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Un banquillo en combustión

Acuciado por la larga racha de malos resultados, David Gallego lucha para resistir a la trituradora de técnicos del Sporting: cinco tras el último descenso a Segunda División, en el año 2017

Gallego.

Entrenar al Sporting se ha convertido en los últimos tiempos en un constante ejercicio de supervivencia. Vive el banquillo local de El Molinón tiempos especialmente convulsos, de mucha inestabilidad, sobre todo desde que el club rojiblanco descendió a Segunda División en 2017, temporada que comenzó con Pitu Abelardo, el último inquilino estable del banquillo rojiblanco –110 partidos– y terminó perdiendo la categoría con Rubi.

Los datos son más que claros y muy contundentes. Porque en estos cuatro años y medio –esta es la quinta temporada desde la vuelta a Segunda– solo un entrenador ha sido capaz de completar de forma íntegra una campaña en el Sporting: precisamente David Gallego el curso pasado. Y aunque se habían iniciado contactos para la ampliación de su contrato –el técnico catalán finaliza su compromiso con el Sporting el 30 de junio y Emilio Viqueira, representante de Promoesport, se trasladó a las instalaciones de Mareo y se reunió con Javi Rico, pero ante las diferencias entre las pretensiones de ambas partes las conversaciones se paralizaron y enfriaron hasta el día de hoy–, la realidad es que la posición de Gallego en el Sporting es en estos momentos muy inestable. Pende de un hilo.

El de Suria está en la cuerda floja, aunque de momento aguanta. Y el club, aunque ha sondeado de forma muy inicial a algún técnico por si finalmente se produce el relevo, mantiene la confianza en que Gallego recupere el rumbo de un proyecto en una muy peligrosa espiral. Ante Las Palmas, el catalán alcanza los 65 partidos como técnico rojiblanco, cifra que, salvo desastre en las islas, apunta a aumentar, con el margen que se ha dado el club: la reacción debe producirse antes de que se inicie 2022.

Acuciado por los resultados, Gallego se enfrenta a una situación delicada y complicada: aguantar, hacerse fuerte y sobrevivir en un banquillo que en los últimos tiempos ha sido una auténtica trituradora. Y eso que los rectores del Sporting abogan por dar margen y no son partidarios de tomar decisiones en caliente. Tampoco ahora. De ahí que, dadas las fallidas experiencias del pasado, consideren que un relevo no es ninguna garantía de éxito. De hecho, ninguno de los cuatros cambios de titular en el banquillo desde el cese de Paco Herrera, –diciembre 2017– ha conseguido estabilizarse en la entidad. Solo Gallego, que llegó a tener un importante apoyo de El Molinón. Y ahora también se tambalea.

Las prisas de un club histórico por volver a la élite aprietan, y mucho. Desde 2017 han pasado con más pena que gloria hasta cinco técnicos, y todos de muy distinto perfil: Paco Herrera, Rubén Baraja, José Alberto López, Miroslav Djukic y David Gallego. De todos ellos, solo Rubén Baraja, en la campaña 2017-2018, alcanzó las eliminatorias de ascenso y estuvo realmente cerca de volver a Primera. Pero tras una escalada de récord y llegar a situarse líder, se cayó. Luego el Valladolid lo noqueó con facilidad en esa primera ronda de play-off.

Miguel Torrecilla le dio una bola extra a Baraja, que aunque había terminado la anterior campaña con una sonora caída, llegó vivo hasta el derbi en el Carlos Tartiere, el 17 de noviembre de 2018, alcanzando los 43 partidos como rojiblanco. Pero tras la derrota en el Tartiere (2-1), la dinámica se llevó por delante al Pipo: el equipo solo había sido capaz de sumar una victoria en nueve partidos. Con todo, dirigió al Sporting más del doble de partidos que Paco Herrera (20), el peor parado de esta lista. Y eso que había llegado al club rojiblanco con solera, amparado por su contrastada experiencia en la categoría tras quince años y dos ascensos (Celta de Vigo y Las Palmas). Herrera cayó antes de Navidad, con el Sporting en mitad de la nada, décimo a once puntos del líder. Y, como Baraja, tras llevarse un partido de los últimos nueve.

No muy lejos de los números actuales de Gallego se quedó José Alberto López, el único que ascendió desde el Sporting B. Pero tras concluir la campaña 2018-2019, relevando a Baraja en el cargo, perdió también fuelle a la hora de iniciar un proyecto desde cero. Lo sentenciaron el bochorno copero en Zamora y los tres encuentros consecutivos con derrota en El Molinón, que pasó de solicitar la promoción del ovetense a terminar desencantado, víctima de la falta de resultados.

Por su parte, Miroslav Djukic, antecesor de Gallego, alcanzó los veintiún encuentros, uno más que Herrera. Y aunque su situación era absolutamente temporal –nunca contó con la confianza de la ejecutiva del club ni tampoco de Javi Rico–, tuvo un mal final de temporada que le dejó lejos de play-off, con un triunfo en los últimos seis encuentros. De entrar en promoción habría renovado por una temporada.

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