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La crónica del Sporting-Mirandés: Frenazo con todo a favor

Los rojiblancos pierdem ante un mermado Mirandés su condición de invicto en El Molinón tras adelantarse de penalti -El tren del ascenso directo se aleja

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Las imágenes del Sporting - Mirandés Juan Plaza

Sporting 1 - 2 Mirandés

El partido estaba donde quería el Sporting. Por eso la derrota pesa un poco más. Los rojiblancos dejaron escapar ayer su condición de invicto en El Molinón ante un heroico y mermado Mirandés, capaz de sobreponerse a trece bajas –diez jugadores y tres técnicos afectados por covid-19– para convertirse en el primer equipo en ganar en Gijón. Treinta y tres jornadas después y tras encadenar diez sin conocer la derrota, los de Gallego dejaron ir una victoria que parecía hecha con el gol de penalti de Djuka en el minuto 54. Moha Ezzarfani, líder de la remontada, e Iván Martín mostraron que, en Segunda, querer es poder en muchas ocasiones.

Mereció el Mirandés llevarse los tres puntos, por propuesta y ambición, pero también es cierto que el Sporting pagó caro no haber sabido administrar veinte minutos finales en los que no hubo respuesta. La suerte que acompañó a los rojiblancos para sobrevivir y ganar tiempo para imponer su camino hacia la victoria en Vallecas, castigó esta vez la falta de profundidad y la escasa pegada de un equipo incómodo con balón. Lo aprovechó un Mirandés que tuvo en Moha Ezzarfani el revulsivo, sin que Gallego diera a tiempo con la réplica. El día de la vuelta de Djuka y Manu García, el Sporting se quedó sin récord en casa ante un Mirandés sin centrales, pero con una fe que le hizo llevarse el triunfo.

No se encontró el Sporting a un Mirandés victimizado. Las trece bajas de los burgaleses por un brote de covid-19 les dejaron sin centrales y sin entrenador, pero el plan y la valentía fue idéntica a la de jornadas anteriores. Con el eje de la defensa formado por dos centrocampistas y el exrojiblanco Pablo Álvarez dando órdenes desde el banquillo en sustitución de José Alberto López, los visitantes buscaron maximizar sus prestaciones con balón y fueron protagonistas durante buena parte de un primer tiempo al que entró mejor el Sporting.

Iván Martín supera a Javi Fuego y Pablo García. Juan Plaza

Los rojiblancos, impulsados por el regreso de los internacionales Djuka y Manu García y con bajas de última hora –otra vez– como las de Pablo Pérez y Guille Rosas, tuvieron a los tres minutos la más clara del primer acto. Nacho Méndez, encontró el desmarque al espacio del serbio. Esos clásicos picando a banda, como dice Gallego. Escorado, el centro de Djurdjevic, raso, al área, puso a Aitor toda la portería a su disposición y el interior, para elegir. A la ejecución le faltó velocidad. La pausa que precedió el disparo hizo golpear el balón en un defensa.

El árbitro amonesta a Meseguer en la acción del penalti. Juan Plaza

Djuka avisó poco después con un buen balón de Manu que pegó en el lateral de la red. No se acertaba entre palos, pero supuso un buen comienzo para responder y hacer dudar a los visitantes de las virtudes de su presión en bloque alto, como dicen los modernos a no dejar salir al rival jugando desde atrás. Tras esos diez primeros minutos, Javi Muñoz y Caballero, con dos disparos lejanos, evidenciaron que el Mirandés no sólo seguía sin dar un paso atrás, sino que arrebató el balón y el protagonismo a los de Gallego, sostenido defensivamente por un impecable Javi Fuego, casi hasta el filo del descanso. Otro gran balón de Nacho Méndez a Djuka, al que el serbio llegó tarde, y un doble acercamiento de Pablo García y Bogdan sin remate, en un arreón final de orgullo, dio carpetazo a la primera parte.

El Mirandés celebra la victoria. Juan Plaza

Volvió a entrar el Sporting con una marcha más que el rival. Manu la tuvo en la frontal, pero su tiro se marchó fuera. Fue el preludio del gol, gracias a balón parado. El propio Manu sacó una falta lateral que Djuka cabeceó en semifallo. El balón golpeó en el brazo extendido de Meseguer para, después, pegar en el brazo de Babin, pegado al cuerpo, remachando el central a la red. El gol, señalado en un primer momento, terminó anulado por el VAR, pero con penalti de por medio. El árbitro, tras casi cuatro minutos de revisión, señaló la pena máxima y ahí Djuka no perdonó. Ya en ventaja, Nacho Méndez le puso el segundo a Aitor García, quien tras un buen desmarque volvió a perderse en el remate. El recién incorporado Moha Ezzarfani mostró lo que iba a venir con un cabezazo que se fue lamiendo el palo a centro de Víctor Gómez, lateral derecho y motor inconmensurable del ataque visitante. Lo siguiente fue ver a Moha rematar a la red una gran jugada colectiva acelerada por Víctor Gómez, y a Iván Martín cazar de primeras un despeje de Valiente pillando a media salida a un Diego Mariño tan descolocado como el final de su equipo. El frenazo sigue sin hacer peligrar el colchón de siete puntos con la promoción, pero aleja la oportunidad de seguir mirando al ascenso directo.

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