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Abel Díez Tejerina, exjugador del Sporting, disputó la final de Copa del Rey de 1981 frente al FC Barcelona

Abel, futbolista del Sporting que jugó la final de Copa de 1981: “Nos podíamos comparar con Madrid y Barça”

“En la primera final de Copa había muchísimos aficionados y nos pudo la presión; nos faltó experiencia”

Abel Díez Tejerina, ayer, en el centro de Gijón. | Marcos León

Abel Díez Tejerina, ayer, en el centro de Gijón. | Marcos León

Hace cuatro décadas el Sporting disputó su primera final de Copa, cayendo en el Vicente Calderón por 3-1 frente al FC Barcelona de Quini. Abel Díez Tejerina (Boñar, León, 1953) fue el delantero titular del Sporting en aquel encuentro en el que los rojiblancos estuvieron cerca de su primer título.

–¿Qué recuerdos guarda de aquel encuentro?

–Físicamente no llegamos bien a la final, llegamos bastante tocados. Veníamos de jugar las semifinales en Sevilla y fue una semana de mucho calor, así que no llegamos nada frescos. Nos quedamos sin gasolina. Fue un handicap importante, además del equipo que teníamos en frente, que era muy fuerte. Era nuestra primera final. Nunca habíamos pasado por eso, no teníamos experiencia. Y el Barcelona era un equipo muy habituado a ganar títulos y finales. La falta de experiencia fue determinante.

–¿Fue la vez que más cerca se vieron de ganar un título?

–No, yo lo vi más cerca al año siguiente, en la final de Copa frente al Madrid. Contamos con más opciones. Lo perdimos por una jugada desgraciada, pero mandamos más en el partido, tuvimos más posibilidades de llevarnos el encuentro que frente al Barcelona, donde no estuvimos a nuestro nivel.

–¿Cómo recuerda el día del partido?

–Con muchísima tensión. Recuerdo que había muchísimos aficionados del Sporting. Fue la primera vez que el equipo desplazó a un partido 25.000 personas. Es una brutalidad para aquella época, algo terrible. No había más que seguidores nuestros por todos los lados. Eso impacta, te presiona y aparecen los nerviosos. También por esa falta de experiencia que teníamos por no haber jugado más partidos de ese nivel.

–¿Cuál fue el momento más determinante del partido?

–El gol de Quini, que vino de una falta muy clara a Redondo. Le presionaron, le derribaron, y el balón le cayó a Quini, que no falló. La jugada fue muy clara, no sé cómo el árbitro se pudo equivocar, porque además estaba muy encima de la jugada. Nosotros reclamamos, pero cuando un árbitro dice que es gol, ya puedes reclamar al maestro armero que no hay forma de que cambien de opinión. Fue una jugada determinante, marcó el partido. Estábamos muy recuperados tras el empate, empezábamos a mandar en el encuentro y dominar al Barcelona. Pero ese hachazo acabó con el partido.

–Tuvo que ser Quini.

–Sí. Era lo más normal, porque era el que marcaba con más facilidad. Se vertieron muchas críticas contra Quini por haber marcado al Sporting, pero él tenía que defender un equipo y unos colores, eso hay que respetarlo. Puedes tener mucho cariño al Sporting, pero si estás en otro equipo, tienes que dar lo mejor.

–¿Cómo fue jugar contra El Brujo?

–Fue algo especial. Estábamos acostumbrados a tenerlo de compañero, a nuestro lado, y que los éxitos y los goles fueran a favor. Cuando lo ves en frente lo echas de menos. Y sabías que ya tenías una preocupación por el nivel de futbolista que era y el peligro que tenía.

–¿Qué significa para alguien que lleva toda la vida en su club jugar una final y luchar por un título?

–Es lo máximo. Sobre todo, hacerlo con un equipo como el Sporting. Nosotros vivimos una época muy buena en Primera, jugando competiciones europeas y luchando por títulos que al final se nos escaparon por detalles. No tuvimos suerte en los momentos decisivos, pero en ese momento podíamos compararnos a cualquier equipo, por calidad y por jugadores no éramos menos que el Madrid o el Barça. Hay que tener en cuenta que teníamos muchísimos internacionales.

–Con el paso del tiempo se le da más valor.

–Sí. Se le tiene que dar mucho valor, porque era muy difícil estar ahí y aguantar tantos años, solo lo lograban Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid y poco más. La Real Sociedad y el Athletic ganaron dos ligas que igual que las ganaron ellos las pudimos ganar nosotros. Enlazamos unos años de éxitos totales, aunque no ganásemos ningún título. Quedar tan arriba y lograr jugar en Europa es un éxito.

–¿Cree que se volverá a repetir algo así?

–(Se ríe). Largo me lo fías. Ahora mismo no hay atisbos, porque primero tienes que subir a Primera División, y no es nada fácil. Hay que tener un equipo muy regular para lograrlo. Tuvimos opción este año, pero se nos escapó porque, como nosotros, el equipo llegó seco al final, físicamente no dio más de sí.

–¿Le debe una el fútbol al Sporting?

–Lo bueno del fútbol es que siempre hay revancha. Yo creo que tarde o temprano el Sporting tendrá su revancha y podrá acordarse de aquello que el fútbol de arrebató. Lo que hace falta es que el equipo esté consolidado y en Primera.

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