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El sportinguismo se prepara para volver a El Molinón: "La Copa nos pone"

Tres de los 300 abonados que verán en la grada el partido se muestran felices y ansiosos: “Por la tele no es lo mismo”

Juan Antonio Lázaro, preparando su camiseta del Sporting

Juan Antonio Lázaro, preparando su camiseta del Sporting

El Sporting-Betis pasará a la historia como el primer partido en El Molinón con espectadores afectado por el protocolo anticovid de las autoridades sanitarias del Principado. Una vez que la Consejería de Salud confirmó que podían entrar al campo 300 personas, el club gijonés decidió que fueran abonados que hubieran escogido la opción A de renovación de su abono para la temporada 2020-21 y que su número se encontrase entre el 1 y el 5.000.

El Sporting recibió 1.256 solicitudes, con las que se diseñó un sistema basado en la fidelidad de los socios que deparó los 300 afortunados que hoy se sentarán, con la distancia reglamentaria, en la grada este de El Molinón.

El club ha informado a los elegidos que deberán cumplir las medidas recogidas en la resolución del consejero de Salud de 18 de diciembre de 2020: las 300 personas deberán sentarse en butaca preasignada, manteniendo la distancia interpersonal de 1’5 metros, higiene de manos y uso de mascarilla en todo momento.

En esta información LA NUEVA ESPAÑA recoge el testimonio de tres veteranos abonados sportinguistas que, diez meses después, podrán volver a ver a su equipo en el campo.

“Dicen que los que somos afortunados en los amores no tenemos suerte en el juego, pero a mí me ha tocado”. Así de feliz se mostró ayer el sacerdote Fernando Fueyo, el capellán del Sporting, que hoy será uno de los 300 rojiblancos afortunados que se reencuentren con su equipo del alma. A sus 83 años –para 84 en abril–, Fueyo se toma la visita del Betis de la forma más transcendente posible.

“No quiero morir sin ver El Molinón otra vez”, cuenta en tono jovial el religioso. El cura tendrá la oportunidad de conocer en persona al que considera el artífice de la buena marcha deportiva del Sporting. O sea, al míster, David Gallego, con el que habla habitualmente por Whatsapp pero que aún no tiene el lujo de conocer. “Con esto del covid-19 Mareo y El Molinón son como búnkeres”, reflexiona desde la parroquia de San Nicolás de Bari, en el barrio gijonés de El Coto. Para él, que el partido sea a las 16.00 horas es todo un aliciente. “Si fuera de noche no me animaba”, cuenta. Como toda la Mareona, el capellán quiere que el Sporting elimine al Betis y siga la buena racha.

El capellan del Sporting, Fernando Fueyo Ángel González

José Manuel Piñera, el padre de Isma Piñera, exjugador del Sporting, recuerda que su primera vez en El Molinón fue un partido contra el Madrid en la década de los sesenta. Tenía ocho años y no tiene claro cuál fue el resultado. El marcador que seguramente no olvide en la vida será el que refleje el feudo rojiblanco tras el partido de Copa contra el Betis porque Piñera es uno de los 300 que estarán hoy dando su aliento a los de David Gallego. “Verlo por la tele no es lo mismo”, asegura. Él lo tiene todo listo. Las credenciales, las entradas y hasta el menú de la comida. “Hay que tenerlo todo listo, porque a las 15.15 horas hay que estar ahí”, explica.

“Espero no tener la temperatura elevada, porque si no menudo fastidio”, ríe el tesorero de la peña Isma Piñera. José Manuel Piñera lleva de socio 45 años y tiene 71. Estuvo en Sevilla, en las gradas del Benito Villamarín, en el último ascenso del Sporting a Primera. Y vivió en primera persona la grave lesión que padeció en la rodilla su hijo, en la temporada 2001-2002. Una dolencia que le llevó a pasar cuatro veces por el quirófano y a retirarse a los 29 años. “Fíjese si habré sufrido en El Molinón”, zanja.

José Manuel Piñera Ángel González

Juan Antonio Lázaro (Gijón, 51 años) se siente un privilegiado por poder ir a ver a Sporting esta tarde ante el Betis. “Tuve mucha suerte, pero mucha. Soy el socio 1.141 y llevo ya 41 años de abonado. Suelo ir a El Molinón con mi hija, pero a ella no le tocó. Me fastidió, pero es lo que hay”, explica este gijonés, que es el gerente del Grupo de Desarrollo del Bajo Nalón. “El partido de hoy va a ser raro, pero me hace mucha ilusión volver al campo. Me parece un premio a la fidelidad después de tantos al pie del cañón con el Sporting. No poder ir al fútbol estos meses me mató y echo mucho de menos ir al campo. Voy bastante a pasear por los alrededores de El Molinón y lo pienso”, explica desde su domicilio de Gijón mientras plancha su camiseta del Sporting para acudir hoy al templo gijonés.

“La Copa es una competición que me pone. Hace mil años vi como nos la robaban en el campo del Valladolid. La Copa es ilusión y la única oportunidad que puede tener un equipo modesto como el Sporting de lograr un título nacional. Al equipo lo veo bien. Tenemos un gran entrenador y solo espero que la directiva no le moleste”, finaliza.

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