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Caballero, el delantero del Lugo que dio el último ascenso habla desde Italia: "¿Sporting o Girona? Ya saben con quién voy”

"Un año después me encontré a Pablito Pérez en Alcorcón; se hacía fotos conmigo y no paraba de darme las gracias por aquello", asegura el actual futbolista del Messina

Pablo Caballero, en un partido de esta temporada con el Messina.

Pablo Caballero, en un partido de esta temporada con el Messina.

El ascenso del Sporting en 2015 se resume en tres palabras: gol del Lugo. El empate de los gallegos en Montilivi, con tanto en tiempo de descuento, arrebató el ascenso directo al Girona y lo trajo a Gijón. El autor, Pablo Caballero, pasó de ser un completo desconocido para la afición

Caballero, rojiblanco en Italia

“Cuando marqué aquel gol, en Gijón me pusieron en un pedestal y en Girona no pararon de insultarme. Es fútbol, es la esencia con la que convive el futbolista. Así lo tomo y ahí lo dejo”, asume Pablo Caballero, quien asegura no guardar ningún tipo de rencor a la afición gerundense ni al club catalán. Sí admite una gran simpatía hacia el sportinguismo por “el tremendo cariño que me hicieron llegar no solo entonces, también durante tiempo después. Ahora con lo de las redes sociales es más fácil contactar, y había gente dejándome mensajes ofreciéndome su casa, diciéndome que hasta su abuela me prepararía sus mejores platos. Fue una locura y algo muy lindo”.

La fiebre por Caballero en Gijón también alcanzó Lugo. “En la tienda del club se agotaron las camisetas. Creo que fue la primera vez en la historia que pasó algo así. Empezaron a llegar un montón de pedidos de camisetas con mi nombre y mi número y luego veía que gente del Sporting se hacía fotos y me las mandaba, sobre todo con un modelo que teníamos inspirado en una cerveza”, recuerda aún sorprendido. “Luego me tocó ir a jugar a Gijón, ya como futbolista del Almería, y también a Montilivi. ¿El recibimiento? Fue el día y la noche, ¡claro!”, continúa. Mientras en El Molinón se llevó una ovación del público, en tierras catalanas se repitió algo parecido a lo de aquel 7 de junio de 2015. “Fútbol”, insiste para quitar hierro al asunto.

Él se quedó sin recuerdo físico del que ha podido ser uno de los goles más trascendentes de su carrera, pero en su memoria guarda, asegura, montones de anécdotas. “Entre los muchos agradecimientos que recibí recuerdo el de Pablito Pérez (actual futbolista del Sporting y uno de los protagonistas del último ascenso). Me lo encontré a la temporada siguiente en Alcorcón. Él estaba allí cedido y cuando me vio me pidió hacernos fotos juntos y no paró de agradecerme aquello. Después he tenido la oportunidad de jugar junto a otros que vivieron aquel ascenso como Santi Jara o Mandi. Siempre digo que todo en el mundo es fruto de la causalidad y no de la casualidad. Aquello fue solo un gol. El Sporting subió porque lo peleó todo el año y se lo mereció. No hay más”, subraya.

El vínculo de Caballero con Asturias llegó mucho antes de que su nombre quedara vinculado para siempre al ascenso de “Los guajes”. “Mi abuelo (Salvador Santos) nació en Zamora y antes de emigrar a Argentina, donde ya nació mi madre, vivió muchos años en Oviedo. Allí se quedó una hermana suya, que falleció recientemente, y continúan mis tíos y mis primos. Pero nada, son todos del Oviedo”, comenta, entre risas. “Eso sí, lo de que mi gol ayudara al Sporting se lo tomaron muy bien, nada de rivalidad”, prosigue, dejando escapar también una carcajada. Y es que hasta el fútbol ayudó en que la familia volviera a encontrarse, con Gijón como escenario. “Yo nací y me crié en Argentina y a muchos de ellos los conocí personalmente después de aquel gol en Montilivi, porque en un partido que jugué en Gijón vinieron a verme al hotel”, recuerda.

El lunes, Caballero será uno más frente al televisor para ver el Sporting-Lugo. “Tienen que devolvernos el favor, hay que ayudar a mi exequipo”, desliza antes de mostrar su punto de vista sobre el desenlace de la temporada, apretado para ambos. “Estoy sufriendo mucho por el Lugo. Al Sporting lo veo bien, igualado ahora con el Girona, pero mostrándose fuerte siempre ahí arriba”, apunta. Para ello, apela a ese impulso que protagonizó hace seis años, el de luchar hasta el último minuto. “No es que fuera aquel día, es que funciono así. Lo que tengo me lo he ganado con el sudor de mi frente y cuando a uno no le llega en algo, lo tiene que suplir con entusiasmo”, explica.

El argentino reconoce que le hubiera gustado ser jugador del Sporting pero su camino fue Almería y Cartagena, con el que subió a Segunda la pasada campaña. El pasado verano se enroló en las filas del Messina, referente en Sicilia que se ha refundado y busca ir sumando ascensos para regresar al fútbol profesional. “Solo he ido a Gijón para jugar dos veces a El Molinón. Tengo que volver de visita antes de que los aficionados se olviden de todas aquellas promesas de comida y copas que me hicieron”, asegura, entre risas. “Ojalá suban. Gente linda”, concluye Pablo Caballero.

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