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A la sombra de El Molinón | Los gijoneses que jugaron en el Sporting

Zurdi: “Poner los balones como Ferrero y estar con él fue un lujazo”

“Jugar en tu equipo es único y más estando entre los cinco primeros”, señala el extremo del Sporting en los ochenta, ahora fisio del Valencia

Carlos Horacio González, “Zurdi”, durante un entrenamiento del Valencia. | C. G.

Carlos Horacio González, “Zurdi”, durante un entrenamiento del Valencia. | C. G.

A Carlos Horacio González (Gijón, 30 de marzo de 1963) le pusieron de niño el apodo de Zurdi por tener un golpeo muy cerrado con la pierna izquierda. Tan necesario era que jugase por esa banda que cuando en el Sporting coincidió con Ferrero, el astro argentino se pasaba a la banda derecha. “Es que Ferrero era otro nivel, fue el que más impresionó. Fue un lujazo tenerle en el Sporting”, apunta Zurdi desde Valencia, donde ahora trabaja como fisioterapeuta del club de Mestalla. “Poner los balones como Ferrero y jugar con él fue uno de mis mayores gustazos en el fútbol”, explica el gijonés, que defendió los colores rojiblancos de 1982 a 1988.

Su estreno en Liga llegó en 1982 con Boskov en el banquillo en un partido en Málaga. Pero antes ya había debutado con el primer equipo en la Copa del Rey. Primero con 17 años ante el Caudal, en la 80-81, y al año siguiente en las semifinales de Copa del Rey. “Jugué contra el Rayo en El Molinón, ganamos 3-0, y nos clasificamos para el final, fue algo especial”, rememora. Criado futbolísticamente en La Inmaculada, amigo inseparable de Eloy Olaya, con el que coincidió en el colegio, y después en el Sporting y en el Valencia, Zurdi llegó con 16 años al Sporting, cuando le llamó Pocholo para jugar en el filial rojiblanco. Pocholo le metió en el club y luego fue Boskov el que impidió que dejara el Sporting. “Tenía muchas papeletas para irme, pero le gusté, y fue el que tiró de mí, se portó genial conmigo”, explica Zurdi. “Ser de Gijón y estar en el equipo de tu ciudad es una sensación única, y más en un equipo que siempre estaba entre los cuatro y cinco primeros”, apunta el que fuera extremo del club rojiblanco. Su etapa en Gijón concluyó en 1988. Le llegó una oferta que no podía rechazar. “Me llamó el Valencia, era un equipo top, había crecido y madurado en el Sporting, pero era algo que tenía que aprovechar”, explica Zurdi, que después del Valencia pasó al Sabadell y acabó su carrera en el Avilés Industrial.

Aprovechó sus últimos años en el fútbol para iniciar sus estudios de fisioterapia. Trabajó en un hospital, con el fútbol base y montó una clínica. Hasta que Marcelino le reclutó para el Villarreal y después para el Valencia, club en el que sigue ahora, tras haber disfrutado de la experiencia de ganar una Copa del Rey y jugar en Europa. “El Valencia es un histórico, un club grande, es una gran experiencia trabajar aquí”, relata.

Desde allí sigue de cerca el día a día de los rojiblancos. “Lo que más deseo del Sporting es que vuelva a Primera. Este año está bien encarrilado, con buen entrenador y plantilla. Veo que existe una identidad de cantera, que es imprescindible, con cinco o seis jugadores de la casa jugando”, relata. Zurdi, extremo de los ochenta, también se refiere al vacío que ha dejado Jony en el equipo gijonés. Las características del de Cangas, ahora en las filas de Osasuna, es algo que añora la afición en una demarcación de la que el fisio del Valencia sabe mucho. “Extremos puros es difícil que los haya ahora, han cambiado los esquemas, no aparecen tantos, así que hay que tener paciencia”, concluye Zurdi.

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