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Fueyo vuelve a Mareo

El capellán reaparece año y medio después para bendecir el autocar: “Prestome el encuentro con Gallego, fue emocionante”

Por la izquierda, Guille Rosas, Pablo Pérez, Aitor, Valiente, Christian Rivera, Kravets, Berto, Gaspar, Fernando Fueyo, Gragera, Pedro Díaz, Bogdan, Mariño, Cuéllar, Borja López, Berrocal y Nacho Méndez se santiguan durante la oración para bendecir el nuevo autocar del Sporting. | Marcos León

Año y medio después, las puertas de Mareo volvieron a abrirse ayer para recibir a Fernando Fueyo. El capellán del Sporting regresó a las instalaciones rojiblancas. Lo hizo ayudado por la relajación del protocolo sanitario iniciado con la pandemia y ante la necesidad de que el nuevo autocar se fuera a Eibar “como Dios manda”. El gijonés bendijo el flamante pullman del equipo en un reencuentro que rescató el contacto que siguió manteniendo este tiempo con la plantilla desde la distancia. “Prestome mucho. El encuentro con Gallego fue emocionante”, explica el páter, vigorizado tras darse este baño de sportinguismo.

Fueyo, con el hisopo y el bendicional, asperja el autocar. | M. L.

No le conocía personalmente. Sólo habían compartido mensajes a través del móvil. Fernando Fueyo tenía especial interés en estrechar la mano de David Gallego, el hombre que ha devuelto la fe en el ascenso a la parroquia rojiblanca. Al final fue un autocar el motivo para reunirse. “Le dije que tras leer la entrevista en LA NUEVA ESPAÑA ya le conozco un poco mejor. Me he puesto a su entera disposición para lo que necesite. Estuvo muy cariñoso conmigo”, cuenta Fueyo.

Todo pareció nuevo para Fernando Fueyo, que antes del covid-19 era un fijo en Mareo para desear buen viaje a la expedición en cada uno de los desplazamientos del equipo. Joaquín ejerció de anfitrión a su llegada a las instalaciones. El responsable de relaciones institucionales del club gijonés incluso se encargó de que se habilitara una silla al lado del autocar del equipo para que el capellán, con algún problema de movilidad propio de sus 84 años, pudiera descansar durante la ceremonia. El monolito de piedra situado ante las oficinas se convirtió, por unos minutos, en pequeño altar para apoyar el hisopo y el libro bendicional.

“Fueron saliendo por la puerta y antes de subir al autocar me paré con todos”, detalla Fueyo sobre su contacto con los jugadores. La mayoría ya le conocían. No así los fichajes, entre los que el cura hizo un aparte con uno de los hombres del momento en este gran inicio del conjunto de David Gallego. “A Fran Villalba le felicité y le dije que este año era el suyo para acabar de explotar”, descubre. También le dejó un cariñoso recado a Djuka. “Ya le comenté que este autocar nuevo tiene un maletero grande. Ahí caben muchos goles este año. A ver si trae un hat-trick de Ipurúa”, desliza con su habitual retranca.

“Los de ‘la quinta del cole’ estuvieron cariñosísimos conmigo”, apunta Fueyo sobre Guille Rosas, Gragera, Gaspar y Pablo García, a los que tiene especial aprecio. El propio cura concreta el contenido de la ceremonia. “Pedimos prudencia a los que llevan los vehículos. Que no sean ocasión de peligro. Pedimos a Jesús que se acercó en los apóstoles cuando estaban en mitad del lago y los salvó, para que en las dificultades de la vida nos acompañe. Pedimos también a la virgen, la madre que siempre nos acompaña”, detalla Fueyo sobre el rito de la bendición, resumido en un saludo y una serie de peticiones.

“Y pedimos señor que bendigas este vehículo que vamos a utilizar para ocio, descanso o trabajo. Especialmente pedimos a Mariano (González, conductor del autocar) que nos los lleves bien, que son hijos de buena madre”, continúa el cura. La vuelta de Fueyo a Mareo también simbolizó el acercamiento del club hacia la figura de su capellán, a quien su carisma le ha hecho ganarse un sitio más allá de las funciones que implica el cargo. En el horizonte queda pendiente recuperar la visita a Covadonga, algo que tanto el club como el propio cura esperan poder volver a realizar en cuanto a la situación sanitaria lo permita. En el Sporting se valora como más difícil, por el momento, que Fueyo vuelva a entrar en el vestuario de El Molinón para la oración que acompañaba los días de partido. Con todo, el autocar ya está en Eibar bendecido por Fernando Fueyo, que deja deberes para la vuelta: “A ser buenos, que quedamos pocos, y a traer los tres puntos, que serán importantes”.

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