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La plata endurece Riazor

Djukic, a por la ley de la puerta a cero: las cinco jornadas sin recibir se cuentan por victorias - El Sporting busca su primer triunfo en el campo del Dépor en Segunda en sesenta años

Los jugadores del Sporting realizan carrera continua durante el entrenamiento de ayer en Mareo.

Los jugadores del Sporting realizan carrera continua durante el entrenamiento de ayer en Mareo. JUAN PLAZA

Riazor se le resiste al Sporting en Segunda División. Sesenta años lleva el conjunto rojiblanco sin conseguir una victoria en territorio deportivista como equipo de la división de plata. Un periodo que refleja la dificultad del reto de los gijoneses, impulsados tras la goleada a Las Palmas para llevar a

Biempica dio la última victoria en Segunda en La Coruña (0-1), el 4 de octubre de 1960. Los rojiblancos buscan renovarla con la única baja del lesionado Marc Valiente, y la vuelta de Cristian Salvador. El zamorano estará disponible tras cumplir sanción para acompañar en la medular a Pedro Díaz, quien ve al equipo con posibilidad de continuar creciendo. "No podemos relajarnos ahora. Nos toca un partido muy disputado, que va a decidir muchas cosas", comenta el de La Fresneda, que acaba de recibir el premio al jugador "Cinco estrellas" del pasado mes de febrero, que reconoce al mejor futbolista del Sporting. "Estuvimos más juntos defensivamente y a raíz de ahí se notó en el partido. La confianza va subiendo en el equipo. Hay que saber utilizarla", explica Pedro Díaz del paso adelante ofrecido durante la segunda parte ante la Unión Deportiva Las Palmas. "Estamos en un año irregular, pero pensamos más en el próximo partido que en otras cosas. Hay que sumar y luego ver lo que pasa. Hay que ser conscientes de que si no salen las cosas iremos también rápidamente para abajo. Los que lo sacarán adelante serán los que estén mejor físicamente y se preparen mentalmente para este final de temporada", subraya.

La victoria no ha rebajado la intensidad, algo que se mostró durante el ensayo matinal en Mareo. Aitor García y Nacho Méndez protagonizaron un momento tenso que, finalmente, terminó en anécdota. El onubense, frustrado después de una acción que no salió como esperaba, pegó un pelotazo que se estrelló en Nacho Méndez, situado a pocos metros. El luanquín se lo recriminó. El balón siguió circulando, pero saltaron las chispas en el siguiente encuentro entre ambos. Fue Aitor García el primero en cruzarse, acudiendo rápido a la presión en el primer balón que tocó Nacho. El canterano pasó el esférico y acabó protegiéndose de la entrada de su compañero dejando el pie y contactando con el andaluz, dejándolo parado doliéndose. Cada uno continuó por su lado hasta el final de la sesión.

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