deportivo rojiblanco sin la otra plataforma en la que visiona vídeos de futbolistas, rivales, objetivos del mercado... También ve los entrenamientos del Sporting. Hace un año que se instalaron cámaras en Mareo para analizar de manera detallada, y a tiempo real, lo que hace el entrenador y los jugadores del primer equipo. Le gustaría estar más veces a pie de campo, pero dice querer huir de la foto. Tiene la sensación de que alerta e incomoda el trabajo.

Al otro lado de su mesa, una gran pizarra preside el despacho. En ella ha apuntado, a mano, todos los partidos del año, del primer equipo y de sus "40 principales", término con el que bautizó el seguimiento al número de jugadores de la casa que pueden tomar la alternativa, entre el filial y los juveniles. Junto a ella, un cartel titulado: "Ligas a seguir secretaría técnica". En él se resume, en forma de escudos, las diferentes competiciones que peina su equipo de trabajo. Hay más de treinta. De Francia a República Checa. De Uruguay a Estados Unidos.

Es esa imagen de tipo calculador la que ejerce de barrera para acercarse a la figura más personal del salmantino. Antes del director deportivo está la persona y resulta tentador descubrirla. Él invita a ello. Habla de sus padres, de su mujer, de sus hijos, de su perrita "Celta", de sus rincones favoritos. Dura poco ese Torrecilla y provoca desconfianza. Reconoce sin rubor que su famosa rueda de prensa vestido con el chandal y la camiseta del Sporting, la del amor a los colores, era todo una estrategia. Lo hace antes de despedirse para prepararse para su siguiente cita. Eso implica un cambio de camisa, metáfora del universo Torrecilla.

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