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El Bisturí

El Sporting tiene relato: sabe sufrir aguardando su ocasión

El Almería mandó, pero su mejor opción fue un piscinazo de Samu que el VAR rectificó

Borja López, Babin, Javi Fuego y Bogdan intentan frenar el avance de De la Hoz ante la mirada de Pedro Díaz.

Borja López, Babin, Javi Fuego y Bogdan intentan frenar el avance de De la Hoz ante la mirada de Pedro Díaz. LOF

Quizás porque si al sufrimiento le acompaña la recompensa los males se relativizan, el Sporting salió ayer de los Juegos del Mediterráneo con la sensación de haber hecho un partido tremendamente serio ante el Almería. Los andaluces mandaron con la pelota. Fueron incómodos y molestos, pero nunca letales en sus acercamientos. Apretaron, pero sin ahogar. Y como no daña quien quiere sino quien puede, el Sporting se deshizo del conjunto local con la única ocasión clara que tuvo en todo el partido. Un centro perfecto de Saúl García que Djuka supo convertir en gol completamente solo en el segundo palo. El Sporting tiene carencias con las que probablemente tenga que convivir este curso. Pero tiene algo que le faltó en las últimas temporadas: un relato. En el caso del conjunto de Gallego su relato se corresponde con el de un equipo que sabe sufrir aguardando su oportunidad, quizás la única. Ayer, así fue. La tuvo y la aprovechó. Cuatro victorias consecutivas, cuatro porterías a cero, cuatro partidos seguidos marcando pueden ser argumentos débiles en el contexto de un campeonato a 42 partidos. Pero también importan los medios con los que se han conseguido esos números. El Sporting sabe sufrir y hasta parece disfrutar con ello. Ayer, la gran opción del Almería, a pesar de su dominio, fue un piscinazo de Samu que el árbitro mutó en penalti. El VAR salvó el trabajo de los de David Gallego.

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