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Justicia para Djuka

El Sporting actual llega más y mejor y el gran beneficiado es el delantero serbio

No hace mucho parecía que todos los males del Sporting venían de Serbia. El equipo no jugaba a nada y la planificación era un desastre sólo a la altura de los planteamientos de una serie de entrenadores más preocupados de guardar la ropa que de nadar. El ambiente general era de tristeza. Una tristeza antigua, generada a base de años de mala gestión, de peores resultados y de un fútbol en blanco y negro. Más de dos décadas de ira acumulada por fichajes frustrados que nunca cumplían las expectativas y que no podían competir con el recuerdo de los buenos tiempos y de los míticos jugadores. Y en ese contexto llegó al Sporting Uros Djurjevic, un perfecto desconocido, convertido a golpe de talonario en el entonces fichaje más caro de la historia del club. Una especie de maná que, lógicamente, no lo fue tanto.

A Uros se le juzgó desde el primer día con una severidad que hasta ese momento siempre se había reservado en El Molinón para los jugadores de casa. Otros fichajes mucho peores se encontraron un camino más llano. Es cierto que el chico tampoco lo puso fácil con su falta de tino cara a gol, pero la sentencia ignoró los eximentes, como la dificultad con el idioma o la escasez de abastecimiento que sufría. Lo que nunca se le discutió fue su carácter competitivo, aunque a veces también le jugó malas pasadas.

Las dudas sobre el ariete serbio parecieron certezas y se le situó en el centro de la diana, hasta el punto de que llegó a haber una creciente ola de opinión que reclamaba la presencia de Álvaro Vázquez por delante de Djuka en las alineaciones. Y así, cada vez que se abría la ventana del mercado, se aireaba su nombre como firme candidato a dejar el club, con el hándicap añadido de recuperar la cuantiosa inversión de 2,5 millones de euros. Parecía tan complicado como que el serbio rompiese a marcar.

Y sin embargo hubo siempre un pequeño reducto de defensores de Djuka que, muchas veces con la boca pequeña, insistían en el potencial del serbio para destacar en el Sporting y en Segunda División. Quién sabe si incluso podría dar para más. Aun reconociendo mi militancia en el grupo de valedores, confieso que más de una vez me han ganado las dudas y he estado cerca de bajarme del barco.

Hasta que llegó David Gallego y cambió la forma de jugar del Sporting. Y atemperó el carácter belicoso de Djuka y lo convirtió en una pieza más del juego. Hasta entonces su única misión había sido descolgar melonazos de los centrales o de Mariño, casi siempre solo, casi siempre muy lejos del área. El Sporting de hoy llega más, llega mejor y llega con más efectivos que en el pasado reciente. El gran beneficiado por esta metamorfosis ha sido Uros Djurjevic que ha demostrado que sí sabe hacer goles y que además sabe hacer otras muchas cosas que le han convertido en una de las piezas fundamentales de este equipo, junto con Manu, Pedro, los centrales o Mariño.

Ya no hay debate sobre el delantero centro del Sporting, que es el segundo máximo goleador de la categoría, a un tanto de un delantero del calibre de Raúl de Tomás (que además juega en un equipo mucho más goleador). Es cierto que Djuka sigue fallando algunas ocasiones, pero su producción para el equipo es inmensa en goles, asistencias y compromiso, siempre al servicio de la causa. Ahora empieza a preocupar que se abra la ventana y lleguen ofertas. Ahora ha venido David Gallego a hacer justicia para Djuka.

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