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Segunda División | Los equipos asturianos

Gaspar quiere ser importante: El canterano, el mejor del Sporting en Montilivi, está pleno de confianza

El atacante besó el escudo para devolver el apoyo de club y afición

Arriba, Gaspar encara a Terrats. En el círculo, el sportinguista se besa el escudo tras el gol. | Martí Artalejo / Área 11

En Montilivi, volvió a emerger la figura de Gaspar Campos. El canterano sportinguista, que venía de ser suplente el anterior encuentro, volvió al once inicial y fue el mejor del partido –con permiso de Villalba o Valiente–. Anotó el primer gol del encuentro, dio un recital de juego asociativo y siempre creó peligro. Tres cualidades, gol, asociación y verticalidad, que definen perfectamente lo que es este jugador, que está llamado a ser uno de los futbolistas más determinantes del Sporting este curso.

Gaspar quiere ser importante

Así lo cree su primer entrenador en Mareo, Iván Díaz Cuetos. “Va a ser un jugador muy importante este año”, remarca el técnico que también tuvo a su cargo a otros futbolistas de la “Quinta del Cole” como Guille Rosas –que acaba de debutar con la selección sub-21–, Gragera, Pelayo Suárez o Pablo García. “El partido de Girona es un perfecto ejemplo de lo que es Gaspar”, analiza Díaz. “Cuando rompe hacia adentro siempre tiene mucha claridad para llegar, asociarse o buscar el disparo, siempre crea peligro”, explica.

Así lo hizo en Montilivi, sobre todo en la primera parte. A los quince minutos filtró un pase de gol a Campuzano que el catalán no supo aprovechar. De hecho, el propio Gaspar había levantado ya los brazos para celebrar el tanto antes del disparo de su compañero. Tuvo que ser él quien lograra abrir la lata, apenas unos segundos después. Aprovechó un pase entre líneas de Villalba y con un gran control y un disparo rápido, cruzando el balón, batió a Juan Carlos. “Técnicamente es muy bueno, en esa jugada lo demostró”, explica Díaz, que también valora la inteligencia del canterano para encontrar los espacios.

Para Díaz, este año ha dado un paso más. “Es una cuestión física, pero sobre todo de confianza”, incide Díaz, “está a gusto, se siente valorado y gracias a eso muestra todas sus condiciones”. Aunque deja claro que “aún le queda más por dar”. Sobre todo en el aspecto goleador, donde Díaz cree que tiene mucho que aportar. “Va a hacer unos cuantos este año”, sentencia.

Tras el logrado en Montilivi, Gaspar realizó dos gestos que se quedaron grabados en el imaginario sportinguista. Primero, señalar el escudo del Sporting y besarlo. Después, formar un corazón con sus manos. “Tenía muy claro que, en cuanto marcara, quería besar el escudo”, explican desde su entorno más cercano, “se siente muy arropado por el club y la afición y quería devolverlo de alguna forma”. El segundo gesto va dedicado, precisamente, para sus allegados, aquellos que más le apoyan siempre. “Tenía muchas ganas de poder dedicarle un gol a su familia y entorno”, confirman.

Quienes más le conocen aseguran que este año “tiene más confianza, está muy integrado en el equipo y nota la confianza del entrenador”. Un cóctel perfecto para que afloren sus mejores cualidades. “Quiere aprovechar cada ocasión que tenga”, inciden. El ejemplo más claro fue el partido del viernes. Tras ser titular las dos primeras jornadas, en la tercera se vio relegado al banquillo. En Montilivi, ante la baja del “Puma”, volvió al once. Y lo aprovechó de la mejor forma posible: con un gol y alzándose como el mejor del encuentro. La punta del iceberg de lo que Gaspar puede dar a este Sporting.

La victoria del viernes en Montilivi, frente al Girona, fue especialmente celebrada en el vestuario sportinguista, por lo complicado del campo y el rival. Los jugadores rojiblancos se felicitaron vehementemente en la caseta tras el pitido final. Uno de los más activos fue Jose Gragera, remarcando un mensaje: “más tres”. La cuenta que llevó al Sporting a dormir líder.

También Babin ejerció como capitán dentro del vestuario, felicitando uno por uno a sus compañeros. Especialmente a su compañero en el centro de la zaga, Marc Valiente, que anotó el segundo gol rojiblanco. Babin le reconoció como el mejor jugador del partido. Sin embargo, el mensaje más repetido fue uno que salió de la boca de Aitor García: “Bien sufrido, bien peleado”, en referencia a la capacidad de sufrimiento que supo tener el equipo en los minutos finales para llevarse el partido.

El mensaje del vestuario tras ganar: “Bien sufrido”

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