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La historia de superación de Somolinos, juvenil del Sporting: de pensar en dejarlo por un quiste en la cabeza, a hacer gol el día de su vuelta

“Contento por jugar y marcar”, dice el gijonés tras año y medio parado / "Volvemos por fin a la normalidad", celebra su familia

Fernando Somolinos, ayer, en Mareo. | RSG

Fernando Somolinos, ayer, en Mareo. | RSG

Fernando Somolinos está de vuelta. Y de qué manera. El juvenil del Sporting participó ayer en su primer partido después de caer lesionado hace año y medio, firmando el tercero de los tantos con los que su equipo derrotó en Mareo al Ural (3-0). El defensa gijonés disputó los noventa minutos poniendo el colofón a meses de trabajo y esfuerzo para recuperarse de una lesión quística en la cabeza que le hizo pasar por quirófano, dejando en el aire la posibilidad de que pudiera regresar al fútbol. Vencieron las ganas de volver. Ganó Somolinos.

“En lo personal, muy contento ya que después de un año y cinco meses volví a jugar y tuve la suerte de poder marcar un gol. ¡Puxa Sporting!”, afirmó el gijonés a los pocos minutos de que finalizara el partido disputado ante el Ural Español, instantes después de disfrutar de su vuelta a los terrenos de juego. No pudo compartirlo dentro con la familia, ya que no se permite el acceso al público a Mareo como parte del protocolo por el covid-19, pero la fiesta fue grande, después, en casa. Atrás quedan pequeñas batallas ganadas a la incertidumbre. Meses de pelea constante, con premio.

“No pudimos verle marcar, tuvimos que vivirlo desde casa, esperando a que regresara, pero estamos muy contentos. Volvemos por fin a la normalidad”, celebra Ramón Somolinos, padre del jugador del Sporting. “No hay previsión de hacer nada especial, pero sin duda es la mejor forma de cerrar el círculo abierto hace año y medio”, comenta el cabeza de familia mientras prepara la maleta. Padre de cuatro hijos, los dos mayores, Carlos y Ramón, de 22 años, estudian y juegan al fútbol en Estados Unidos. “Mañana (por hoy) llega Ramón y tenemos que ir a buscarlo a Bilbao”, explica Somolinos padre. El fin de semana es de alegría doble en casa. Regresos multiplicados. A Sonia, la hija mediana, le ha tocado vivir en Madrid el éxito de su hermano pequeño. Ella también estudia fuera.

Sin testigos en Mareo entre los Somolinos, para los que no lo vivieron, el relato de Rafa Ceñal, miembro del departamento de comunicación del Sporting, acerca la emoción del momento. “Fue una jugada de Dani Pérez por banda, la puso de primeras y remató de cabeza Fernando. Es central, pero se sumó al ataque y además es un jugador que va muy bien por arriba”, detalla. Un testarazo para acabar de dejar atrás todo.

“Después de un año y tres meses, vuelvo a tocar balón con mis compañeros”, comentaba el propio Somolinos el pasado mes de febrero, tras dar uno de esos primeros pasos importantes para acercar el deseado regreso a la competición. Basta ese puñado de palabras para advertir la ilusión del joven canterano sportinguista en volver a formar parte del día a día con sus compañeros del juvenil A. Entonces llevaba quince meses sin hacer algo que, de ser valorado como rutina, empezaba a verse ya como el mayor de los sueños. No se paró ahí.

El joven futbolista tuvo que ser intervenido el pasado 27 de octubre en el HUCA para corregir una lesión quística en la cabeza que le fue detectada durante un partido con el División de Honor rojiblanco. Ya entonces, todo el club se volcó con él, con mensajes de ánimo del filial e incluso de la primera plantilla, que llegó a saltar al campo con camisetas de apoyo. El sueño continúa.

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