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Cristo, el Benzema canario que desea el Sporting

“Tiene temperamento y magia”, dice Raúl Cámara, su capitán en el Tenerife l “Era el más decisivo en el Castilla”, cuenta Nacho Sancho

Cristo, con el Mirandés. | LaLiga

Tenía 16 años cuando atravesó las puertas del vestuario del primer equipo del Tenerife. Seguro de sí mismo, su descaro hizo que uno de los capitanes le diera un toque de atención. “Aquí toca entrenarse mucho y protestar poco”, le espetó el exrojiblanco Raúl Cámara, el dueño del brazalete cuando Cristo González se asomaba al fútbol profesional en el Heliodoro Rodríguez López. No tardó en deslumbrar en el cuadro tinerfeñista, desde donde dio el salto al Madrid. En Valdebebas, Nacho Sancho, el que fuera preparador físico del Sporting y encargado de esta parcela en el Castilla, vivió de cerca su despegue definitivo hacia la élite: “En los últimos años no recuerdo un jugador más decisivo”. Allí, el delantero que desea el Sporting para relevar a Djuka, inició su vínculo con Benzema.

Carácter salido de Anaga. De familia trabajadora, Cristo se crió en Anaga, uno de las zonas más humildes de Santa Cruz de Tenerife. El barrio forjó su carácter. “Siempre fue un chico echado par adelante. Tiene temperamento y al principio chocamos un poco. Con el balón tenía descaro desde el principio y muy claro lo que quería”, recuerda Raúl Cámara. En su tercer partido con el Tenerife ya hizo gol. Fue en el Carlos Belmonte, ante el Albacete”.

Cristo, junto a Solari.

Cristo, junto a Solari.

Y entonces, la magia. “El talento que tenía era excepcional. De superior categoría. Cuando menos lo esperabas, sacaba recursos increíbles, esa magia canaria. Jugó bastante las siguientes dos temporadas a su debut”, detalla Raúl Cámara sobre la progresión de Cristo en Tenerife. “Vino el Madrid y creo que esa experiencia fue perfecta para continuar con su crecimiento. Ganó en carácter competitivo y en nivel de exigencia”, detalla.

Estrella en Valdebebas. “El primer año le costó adaptarse”, apunta Nacho Sancho, preparador físico del Castilla. “Es un chico que necesita sentirse importante, estar arropado, y llegar nuevo a un vestuario con varias grandes promesas como él no fue sencillo”, relata. Cristo aterrizó en el Madrid como la estrella de su filial y el jugador mejor pagado. Hizo 11 goles que supieron a poco.

Hermano nutricionista. No estuvo solo en Madrid. Cristo vivió allí con su hermano, nutricionista, encargado de cuidar su dieta además de apoyo moral importante. También combatió el estereotipo del futbolista canario a base de reducir su círculo social y apuntarse a entrenamientos individuales en Valdebebas. “No se lesiona nunca”, remarca Nacho Sancho.

Cristo, sustituyendo a Benzema. @Cristogonzaleztf

Cristo, sustituyendo a Benzema. @Cristogonzaleztf

Solari, su valedor. El segundo año de Cristo en el Castilla fue el de su explosión. Veinte goles y debut en Liga en el primer equipo del Real Madrid, cargada de simbolismo. El tinerfeño sustituyó a Benzema, el jugador al que todo el mundo le comparaba en Valdebebas por sus similares características como delantero. El hombre que creyó en él, Santiago Hernán Solari, su entrenador también en el Castilla.

Tatuajes como escudo. Desde que fichó por el Udinese italiano y encadenó cesiones al Huesca y al Mirandés ha ido sumando tatuajes en la espalda y uno especialmente llamativo: una gran mariposa en el cuello. “Tiene imagen de tipo duro, conflictivo, pero es un escudo. Es un tío familiar y buena gente”, dice su entorno cercano. Cristo debe reincorporarse en pocas semanas al Udinese, el club que acaba de renovar a Luca Gotti, “entrenador que no le da ni bola”, cuentan. El Sporitng espera convertirle en el nuevo Djuka, pero para eso “habrá que esperar todavía a que avance el mercado”.

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