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Jornada de reflexión en el Sporting: la plantilla lo ve complicado, pero cree

Los rojiblancos, abatidos tras complicarse el play-off, vuelven a confiar a pesar del palo en Fuenlabrada: “Vamos a por todas”

Los jugadores del Sporting posan antes del encuentro del domingo en Fuenlabrada. | LaLiga

Los jugadores del Sporting posan antes del encuentro del domingo en Fuenlabrada. | LaLiga

La jornada de descanso de la que disfrutó ayer el Sporting sirvió para cargar pilas en lo físico, pero, sobre todo, para resetear en el aspecto mental. La plantilla finalizó el encuentro de Fuenlabrada abatida, tras el empate sin goles que hace que no dependan de ellos en la última jornada para meterse en el play-off, del que han salido por primera vez en toda la temporada. Los rojiblancos tienen que ganar al Almería y confiar en que el Lugo puntúe en Vallecas. Por primera vez en todo el curso, sobre el vestuario sportinguista sobrevuela la duda y la impresión de que todo el trabajo del año podría irse al traste. Una sensación que ha mudado con el paso de las horas. Hoy, cuando los jugadores salten al césped de Mareo para el primer entrenamiento de la semana, el ambiente será distinto e imperará la ilusión y las ganas.

“Vamos a por todas”, reiteraban ayer varias voces de la plantilla, dejando claro que volvían a confiar en sus posibilidades. Todo pasa por ganar al Almería en El Molinón. Y, de lograrlo, en la caseta se confía ciegamente en que la clasificación para el play-off es posible. Por ello, insisten en que van a seguir empujando “hasta el final” para hacer sus deberes y hacer que los nervios y la presión viajen de Gijón a Vallecas.

Los rojiblancos confían en las posibilidades del Lugo frente al Rayo Vallecano. El conjunto lucense, valoran, se juega mucho: agarrarse al fútbol profesional. Un premio incluso mayor que una clasificación para el play-off. Por eso creen que tendrán muchas opciones en Vallecas. También en base a su estilo de juego, muy rocoso y fuerte en defensa para aprovechar las transiciones rápidas en ataque. Una forma de jugar que, estiman, puede hacer mucho daño al Rayo.

No obstante, dentro del vestuario son conscientes de que el reto está más difícil ahora que antes del partido en Fuenlabrada. Ese poso de realismo está presente en Mareo, pero no resta un ápice de ilusión y ganas. Como vienen todo el año aseverando, ni el optimismo ni el pesimismo va a calar de puertas adentro. Pero los jugadores tienen ahora un sentimiento parecido al que se puede mascar en la parroquia rojiblanca: cabreo, tristeza e incluso un punto de impotencia por haberse bajado por primera vez del play-off en la penúltima brazada del curso.

Además, los jugadores son conscientes de que han llegado a esta recta final del curso justos de fuerzas en lo físico e incluso en lo anímico, fruto de haberse mantenido ahí arriba durante todo el curso a base de un esfuerzo superlativo, que ahora puede pasar factura. Falta ese punto de frescura que tienen otros equipos, que llegan a este tramo de la temporada en su mejor momento.

Pero esto se compensa con la ilusión del grupo, espoleada por la sensación de haber llegado a esta situación ventajosa, a estas alturas de la temporada, cuando nadie contaba con ellos. Un sentimiento de trabajo bien hecho que lleva todo el año formando parte del ADN rojiblanco, cimentado en el esfuerzo diario que tan buenos frutos dio hasta la fecha. Además, en una plantilla tan joven como la actual, con tantos jugadores que están disfrutando de su primera experiencia profesional, esa ilusión y ganas se dan por seguras. Así lo explican pesos pesados del vestuario, que estiman que esta oportunidad es única para los más jóvenes, que tienen ante sí una gran ocasión para opositar a meter la cabeza y asentarse en el fútbol profesional.

A este ímpetu propio de la edad se suma el de los jugadores más veteranos, conocedores de la categoría y su dificultad. Quizá sean quienes más conscientes estén siendo de lo dificultoso de lo que el grupo está consiguiendo. Por ello, no quieren dejar pasar esta oportunidad, conscientes de lo que cuesta conseguirla. “Vamos a luchar hasta el final”, remarca el club. Una lucha que tendrá su batalla definitiva el domingo y en la que el Sporting llega preparado para salir vencedor.

Javi Fuego: el capitán sin brazalete lo porta por primera vez

Javi Fuego portó por primera vez de inicio, en Fuenlabrada, el brazalete de capitán. Un signo de galones que al poleso no le hace falta dentro del vestuario. Todos los jugadores son conscientes de quienes son los pesos pesados, y el veterano centrocampista es uno de ellos por derecho propio. Así se ve en cada encuentro, en el que no deja de corregir y animar a sus compañeros, como la mano derecha de Gallego sobre el campo. Sin embargo, hasta ahora, Fuego no había portado el brazalete, una atribución que habitualmente tenían Mariño, Pablo Pérez, Babin o Carmona. De hecho, en los últimos partidos era el portero vigués el que actuaba como capitán. Una designación que, en lo relativo al juego, no era la más operativa, ya que el guardameta, en su portería, está más alejado del área de influencia del juego. Esa es, precisamente, una de las circunstancias que hicieron que Fuego fuera quien portase el brazalete en Fuenlabrada: para poder tener más peso sobre el terreno de juego. Sobre todo, a la hora de, por ejemplo, poder protestar o presionar al árbitro, toda vez que el capitán es la persona indicada para dirigirse al trencilla. Una circunstancia que no llegó a darse, ya que Jon Ander González Esteban no tuvo ninguna acción complicada que decidir. Javi Fuego fue sustituido en el minuto 69, devolviendo el brazalete a Mariño, pero no dejó de actuar como capitán en ningún momento. Desde la grada –el nuevo banquillo en tiempos del covid– continuó animando a sus compañeros, así como “vigilando” al trencilla.

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