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Abelardo Fernández. Exentrenador del Sporting, logró el último ascenso

Abelardo: “Este Sporting me hace ser optimista”

“La clave en el último ascenso fue la unión del vestuario y la seguridad defensiva, y eso también se ve ahora”

Abelardo celebra el último ascenso del Sporting por las calles de Gijón

Abelardo celebra el último ascenso del Sporting por las calles de Gijón Juan Plaza

Abelardo Fernández Antuña (Gijón, 1970) era el inquilino del banquillo del Sporting en el último ascenso rojiblanco, en la temporada 2014-15. Una temporada compleja que se decidió en el último segundo, tras una lucha encarnizada entre Sporting y Girona por alcanzar el ascenso directo. Una cuita similar a la que ahora vivirán ambos equipos –además del Rayo Vallecano– por clasificarse para el play-off. El Pitu lo tiene claro: el Sporting lo va a conseguir.

–¿Qué recuerdos guarda de aquella temporada?

–Recuerdos inolvidables, porque fue una temporada muy difícil. Al final acabó bien, pero fue complicada. El club debía una cantidad importante de dinero y no pudimos fichar, con lo que tuvimos que tirar de chavales de cantera y la plantilla que había de otros años. El objetivo era la permanencia y, a partir de ahí, ver lo que pasaba. Al final, logramos el ascenso y dos récords: la racha más larga de la historia del Sporting sin perder, 20 partidos; y acabar la temporada con solo dos derrotas. Además, por cómo se ascendió, con ese final en el Benito Villamarín, fue muy emocionante y muy satisfactorio. Es un recuerdo imborrable.

–¿Cuál fue la clave de aquel ascenso?

–La unión que había en el vestuario entre jugadores y cuerpo técnico. Fue fundamental. Los jugadores se comportaron de diez, con una creencia absoluta en poder conseguirlo. En cada entreno daban el 100% y en cada partido competían al máximo. Esa fue la clave. El equipo transmitía una seguridad enorme. Cuando ibas a jugar, sabías que a nivel defensivo eras muy solvente y eso transmitía tranquilidad. Ver la actitud de mis jugadores y la intensidad que transmitían cada partido me llenaba. Fue una pasada dirigir a ese grupo.

–¿Qué paralelismos ve entre aquel Sporting y este?

–Se asemeja mucho en cuanto a la presencia de jugadores que salieron de la cantera. Hay una mezcla de jugadores jóvenes como Gragera, Guille Rosas, Gaspi, Pedro Díaz o Pablo García, con otros que ya tienen poso en la categoría, como Babin, Marc Valiente, Javi Fuego, Mariño o Carmona. También se transmite ese buen rollo y esa unión. Desde el club también se transmite una confianza y una tranquilidad que es buena para el equipo, sin ponerles más presión. Es un equipo que compite a las mil maravillas y eso, en caso de meterse en promoción, que yo creo que lo va a conseguir, es muy importante. Y solo lleva 25 goles encajados; es muy solvente defensivamente.

–¿Y diferencias?

–La esencial es que este equipo que está haciendo una temporada envidiable no está teniendo ese apoyo de la afición en el campo como teníamos nosotros.

–¿Cómo se viven estas últimas jornadas?

–Yo intentaba centrarme en lo nuestro, en nuestros resultados, no pensar lo que hacen los demás. El Sporting depende de él mismo y tiene que mirar solo eso. Los que sí tienen que estar pendientes son equipos como el Rayo, que depende de resultados de los demás. Si el Sporting consigue ocho o nueve puntos se va a meter seguro.

–Vuelve a aparecer el nombre del Girona.

–(Se ríe). Sí, además es un rival peligroso porque viene de menos a más. Y esos equipos suelen ser los que más posibilidades tienen en los play-off. Pero el Sporting mantiene una regularidad durante todo el año y es muy solvente a nivel defensivo. Eso me hace que sea optimista.

–¿Tiene miedo a que el fútbol se la devuelva al Girona en detrimento del Sporting?

–¡No, hombre, no! La culpa de que el Girona no ascendiese aquel año no fue del Sporting. Ellos fallaron ante el Lugo y nosotros ganamos, pero no fue culpa nuestra. Subimos por méritos propios, porque lo merecimos. El Girona también tendría que haber subido, porque hizo una gran temporada. No creo que tengan revancha contra nosotros. Fallaron contra el Lugo y eso fue lo que les privó de subir.

–¿Qué recuerda de aquel ascenso?

–Al principio, no nos lo creíamos. Vimos los últimos 40 segundos del Girona-Lugo en el vestuario. Fue un poco surrealista, pensábamos que ya habíamos ascendido y todavía quedaba por jugarse ese periodo de tiempo. Una vez que acabó el partido ya se produjo esa alegría total. Fueron momentos muy emocionantes, de llorar. Fue precioso. Iba con una pequeña esperanza de poder ascender, pero sabíamos que era muy difícil. Muy pocos podían pensar que pudiéramos lograrlo, pero lo hicimos.

–¿Algún momento concreto?

–Recuerdo que, en el banquillo, incluso me enfadé con Jorge (Jorge Luis García, utillero del primer equipo) porque no paraba de decirnos que el Girona iba ganando al Lugo. (Se ríe). Le dije: “No me digas más, vamos a centrarnos en lo nuestro”. Al acabar nuestro partido, todos contábamos con que el Girona iba a ganar. Y por eso la alegría fue mucho más grande. Recuerdo especialmente el abrazo que me di con El Brujo, los dos llorando. Fue muy emocionante, precioso.

–¿Cómo fue su reciente paso por el Alavés?

–Fue una etapa bastante complicada y difícil. A nivel personal, posiblemente la peor etapa que he vivido como entrenador. No por el resultado, sino por otros motivos en los que no quiero entrar. Ahora estoy tranquilo, descansando, quiero desconectar bastante del fútbol y disfrutar de Gijón, la familia y el verano. Estoy haciendo mucho deporte y aprovechando para ver partidos y preparar entrenos, pero no pienso mucho en ello. Quiero un poco de tranquilidad.

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