Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El perfil de Christian Rivera, el “Busquets de Laviada” criado entre Mareo y El Requexón

“Calidad y un físico impresionante; ¿carácter? Hay que saber llevarlo”, dicen excompañeros del jugador objetivo del Sporting

Chiristian Rivera, segundo por la derecha, de pie, durante su etapa en el Sporting.

Chiristian Rivera, segundo por la derecha, de pie, durante su etapa en el Sporting. Marcos León

“Calidad y un físico impresionante”. Christian Rivera (Gijón, 9-7-1997) vuelve a picar a la puerta del Sporting. El centrocampista gijonés es una de las principales apuestas de Javi Rico, director deportivo rojiblanco, para convertirle en uno de los fichajes del verano. Libre, tras desvincularse de la Unión Deportiva Las Palmas, de llegar a buen puerto sería el regreso de un futbolista criado en Mareo y madurado en El Requexón tras declararse en rebeldía. Fue con poco más de 16 años, detalle que define a las claras el carácter y personalidad de Rivera. “Sería un grandísimo fichaje, pero hay que saber llevarlo”, señalan excompañeros y exentrenadores de “Chris” sobre el “Busquets de Laviada”.

Por la izquierda, de pie, Nahuel, Jaime, Álex Prendes, Christian Rivera y Pablo Fernández. Agachados, por izquierda, Ricky, Manu, David, Javi, Martín y Cris Montes. | Marcos León

Los primeros recuerdos de fútbol de Christian Rivera tienen como escenario la pista del colegio del barrio gijonés en el que creció, Laviada. “Con cinco años ya se le veían cosas diferentes al resto”, asegura Iván Díaz Cuetos, su primer entrenador y encargado entonces de los equipos del centro escolar. Al año siguiente, “Chris”, como le conocen la mayoría de su entorno, saboreó con especial ilusión el triunfo del colegio Laviada en el torneo “Villa de Gijón”. El Sporting, que poco antes ya había incorporado a filas a otro alumno del centro que luego triunfaría de azul, Diegui Johannesson, marcó su nombre en la agenda.

Rivera en Las Palmas (a la izquierda), y junto a Sergio Egea. | LNE

Christian Rivera pasaría a categoría benjamín vestido ya de rojiblanco. Ocho años estuvo en Mareo. “Técnicamente, muy bien, y a nivel físico, espectacular ¿Carácter? Hay que conocerle bien y saber tratarle”, prosigue Iván Díaz Cuetos sobre el crecimiento de un jugador con el que volvió a trabajar en las categorías inferiores del Sporting. “Tiene tan buenas condiciones, que a veces se relaja y hay que estar encima de él para que trabaje”, subraya. Compañero de vestuario de jugadores talentosos como Álvaro Fidalgo (América de México) y Jorge Meré (Colonia alemán), todos los entrenadores veían en Rivera un proyecto de futbolista interesante. “Si llega a concretarse su vuelta sería un muy buen refuerzo para el Sporting”, subraya Iván.

Rivera, el “Busquets de Laviada” criado entre Mareo y El Requexón

Que Christian Rivera haya encontrado su sitio en el pivote defensivo tiene mucho que ver con el modelo que, en su época en categoría infantil, aplicó Javier Vidales, entonces responsable de metodología de Mareo. Los equipos de la base jugaban entonces un 4-3-3 en el que Rivera ejercía como el ancla en el medio. “Era el típico ‘6’ por excelencia. Jugador de posición, físico imperial, buen juego aéreo y capacidad para recorrer metros”, define otro de sus exentrenadores. “Su fichaje sería un bombazo. Tiene además una capacidad para generar fútbol creativo propio de otra categoría”, continúa.

El año 2013 fue crítico para Christian Rivera. Después de ver cómo en cadetes otros compañeros veían premiada su progresión dando el salto al juvenil, “sin que a él le llegase el momento” y tras entender que el club había incumplido una serie de promesas, se plantó y dijo que no volvía más a Mareo. Acababa de recuperarse de una lesión en el hombro y dejó claro que quería un cambio: deseaba irse al Atlético de Madrid, que llevaba tiempo rondándole. El pulso fue intenso porque el club se acogió al derecho de retención una vez superado el segundo año de cadete. Nadie cedió. Rivera, respaldado por su madre, Alina, y el que sigue siendo su agente, Miguel León, hizo uso de la posibilidad de estar un año sin jugar para obtener la libertad. Así ocurrió. Después de meses de incertidumbre, acabó vistiendo de azul.

Antes de recalar en el juvenil del Oviedo, Rivera se entrenó con los dos equipos de la capital de España. Primero lo hizo con el Atlético de Madrid, donde finalmente su incorporación no llegó a buen puerto. Después, se fue al juvenil C del Real Madrid, donde inició la pretemporada llamando la atención por sus condiciones. Fue entonces cuando el juvenil A, que participaba en un torneo en Holanda, le sumó a la expedición. Dicen quienes le vieron que ahí se ganó quedarse “con creces”. Por una u otra razón, la oferta del club blanco no le convenció y aquella temporada se convirtió en refuerzo del División de Honor del Oviedo. En El Requexón aceleró pasos rápidamente. Debutó con el filial siendo aún juvenil y, con 17 años, Sergio Egea le llamó para el primer equipo, tomando parte en la campaña del ascenso a Segunda División del conjunto carbayón 2014-15.

“Lo agarré muy joven. Estaba en el filial. Vimos condiciones y empezó a entrenar con el primer equipo”, recuerda Sergio Egea, el entrenador que abrió la puerta del fútbol profesional a Rivera. “Era un centrocampista muy completo. Atlético y a la vez vivo con el balón. Veía ya el fútbol muy bien. A esas edades tan tempranas al futbolista hay que formarlo, llevarlo con tolerancia y paciencia. Se formó muy bien, pero me da la impresión de que ahora se ha frenado su proyección tras jugar en Primera con el Eibar. Es joven y espero que lo agarre de nuevo”, señala el extécnico azul desde Argentina. Esteban, Cervero o jóvenes como Diegui y Lucas Ahijado fueron algunos de sus grandes apoyos en el vestuario carbayón.

“Es tipo Busquets, sí. Es alto, correoso, trabaja y tiene buen pase hacia adelante. Es centrocampista defensivo, pero puede jugar también de central. Pierde muy pocos balones. Es perfil Primera División”, dice uno de sus excompañeros en el Oviedo. Dos años estuvo en Oviedo, club que abandonó “porque tuvo la oportunidad de jugar en el Eibar en Primera”. Fue entonces cuando Christian se difuminó encadenando cinco clubes en cuatro años: Barcelona B, Huesca, Leganés, Girona y Las Palmas. Con gran cartel el Segunda, Rivera reconoce que volver al Sporting es uno de sus objetivos. También el de Javi Rico.

Compartir el artículo

stats