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Juanín: “Vestir la camiseta rojiblanca es lo más grande”

“Me llamaron para ir a cantar a ‘La Gran Ocasión’ cuando trabajaba en mi tienda de discos”, dice el exportero rojiblanco

Juan José Rodríguez, “Juanín”, ayer, en el puerto deportivo de Gijón con una foto de su actuación en Televisión Española, ampliada en el recuadro. | Á. G.

Juan José Rodríguez, “Juanín”, ayer, en el puerto deportivo de Gijón con una foto de su actuación en Televisión Española, ampliada en el recuadro. | Á. G.

Ser portero y cantante es como ser bombero y torero, pero la mezcla no desentona en Juan José Rodríguez Álvarez. Cancerbero del fútbol en blanco y negro jugó la temporada 68-69 en el Sporting a la sombra del mítico Jesús Castro. Fuera del balompié tuvo una tienda de discos en El Cerillero, actuó en un programa musical de Televisión Española y se ganó la vida como cantante y hostelero. Jugó dos partidos y un minuto en un derbi contra el Oviedo defendiendo los palos rojiblancos y no saboreó ninguna victoria. Pero en la campaña en la que la Quinta de La Asunción ha elevado a siete los jugadores gijoneses en el Sporting, el sentimiento rojiblanco aflora con fuerza en el meta. “Ser de Gijón y vestir la camiseta rojiblanca es lo más grande que hay”, afirma.

“Juanín”, que es como todo el mundo le conoce, nació hace 74 años en la zona oeste. Hijo de una ama de casa y de un trabajador de Gijón Fabril, evitó muchos goles en las calles de su barrio. Con 14 años empezó a trabajar siguiendo los pasos de su padre, casi a la vez que le fichó el Inter de Tremañes. Firmó por el Club Calzada y desde ahí llegaría al Sporting Atlético. Ingresó en la primera plantilla, casi a la vez que Enrique Castro Quini. “De aquella trabajaba. Era verano y se me acababan las vacaciones. No iba a ir más, pero se quedaron conmigo”, recuerda.

Juanín: “Vestir la camiseta rojiblanca es lo más grande”

Firmó por tres temporadas, pero solo se quedó un año como profesional. Fue suplente de Jesús Castro, que de aquella solo tenía 17 años pero ya era un fenómeno. “Cuando me enteré de su muerte iba en el coche. Tuve que parar llorar”, cuenta “Juanín”, que fue compañero de viaje del histórico portero y de habitación en aquellos viajes que el Sporting realizó por la Segunda División de la temporada 19968-1969.

El meta no tuvo mucho éxito. Debutó un 4 de mayo en el Carlos Tartiere contra el Oviedo. Castro se lesionó en el minuto 89 y saltó al campo. El Sporting perdió ese duelo (2-1). “Ni fui consciente de que estaba en Oviedo. Asimilé mi debut, después, en una discoteca de Grado, donde fui con mis amigos tras el partido”, añade.

El portero jugaría la siguiente semana contra el Betis, en un partido loco que terminó en un empate a cuatro goles. Sería titular en la jornada 35 en una derrota del Sporting contra el Racing de Ferrol (2-1). Nunca más volvió a jugar con la rojiblanca y terminaría su carrera tras pasar por el Ensidesa, el Siero, el Gijón Industrial y el Mosconia. “Me rompí la clavícula en el Muro de Zaro –Avilés– a los 31 años y me prestaba más entrenar”, rememora. Sobre la actualidad de los de Gallego, el cancerbero está feliz del papel de los gijoneses. “Es formidable. Hay que darles protagonismo”, cuenta. Y más feliz aún está con el arranque del curso. “Se está jugando bien, creo que nos meteremos en play off”, cuenta.

Lo cierto es que a “Juanín” siempre le gustó la música. Regentaba una tienda de discos en la avenida Argentina. Y un buen día recibió la llamada de Televisión Española para ir a hacer un prueba para el programa “La Gran Ocasión”. Algo así como el “Operación Triunfo” del tardofranquismo. “Ni me lo creía. Me llamaron y pasé las pruebas, así que actué”, explica sobre una experiencia que data de los primeros años de la década de los setenta.

Aunque en ese programa hicieron sus pinitos gente como Isabel Pantoja, “Juanín” se ganaría la vida cantando en discotecas de Asturias. También tuvo un bar en el paseo del Muro, frente a la escalera nueve, a medias con Víctor Cimadevilla. Hoy, a los 74 años ya está retirado del fútbol y de la música, pero de vez en cuando le siguen liando para atreverse con una rumba o algún tema clásico de la canción española. Y es que la mezcla de portero y cantante le sienta como un guante al bueno de “Juanín”.

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