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El “Gerardismo”, un narcisismo sano para “hacer de la vida optimismo”

Gerardo presenta su libro como un asturiano “híbridu”, modelo de El Corte Inglés y antiguo objetivo de un “melonazu” de Cristiano Ronaldo

Por izquierda, “Lalo” Suárez Vázquez, Masángeles Rodríguez, Gerardo Ruiz, Abelardo y Antonio Corripio. | Marcos León

Hay un narcisismo sano llamado “Gerardismo” que hace de la vida un permanente optimismo. Lo dicen sus amigos, como el doctor Suárez Vázquez. Lo compartieron ayer el centenar de personas que encadenaron carcajadas en la presentación de “Mi vida en chándal”, la autobiografía de Gerardo Ruiz Alonso (Gijón, 29 de noviembre de 1956). El carismático expreparador físico del Sporting convirtió las dos horas del acto en un ejercicio de hacer humor de lo cotidiano. ¿Saben que no es asturiano, sino “híbridu?”; ¿que fue modelo de El Corte Inglés y que se “acojonó” con un amago de “melonazu” de Cristiano Ronaldo? “Son coses”, como apostilló, una y otra vez, “Gerar”.

Sitúense como oyentes de un monólogo de Gila. Escuchar a Gerardo Ruiz hablar de su libro es lo más cercano a una versión gijonesa de ello. “Mis sentimientos van en chándal, como dice la canción de Melendi. Ye del Oviedo, pero compone bien”, comentó el gijonés entre las primeras risas de los asistentes, justificando el título de la obra. Los primeros guiños fueron a momentos vividos en su barrio, El Cerillero, donde fundó el equipo La Furia: “Copionos hasta la selección”.

“Crecí escuchando de fondo ‘el consultorio’ de Elena Francis. Si lo pillen ahora les feministes acaben con la radio, con el consultorio y hasta con Elena”, bromeó. Avanzó hasta los días en los que salían a tomar algo por “Casa Veli, el David Guetta de El Cerilleru” y los momentos de bailar Barry White “a lo agarrao. Preguntes si estudies o trabajes y elles ponen antebrazo y codo por medio, por lo que pueda pasar”. “Gerar” también contó cómo convenció a su padre, que le quería de ferroviario, para estudiar INEF. “Si quies estudiar gimnasia en la Unicef, adelante, pero no sé qué tal podrás vivir de ello”, detalló. Antes, con 14 años, había empezado a hacer “cursos de gimnasia por correspondencia” como solución a que “la hormona de crecimiento no funcionaba”. Entre los mejores momentos, el de sus orígenes. “No soy raza pura (asturiana). Por parte de padre tengo ascendencia de varias comunidades. Las razas puras son malas. Mira el pastor alemán, que tien que operase de la cadera cada poco...”, deslizó. Capítulo aparte para los psicotécnicos que cubrió para entrar en Milicias: “¿Desea ser poeta o capitán de barco?; ¿Tirar con gomeru o rifle? Claro, aprobé”. Bromeó con su imagen, uniformado y con bigote: “No soy el de Bagdag”, dijo en relación a Hussein.

Asistentes a la presentación en la sede grupista en Begoña.

Antonio Corripio, presidente del Grupo Covadonga, hizo de anfitrión en la presentación, realizada en la sala principal grupista situada en el Paseo de Begoña. Gerardo estuvo también acompañado en la mesa por “Lalo” Suárez Vázquez, Masángeles Rodríguez y el Pitu Abelardo. Entre el público, mucho rostro conocido, especialmente vinculado al Sporting. Estuvo Pepe Llaneza, el preparador físico que le “metió” en Mareo; Iñaki Tejada; Marco Canal; Javi Fuego, Jorge y Alejandro García Torre; Gerardo Noriega; Eloy Olaya; Joaquín; Pedro Santa Cecilia, Mario Cotelo; Tomás Hervás; Antonio Maestro; Gonzalo Revuelta; Leli Rubiera y Diego Lobelle, entre otros. Del mundo del deporte, el psicólogo de la selección Joaquín Valdés; el árbitro Ramón Gallego; el miembro del Comité Olímpico Agustín Antuña y el expresidente del Santa Olaya Félix Fernández, por cita a algunos. Emocionados, Tere Ramos, la mujer de Gerardo, y sus dos hijos: Jorge y Marta. Como dijo el protagonista para concluir el acto: “¿Qué más quies, Gerardín? El libro está a la venta en la gijonesa librería Paradiso.

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