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La crónica del Sporting-Almería: Mariño, imagen del desplome final

Dos fallos del vigués entregan la victoria al rival en otro día nulo en ataque | Ni el triunfo del Lugo en Vallecas acercó al gol a un equipo fundido

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El partido del Sporting y la vuelta de la afición a El Molinón, en imágenes Juan Plaza

Sporting 0 - 2 Almería

Lo tuvo en la mano, pero a este Sporting le cuesta desde hace tiempo agarrarse a la victoria. No sólo eso, firmó un triste final para la bonita historia de vivir cuarenta jornadas entre los seis primeros. Los rojiblancos cayeron ayer ante el Almería sabedores durante 50 minutos que el camino a la promoción estaba libre porque el Lugo ganaba en Vallecas. Ni así logró poner contra las cuerdas al rival, que se ensañó con Mariño. El mejor futbolista del Sporting desde el regreso a Segunda vivió su peor noche. Cometió dos errores garrafales que entregaron la victoria al Almería.

Queda la duda de si parando esos dos balones, tarea fácil para lo visto a Mariño, el Sporting hubiera sido capaz de cumplir con su única obligación para jugar el play-off: vencer. En cualquier caso, ver ceder de tal manera al héroe de tantas y tantas jornadas, fue la cruel y real imagen del desplome final de un equipo en permanente caída durante los últimos dos meses. El día en el que 4.500 aficionados regresaron a las gradas de El Molinón por primera vez, en Liga, tras el inicio de la pandemia, el Sporting se despidió envuelto en las lágrimas de su portero. Quizá ahora no dejen ver lo positivo, los cimientos puestos alrededor de los Borja López, Guille, Gragera, Pedro, Gaspar o Pablo García, entre otros. Han mostrado que hay futuro. Toca creer en ello.

Emocionante, muy emocionante fue el regreso del público a El Molinón. Cuatro mil quinientos. Parecieron más. Muchos más. El himno encontró compañía en cada garganta. No quedó rincón sin bufanda, ni camiseta rojiblanca. Lo agradeció el Sporting, con aplauso en el calentamiento para los asistentes y energía extra en las piernas. Revolucionado en unos minutos iniciales en los que Aitor, tras asistencia de Nacho Méndez en jugada ensayada, pudo adelantar a los de Gallego. El equipo no se encontró hasta pasada la media hora. Fue el tiempo en el que el Almería tuvo el balón y Borja López se multiplicó para negar ocasiones a los de Rubi. Y cuando las dudas por la ausencia de candidaturas al gol amenazaban con comerse el alboroto inicial, penalti en Vallecas.

Borja López. Juan Plaza

La grada celebró la pena máxima a favor del Lugo y en poco más de un minuto, el gol de Manu Barreiro se cantó como propio. Los jugadores del Sporting, sorprendidos en un primer momento por la reacción, entendieron rápidamente el mensaje. Mirada al banquillo para confirmación oficial. Todo a favor y empujón para acabar el primer periodo metidos en el área almeriense. Paso por vestuarios a un tanto de la promoción, a cuarenta y cinco minutos de mantener el sueño. En el ambiente, una sensación: ahora no se puede escapar. Hasta la música invitó a ello. El “Hoy será, hoy será”, tema de Antonio Orozco, retumbaba en la megafonía cuando los rojiblancos volvieron a emerger del túnel de vestuarios. Primer minuto de la reanudación y Pedro ya dejó a Djuka ante Fernando. El serbio, escorado, disparó cruzado para que el meta visitante metiera la mano y despejara a córner. El equipo parecía ir a más y con todo a favor, llegó lo inesperado.

Djuka dispara. Juan Plaza

Porque si el final de temporada de Mariño no ha sido el de ocasiones anteriores, nadie esperaba verle recibir esos dos goles. Aketxe armó la derecha, la menos buena, y Mariño intentó agarrarla en dos tiempos. El bote se le coló entre las piernas, pegó en el larguero, y adentro. Error garrafal. Jarro de agua fría. El vigués se fue del partido. Entraron Cumic y Campuzano. Sin consecuencias. Volvió a disparar Aketxe, picada a un lado. Trabajo fácil en el día a día de Mariño. No en el de ayer. Vencido antes de tiempo, otro balón adentro. Desastre.

Los veinte minutos que quedaban, de trámite. Al menos, Carmona saltó al campo para despedirse. También lo hizo Djuka, el último en abandonar el verde para agradecer al público el cariño de tres años. Fue también el adiós a Cristian Salvador y seguramente el de alguno más. Los que aguantaron hasta el final corearon a Mariño, que se fue entre lágrimas, como Babin, y al Sporting. Cruel final para un equipo al que faltaron goles y le sobraron dos meses

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