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Rabia y autocrítica en Mareo

"Firmo perder el derbi y subir", se oyó en el vestuario tras caer en el Tartiere l El Sporting evita alimentar la polémica arbitral

Por la izquierda, David Gallego, Toni Clavero y Jorge Sariego, ayer, en Mareo.

Por la izquierda, David Gallego, Toni Clavero y Jorge Sariego, ayer, en Mareo. ÁNGEL GONZÁLEZ

El Sporting huye del derrotismo, de sobredimensionar el tropiezo, por la mínima y de penalti, en el derbi. Así se traslada en el mensaje público y en el privado. Hay más preocupación en la dificultad mostrada en el Tartiere para encontrar el camino del remate, uno de los grandes males

Borrón y cuenta nueva. Pensar en el partido ante el Tenerife. El derbi se acabó y hay que mirar a la próxima jornada. Estas frases son constantes en el seno del Sporting durante las últimas horas. No hay ánimo de mantener viva cualquier polémica relacionada con el duelo ante los azules, ni tampoco de tapar la derrota apuntando a la actuación arbitral, aunque no deja de subrayarse que "la mano de Grippo es clara". Los problemas a solucionar son otros. David Gallego habla en positivo en rueda de prensa, pero hace autocrítica en el vestuario.

El rostro de preocupación del entrenador del Sporting ya se vio en el Tartiere durante muchos minutos de la segunda parte. Primero, captado por las cámaras mientras debatía con su segundo, Toni Clavero, para explorar soluciones a la falta de oportunidades del conjunto gijonés. El guión de la pasada campaña se repetía; dominador de la pelota, pero poco efectivo a la hora de traducir la posesión en situaciones de peligro. No funcionó, en esta ocasión, el recurso de Álvaro Vázquez como acompañante en punta de Djurdjevic, movimiento que acabó de empujar a la victoria en Almería.

Hubo un momento en el derbi en el que David Gallego tiró de los veteranos para consensuar el camino e intentar encontrar la rendija en el bosque de piernas de la defensa azul. La charla con Javi Fuego y Carmona no sirvió para que el derbi se consumiera sin poner en apuros a Femenías. Las indicaciones parecían orientadas a no perder la calma, a agitar al rival para que apareciera la oportunidad. "No fue nuestro día", comentan.

En el club se veía la visita al Carlos Tartiere como el momento de borrar de un plumazo la imagen de relajación ofrecida en el último derbi de la pasada temporada, el disputado en El Molinón. Para evitar esas cosas, entre otras muchas, se fichó a David Gallego. Del nuevo entrenador gusta la pasión que transmite por su trabajo, las horas que dedica, su carácter y liderazgo. No hace falta señalar que las cuatro victorias consecutivas aumentaron la satisfacción con el técnico, razón por la que se digiere con mayor dificultad que no se repitiera ante el Oviedo la imagen vista en jornadas anteriores. La apuesta en el once, con la novedad de Saúl por Pablo García, también genera algún debate a nivel interno, mínimo. El técnico justificó la elección en la mayor experiencia del cántabro para un encuentro de esta dimensión. La tarea ahora es resolver el atasco en ataque y recomponer la defensa ante la casi segura baja de Babin ante el Tenerife.

De la misma forma que el Sporting considera que no se debe sobredimensionar la derrota ante el Oviedo, en el vestuario rojiblanco se ven exageradas las celebraciones azules. Javi Fuego lo dejó claro nada más terminar el encuentro, mientras atendía a los responsables de prensa del club gijonés. Un momento en el que recordó que "lo celebran como un título" mientras, de fondo, todavía se escuchaban los gritos y cánticos de los carbayones por los tres puntos conseguidos. No es nuevo. Es algo que se arrastra ya desde el empate de Toché en El Molinón.

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