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A la sombra de El Molinón | Los gijoneses que jugaron en el Sporting

Cundi y el Madrid frenaron a Entrialgo

“Aranguren me dijo que no saliera cedido, pero no me dio minutos y me lesioné del pubis”, explica el defensa rojiblanco de los ochenta

Roberto Entrialgo, con una camiseta del Sporting de su época, en su lugar de trabajo. | Ángel González

Roberto Entrialgo, con una camiseta del Sporting de su época, en su lugar de trabajo. | Ángel González

A Roberto Entrialgo le tocó la cara y cruz en poco más de una semana. La lesión de Cundi, pese a que jugaba de lateral derecho, le permitió debutar ante el Betis con la camiseta del Sporting en la primera jornada de la temporada 1988-1989. Cumplía su sueño, tras haber jugado con el primer equipo años antes en la Copa del Rey y en la efímera Copa de la Liga. Pero Cundi volvió y en la segunda jornada llegaba el Madrid. Aranguren ya no le dio más continuidad. Y una osteopatía de pubis un par de meses después le hizo perderse casi toda la temporada en su último año de contrato. “Tuve la suerte de jugar en el equipo de mi ciudad, pero aunque no era la época dorada, lo que había detrás también tenía mucho nivel. Ahí estaban aún Jiménez y Cundi, y venían por detrás Tati, Luis Sierra o Alcázar, otros defensas muy duros”, cuenta Entrialgo.

Llegó a final de su etapa de juveniles a Mareo. Su padre había sido directivo bajo la presidencia de Manuel Vega-Arango. “No sé si me benefició o perjudicó, pero la oportunidad de jugar me llegó porque la gané”, confiesa Entrialgo. Sus primeros minutos oficiales llegaron en la temporada 1984-1985, con tres citas de Copa del Rey, una de ellas el 12-0 al Siero, en el que marcó, y que supone la mayor goleada de la historia del Sporting en partido oficial. También jugó en la Copa de la Liga el curso siguiente en el Camp Nou. De esa competición guarda como recuerdo el título que logró con el Sporting B en Segunda B. “Jugamos al año siguiente ante el Betis, empatamos sin goles en casa y a cuatro allí. Perdimos en los penaltis. Nadie contaba con nosotros, hicimos un gran partido, y hasta perdimos el avión de vuelta por la prórroga”, rememora.

En su salto al primer equipo estuvo tres cursos, el segundo cedido en el Lleida en Segunda. “Iba a repetir, pero Aranguren insistió para que me quedase. No me acompañó la suerte”, relata. Después de dejar el Sporting jugó en el Villarreal y en el Langreo. Se retiró relativamente joven y empezó a trabajar en una empresa de armarios empotrados. Hasta que hace un lustro montó su propio negocio, de la misma línea, junto a seis compañeros.

Roberto Entrialgo debutó en Liga en un partido en el que ocho de los once jugadores del equipo titular Sporting eran asturianos. Jiménez, Narciso y Kevin Moran eran los únicos foráneos. “Pero Jiménez llegó de chaval, era uno más”, enfatiza antes de relacionar esta circunstancia con lo que ahora muestra el equipo de Gallego: “Veo al Sporting de este año y me ilusiona. Si son capaces a mantener esa idea, dando oportunidad a los chavales, nos irá muy bien”. Y reclama paciencia para conseguirlo: “Un futbolista se hace jugando partidos, si tienen esa continuidad se hacen futbolistas. Y si además aciertas y acompañan los resultados, como sucede ahora, pues mucho mejor”.

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