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El testamento rojiblanco del cura del Sporting: "Quiero morir siendo capellán de Primera"

La peña sportinguista Quini de Gijón mantiene la fe en la promoción y espera que "El Brujo nos eche una manina"

Por la izquierda, Luisa Valles, Loli García, Alfredo Medina, Fernando Fueyo, Manuel Méndez, Gloria Añón, José Manuel Lanza, José Méndez, José María Peñalba y José Luis Espina. | Á. C.

Por la izquierda, Luisa Valles, Loli García, Alfredo Medina, Fernando Fueyo, Manuel Méndez, Gloria Añón, José Manuel Lanza, José Méndez, José María Peñalba y José Luis Espina. | Á. C.

Si hay un futbolista por el que mayor devoción sienta el sportinguismo, ése es Quini. Y si se pregunta por un hombre de fe en la familia rojiblanca, la respuesta es Fernando Fueyo. No hay mejor combinación para una semana en la que la oportunidad de recuperar la plaza de la promoción se debate entre cuadrar las matemáticas de la clasificación y la confianza en que el Sporting sea capaz de hacerlo posible. “Nos hace falta una manina desde arriba de El Brujo, el más grande”, afirman en la peña sportinguista Quini, reunida para la causa junto al cura rojiblanco, con LA NUEVA ESPAÑA como testigo. “Quiero morir como capellán de Primera”, apostilla Fueyo, que pasado mañana reaparecerá en El Molinón a sus casi recién cumplidos 84 años -los celebró en abril-.

“Bueno, Fernando. Si no es este año, se dará el siguiente”, comenta Manuel Méndez, presidente de la peña Quini, al cura rojiblanco. “No sé si aguantaré otra temporada”, responde el gijonés, al que se le advierte la ilusión de tener la oportunidad de regresar a El Molinón después de que se haya dado luz verde al acceso del público. En todo este tiempo, Fueyo no ha perdido contacto con el equipo. Durante la pandemia, de su móvil no han parado de salir mensajes de apoyo a los lesionados; felicitaciones a los goleadores y bienvenidas a los nuevos. “Hay muy buena gente ahí dentro”, comenta en relación al vestuario.

“Da mucha rabia que después de verlos toda la temporada arriba, ahora pueda escaparse la promoción. ¿Qué pasó ahí, chico? Si Campuzano hubiera metido la del otro día...”, lamenta Alfredo Medina, tesorero de la peña desde su fundación, en 1979. “Lo que le pedimos a Gallego es que el equipo sea valiente en esta última jornada, que no veamos jugar tanto para atrás”, desliza José Luis Espina entre la mirada de acuerdo de muchos. La peña Quini cuenta con nuevo impulso, el de la gerencia renovada de su sede, la Nueva Zamorana. “Se han volcado en ayudarnos”, subrayan mientras abren la inscripción a nuevos socios. “Si la gente se quiere apuntar, nosotros ya estamos preparando viajes de cara a la próxima temporada. Ojalá sea en Primera”, concluyen.

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