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Así fue la primera mitad de temporada del Sporting: Una vuelta para soñar

La influencia de David Gallego en el equipo, la racha de Djurdjevic, pichichi de Segunda, y los buenos datos en El Molinón invitan al optimismo

Los jugadores del Sporting celebran el primer gol de Djurdjevic frente al Fuenlabrada

Los jugadores del Sporting celebran el primer gol de Djurdjevic frente al Fuenlabrada

El Sporting finalizó la primera mitad del campeonato en la cuarta posición, en puestos de play-off, de los que nunca se bajó en lo que va de Liga y sin perder en El Molinón. Argumentos más que de sobra para soñar con una segunda vuelta en la que la

David Gallego. Es, sin lugar a dudas, el creador de todo. Durante toda la temporada ha sabido hacer de la necesidad virtud, manteniendo un discurso contenido en el que el día a día es el protagonista. Su ética de trabajo ha calado en los jugadores, a quienes ha dado una gran confianza y, como consecuencia, está recogiendo sus buenos frutos. Es el gran artífice de este Sporting.

Djurdjevic. El delantero serbio está en estado de gracia. Suma doce goles en lo que va de campeonato, Pichichi de la categoría empatado con Raúl de Tomás y anotando más de la mitad de los goles del Sporting. A un partido de cumplir cien con el equipo rojiblanco, en media temporada ya ha superado su mejor registro liguero desde que llegó al club gijonés: once tantos, en su primera temporada. De que el serbio pueda alargar su racha lo más posible en la segunda mitad del campeonato dependen muchas de las opciones del Sporting de acabar la temporada luchando por ascender.

El Molinón, un fortín. Una temporada más, el Sporting ha sabido hacer de su estadio un auténtico fortín. El club gijonés se mantiene invicto en su campo en la primera mitad de la temporada, donde ha sumado dos de cada tres puntos que lleva en lo que va de año. Y eso, sin el apoyo del siempre bregador público local. La plantilla sabe de la importancia de mantener estos guarismos en casa.

Sin descolgarse. El Sporting nunca ha estado fuera de los puestos de play-off en lo que va de campeonato. Llegados al ecuador de la campaña, el club rojiblanco nunca se ha descolgado de los puestos de arriba, sin llegar a bajar de la sexta posición, manteniéndose en ascenso directo durante siete jornadas e incluso llegando a liderar la clasificación. Una tónica que confían en aguantar lo que queda de año para luchar por objetivos ambiciosos.

Recuperados para la causa. Gran parte de este éxito se debe a la labor que ha hecho Gallego para recuperar para la causa a muchos jugadores que estuvieron en la picota otros años. El caso más evidente es el de Djuka, pletórico este año, pero también se puede observar en Borja López –único que jugó todos los minutos ligueros– o Javi Fuego.

Once de garantías. David Gallego ha logrado asentar un once, con escasas modificaciones, con el que siente que tiene una total garantía. Mariño bajo palos, Borja y Babin de centrales, Javi Fuego, Gragera, Pedro y Manu en el centro del campo y Djuka en punta forman su columna vertebral.

El papel de los veteranos. En un vestuario con tanta juventud, a causa de la falta de fichajes que obligó a subir a jugadores del filial sin solución de continuidad, los veteranos han sabido jugar su papel, arropándolos y dándoles confianza. En este papel, cabe destacar a Babin, Carmona, Mariño o Javi Fuego, la auténtica prolongación de David Gallego sobre el terreno de juego, pero también dentro del vestuario.

La aportación del filial. Esa confianza que los jóvenes han recibido se ha visto perfectamente respondida en el campo. Muchos de ellos debutaron este año con el primer equipo en partido oficial, algunos conformándose como pieza fundamental del equipo, formando parte de varios onces titulares, como Pablo García, Guille Rosas o Pelayo Suárez. A ellos se suman Trabanco, Zalaya y Mateo Arellano, que debutaron en Copa del Rey, y otros jugadores que, aunque con algo más de experiencia en la primera plantilla, están sintiéndose de verdad importantes por primera vez en esta campaña, como Gaspar o Bogdan.

Estilo de juego definido. El equipo sabe perfectamente a qué juega, cuál es el plan a seguir en cada partido y se hace reconocible en cada encuentro que disputa, algo muy aplaudido por la parroquia rojiblanca. Este estilo de juego no varía en demasía según el rival, al estar implantado y trabajado por el cuerpo técnico.

Gestión de crisis. El equipo –plantilla y cuerpo técnico– ha sabido salir airoso de una complicada situación a causa del brote de coronavirus que afectó a hasta nueve jugadores con dinámica del primer equipo. Aquellos que no se infectaron supieron aislarse del entorno, centrarse en lo deportivo y, entre todos, sacar adelante una situación crítica sin perder ni un solo partido de los tres que disputaron en una semana, dos ligueros y uno de Copa del Rey. Tanto Gallego y su cuerpo técnico como los jugadores demostraron entereza y aplomo para hacer frente a la situación, aun cuando entre los afectados estaban varios de los titulares indiscutibles para el técnico de Suria.

Unión del vestuario. De esta crisis, además, el vestuario rojiblanco ha sabido salir reforzado. Ya lo dijo Gallego: “el vestuario está unido al 100%”. Y eso se nota en el campo, donde todos se fajan por el bien común. Un concepto de equipo que no se recordaba tan arraigado en el equipo gijonés desde los tiempos de Abelardo y el Sporting de los guajes, que lograron el último ascenso.

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