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El análisis del Girona-Sporting (1-0): Los rojiblancos pierden su colchón, pero siguen dependiendo de sí mismos

Los de David Gallego rompen en el partido clave la racha de tres partidos sin caer y sin recibir goles

Djuka, Babin, Mariño y Javi Fuego cabizbajos tras el gol del Girona.

Djuka, Babin, Mariño y Javi Fuego cabizbajos tras el gol del Girona. LOF

El Sporting rompió ayer, en el partido más trascendental del curso, su racha de tres encuentros sin perder y sin recibir goles. Lo hizo por culpa de un tanto de Juanpe en los minutos postreros del primer tiempo que acabó dando la victoria al Girona. Una derrota en clave gijonesa que hace que los de David Gallego pierdan definitivamente su colchón clasificatorio. Empieza una nueva temporada, de solo tres partidos y con dos únicos equipos, Sporting y Rayo Vallecano, luchando por el mismo objetivo: el play-off. El Girona, tres puntos más que gijoneses y madrileños, parece estar en otra Liga, con una dinámica ascendente que hace que pocos puedan creer en que pueda pinchar y quedarse fuera de los puestos de promoción. Eso sí, el partido de ayer deja a los gijoneses el consuelo de mantener ganado el goal-average particular tanto con gerundenses como con vallecanos. La primera derrota del mes de mayo deja al Sporting al borde del precipicio, pero con la seguridad de que sigue dependiendo de sí mismo en este sprint final que para algunos amenaza con convertirse en una maratón de sufrimiento y nervios. A favor del Sporting, su regularidad y la esperanza de que, si se mete en el play-off una vez terminado la temporada regular, dará mucha guerra en las eliminatorias: la de ayer es la segunda derrota en todo el curso contra los equipos de arriba. Pero antes hay que rubricar la clasificación para un play-off del que el Sporting no se bajó en todo el curso. Y ya van 39 jornadas.

Aitor García acierta con el cubo de rubik, pero no con el gol

Aitor García tuvo ayer la ocasión más clara del partido para el Sporting en una magnífica contra liderada por Djuka, que dejó al atacante onubense solo delante de Juan Carlos. Su remate, con mucha calidad, se fue al larguero, con el portero ya batido. El delantero sportinguista se mostró muy frustrado por su fallo, con un sonoro grito de rabia, consciente de que en esa jugada estaban muchas de las oportunidades rojiblancas del partido. Aitor García, no obstante, fue el más activo de los visitantes en la segunda parte del encuentro. Además, el onubense venía de ser elegido como el mejor jugador del Sporting en el mes de abril. Como curiosidad, en el vuelo rojiblanco a Girona se pudo ver al atacante andaluz descifrando el cubo de Rubik oficial del club. Una habilidad que no pudo luego replicar en el campo logrando su gol.

Los jugadores rojiblancos reclamaron fuera de juego posicional 1-0

Los jugadores rojiblancos reclamaron un posible fuera de juego posicional en el 1-0, obra de Juanpe. El gol surgió de una falta lanzada por Monchu –por una dudosa mano de Bogdan– que Mariño, forzado, tuvo que rechazar al centro. El balón le cayó a los pies de Juanpe, que descerrajó un remate a la red, haciendo imposible la estirada de Mariño. El portero sportinguista protestó vehementemente, entendiendo que el jugador local Bueno le había impedido ver la trayectoria del balón, con lo que habría de pitarse fuera de juego posicional. La jugada fue revisada por la sala VOR –con Santiago Varón Aceitón al frente, como contra el Espanyol en El Molinón–, pero la decisión del árbitro de campo, el gallego Alejandro Muñiz Ruiz, no varió. La repetición ofrecida por la televisión, con las líneas oficiales tiradas por el VAR, sentencia que no existía fuera de juego del atacante ante la posición de Bogdan.

La afición del Girona apoya al equipo catalán con bengalas

La afición del Girona quiso estar ayer presente en el trascendental encuentro entre gerundenses y rojiblancos. Aun sin poder entrar en Montilivi, hizo sentir a sus jugadores su apoyo con un bengaleo previo al encuentro desde una loma cercana al campo. Dos decenas de aficionados encendieron sus bengalas, haciendo incluso que el humo llegara al campo en los primeros minutos de juego. También tras el encuentro, con la victoria local, se volvió a ver una cortina de humo sobre el césped de Montilivi.

Gallego, muy nervioso en la vuelta al banquillo en el que debutó en Primera

David Gallego acabó ayer muy enfadado con la derrota de su equipo frente al Girona, en Montilivi, el estadio donde debutó como entrenador de Primera División, con el Espanyol, en la jornada 34 de la temporada 2017-18, donde venció por 0-2. Resultado contrario al que ayer cosechó, cayendo por 1-0. El entrenador del Sporting se mostró, durante todo el partido, muy nervioso. Tanto que llegó a ver la tarjeta amarilla a la media hora de juego, después de que Gragera viera una amonestación. Los primeros planos televisivos mostraron un David Gallego muy enfadado, con cara de pocos amigos, hablando con su segundo entrenador Toni Clavero y en más de una ocasión protestando al árbitro. También dando órdenes a sus jugadores, sobre todo a Borja López. Tras el partido, hizo lo propio con Pablo Pérez.

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