20 de octubre de 2019
20.10.2019
Por libre

A la sexta fue la vencida

Dada la situación del Sporting no cabe sino congratularse por el triunfo y esperar que este sirva para dar confianza y tranquilidad tanto fuera como dentro del campo

20.10.2019 | 04:02

En un partido sufrido y trabajado, feo para el espectador, como la mayoría de los que se disputan en Segunda División, el Sporting logró por fin su primera victoria a domicilio en la presente temporada, derrotando a un Elche que se presentaba al choque con una sola victoria a favor en su estadio.

Si hace casi un año José Alberto debutaba en el banquillo del primer equipo, logrando acabar con la imbatibilidad que ostentaba por aquel entonces un Granada que acabaría a la postre ascendiendo, este sábado, el entrenador del pueblo, gracias a los tres puntos logrados en el Martínez Valero, se puede decir que evitó que en el seno del club hubiese lugar a discusiones sobre su posible continuidad.

Para los más críticos quedará no obstante siempre abierto el debate sobre el juego desplegado por los rojiblancos (de nuevo enfundados en esa insulsa segunda equipación). Sin embargo, dada la situación del Sporting y su acuciante necesidad de sumar puntos para escapar del abismo, no cabe sino congratularse por el triunfo y esperar que este sirva para dar confianza y tranquilidad tanto fuera como dentro del campo.

Para una cita en la que muchos aficionados veían la última oportunidad de José Alberto de salvar su cabeza, este optó por introducir hasta cinco cambios en el equipo titular, con respecto al once que naufragase ante el Alcorcón. Al menos en este sentido no se puede decir que el entrenador asturiano fuese conservador.

Con Molinero de vuelta al lateral derecho de una defensa que volvió a transmitir cierta inseguridad, especialmente en jugadas a balón parado, volvió también a la titularidad Javi Fuego, formando el poleso pareja con Cristian en el centro del campo. Fue el joven zamorano uno de los mejores del encuentro, mientras que el veterano ex canterano, sin entrar demasiado en contacto con el balón, sí que mantuvo en todo instante la posición, ayudando simplemente con su presencia a minimizar los riesgos en caso de contras del rival.

Por otra parte, tal y como estaba cantado tras las buenas sensaciones que había dejado frente al Alcorcón en los pocos minutos que había estado sobre el césped, Isma Cerro debutó como titular, ocupando el puesto de interior izquierdo, desplazando con ello a Aitor a la banda derecha. De este modo el Sporting jugó por fin con dos extremos verdaderos.

Con Djuka recuperando su puesto en detrimento de Alvaro Vázquez, la quinta novedad en el once fue el regreso de Manu García al mismo, tras su brillante paso por la selección sub21. Que la perla de Mareo es a día de hoy uno de los mejores jugadores de la categoría, es algo que no admite discusión. Más allá de su golazo en este partido, cada lance del juego en el que interviene es sinónimo de peligro a favor y cada toque de balón con sus pies es puro caviar para esta categoría, tan pobre de exquisiteces.

La primera parte comenzó con un toma y daca por ambos equipos, con un Sporting más ofensivo de lo que se había visto en los últimos partidos fuera de casa. Con todo, la primera ocasión clara fue para el cuadro franjiverde, con un remate desde el interior del área por parte de Danilo Ortiz en el minuto 24.

Solo tres minutos después llegaría el que sería el único gol del encuentro. La acción parte de una internada por banda derecha de Aitor García, asistiendo de manera impecable a Manu García, quien a pesar de estar escorado, siendo lo más sencillo un centro atrás, se saca de la manga un soberbio disparo que se cuela como un misil teledirigido por la mismísima escuadra derecha de la portería ilicitana.
El Elche reaccionó de manera inmediata al golpe recibido, aumentando aún más su porcentaje de posesión de la pelota durante el último cuarto de hora del primer periodo, sin que este se tradujese en ocasiones de claro peligro a su favor.

Tras el paso por los vestuarios el partido continuó por los mismos derroteros, siendo el primer remate obra de el omnipresente y hasta la fecha bestia negra del Sporting, Nino. Por suerte para el sportinguismo, el veterano delantero a pesar de todos sus intentos, en esta ocasión no consiguió batir a Mariño.

Pudo ponérsele el marcador más favorable para los de José Alberto, después de una asistencia de Uros a Aitor García en el minuto 61, y que el extremo onubense finalizó con un disparo raso quizás demasiado centrado, con el que no consiguió superar al portero Edgar Badía.

El primer cambio del Sporting llegó en el minuto 67, con Carmona entrando por un Isma Cerro que demostró que aunque aún pueda no estar al cien por cien, es una opción más que válida para esa posición de extremo izquierdo hasta ahora ocupada por Aitor García. Por su parte el mallorquín no dejó de tener su habitual oportunidad cara a puerta, con un lanzamiento al palo desde fuera del área ya en el tiempo añadido.
A los numerosos aficionados sportinguistas presentes en el Martínez Valero, así como a los que lo estaban viendo por televisión, les corrió un sudor frío por la espalda, cuando tras una falta sobre Manu García, este se revolvió de manera inocente sobre el infractor, en una acción que fue revisada por el VAR y que vista la nefasta experiencia del Sporting con esa sala plagada de televisores, más de uno se temió lo peor. Al final todo quedó en la tarjeta amarilla inicialmente mostrada por el colegiado Ortiz Arias a los dos protagonistas de la jugada.

En el minuto 73 fue Pablo Pérez quien dio el relevo a Aitor García. De esta forma el Sporting quedaba sin extremos, lo que sin duda acusó durante el resto del partido. Se echó en falta tal vez al menos un jugador de ese perfil técnico en el banquillo.

Cuando luego en el 82, Nacho Méndez dio descanso a Manu García, el equipo tenía ya claro que tocaba defender con uñas y dientes el resultado, desde Mariño hasta Djurdjevic. Del balcánico cabe decir que volvió a fajarse con todo lo que se le puso por delante, lo que no deja de ser digno de elogio, si bien se sigue echando en falta que sume goles en un Sporting que fuera de casa en seis partidos, con dos únicos tantos ha sumado cuatro puntos.

Victoria por tanto para el Sporting balsámica, como se suele decir en estos casos, aunque el juego desplegado por los de José Alberto no haya sido como para lanzar cohetes. Y habrá que esperar a la finalización de la jornada, para comprobar hasta qué punto sirve a los rojiblancos de cara a alejarse de los fatídicos puestos de descenso.

Con la mente ya puesta en el próximo encuentro a disputarse en El Molinón Enrique Castro 'Quini', con el Zaragoza como rival, el Sporting podrá disfrutar de una semana relativamente tranquila, si bien le convendría no relajarse lo más mínimo. Sus 14 puntos en la clasificación no se lo permiten en absoluto y menos cuando uno mira en el calendario el próximo desplazamiento, coincidiendo con el Día de Todos los Santos: Cádiz. Lo de los gaditanos, con sus 31 puntos de 36 posibles, es de otra galaxia. ¡Qué envidia!

Post Scriptum: retribuidos (y bien retribuidos) como están de un tiempo a esta parte los cargos como consejero en el Real Sporting SAD, no parece aceptable la ausencia de la práctica totalidad de sus miembros en el palco en el duelo ante el Alcorcón. Lo mismo que resulta cuando menos reprobable el que en un importante acto celebrado en esta villa marinera, y donde se reconocía públicamente a un empleado del club, nadie por parte de este acompañase al homenajeado.

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