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El Sporting cede un triste empate ante el Fuenlabrada y el crédito de Gallego se debilita

Los rojiblancos se condenan a la octava jornada sin ganar tras desaprovechar un gol de Aitor ante un débil rival / El club mantiene la confianza en el entrenador pese al decepcionante resultado

Un momento del partido Juan Plaza

El Sporting sigue en problemas. Los rojiblancos cedieron un empate ante el Fuenlabrada después de tener el partido encarrillado y perdonar la sentencia. El resultado condena a una jornada más sin ganar, la octava consecutiva, y reduce el debilitado crédito de David Gallego, cada vez más discutido. Aitor adelantó a los rojiblancos en la primera parte y el empate de Damián llegó tras el descanso a balón parado. El Molinón, en la entrada más floja del año, despidió al equipo entre pitos tras un final en el que Nacho Méndez y Puma tuvieron la victoria sin poder rescatar a Sporting errático y desordenado.

En la semana más caliente para el banquillo del Sporting, el fuerte temporal dificultó el fútbol pero enfrió el crispado ambiente en torno al equipo. Con menos de 9.000 espectadores en las gradas de El Molinón, los rojiblancos fueron recibidos con la frialdad de quienes tuvieron el arrojo de estar en la grada parapetados en abrigo, bufanda y gorro para ser testigos de la reacción. Fue en balde. La expectación inicial, eso sí, dio algo más de tranquilidad a los de Gallego de inicio. No evitaron las dudas de una nerviosa defensa que completó sin apuros la primera parte.

Pedro Díaz, novedad junto a Puma, Kravets y Aitor en el once, tardó poco en poner el compás. El hombre que vistió de rojiblanco al pianista James Rhodes en la previa del partido, dio con la tecla para adueñarse del centro del campo y repartir a izquierda y derecha balones evenenados a la espalda de la defensa visitante. Disfrutó Guille, despertó el Puma tras varios minutos en el limbo, y goleó Aitor García.

El de Gibraleón, que al cuarto de hora había enviado a la nada una clara ocasión asistido por un Guille Rosas tan vertical como comprometido en revertir la situación, definió esta vez como auténtico Killer. Pedro Díaz encontró el pasillo entre Juanma y Gozzi para dejarle solo ante Altube. Picó con izquierda en un gesto sutil. Aire para el equipo y para David Gallego. Dedicatoria para su mujer, pronto serán padres. Estado de buena esperanza para el necesitado Sporting.

El primero susto llegó a la media hora y no fue del rival, sino del VAR. Hernández Maeso, a la banda. En revisión, un penalti por posible mano de Berrocal tras cabezazo de Zozulya. De temer lo peor, a la confusión general. Más de tres minutos después, la acción se resolvió en fuera de juego de los madrileños. Y de ahí al descanso, dos claras ocasiones del Sporting para dejar encarrilado el partido ante un Fuenlabrada amable en ataque y defensa. Primero, Fran Villalba dejó roto, literalmente, a Juanma -tuvo que ser sustituido- para asistir a Aitor en el área. Con todo a favor para encañonar el segundo, el andaluz recortó entregando al rival. En el último de los ocho minutos de prolongación, Berto marcó a pase de Villalba, pero el valenciano estaba en fuera de juego. No se pudo, pero la superioridad era latente.

Lo que parecía encarrilado se complicó al iniciarse la segunda parte. Otra vez el balón parado, las únicas acciones que activaron el runrún en la grada, le llegó el castigo a un Sporting contemplativo. Saque de esquina peinado en el primer palo y cabezazo a la red de Damián ante la mirada de Berto y Babin. Enfado de El Molinón y primeros gritos para Gallego. Le siguieron silibidos para cada balón jugado atrás por los rojiblancos. Problemas en un día aparentemente sencillo.

Pareció recuperar empuje el Sporting, pero se paró con la lesión de Aitor. El de Gibraleón recibió un pisotón que quedó sin señalar, fue amonestado por protestar y acabó sustituido por Gaspar al no poder continuar. Ida y vuelta en el verde y dudas en cada balón parado en contra. Todo era posible.

 La tuvo Babin en un saque de esquina en el que no se esperaba que le cayera el balón y el Fuenlabrada pudo marcar en un cabezazo manso de Soldano atrapado por Mariño. Le siguió otra de Gaspar solo, pero en fuera de juego, y dos más claras en el descuento. Nacho Méndez y Puma Rodríguez estrellaron sus remates en la defensa azulona. Gaspar acabó en punta y Babin, sumándose a la delantera. No funcionó a la desesperada. Pobre Sporting y triste resultado ante un rival que llegó a El Molinón con nueve bajas y tras ocho jornadas sin ganar. Ocasión perdida y mensaje desde la planta noble: la confianza en Gallego sigue intacta.

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