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El Sporting del Pitu culmina el trabayu: empate (0-0) y salvación en Fuenlabrada

Los rojiblancos seguirán un año más en la categoría beneficiados por las derrotas de Sanse y Amorebieta tras un pobre partido sin goles en el Fernando Torres

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EN IMÁGENES: Así ha sido el Fuenlabrada-Sporting

El desenlace fue el mejor resumen de la temporada. El Sporting consiguió la permanencia en Fuenlabrada más por errores ajenos, que por aciertos propios. Los rojiblancos completaron un pobre partido para firmar un apurado empate en el Fernando Torres que al final sobró para la salvación matemática. Hubo que esperar al resultado del Sanse, que amagó con remontar en los minutos finales, para caer en Huesca y despedirse de la categoría junto al Amorebieta, goleado en Cartagena. Lo mejor, una Mareona de en torno a los dos mil sportinguistas, demostrando otra vez que son lo mejor en un club con necesidad de muchos cambios. El año debe servir para aprender y evitar ver repetidos finales como el vivido esta campaña.

No fue el inicio del Sporting el visto en El Molinón ante el Girona. A pesar de ver el mismo once, el juego y la actitud resultaron distintos en los primeros cuarenta y cinco minutos. El Fuenlabrada apretó arriba y a los rojiblancos, de negro en el Fernando Torres, les costó salir de su campo y, mucho más, tener el balón. Los azulones aprovecharon su dominio para castigar los puntos débiles. Muchos centros laterales y un primer aviso, en forma de disparo, de Pedro León. La lesión de Berrocal a los ocho minutos tampoco ayudó al equipo a centrarse. Gragera se colocó como central y Christian Rivera tomó el relevo en el medio. Ninguno capaz de parar a un Adrián González que se hinchó a cabecear balones en el área sin tener que lamentar consecuencias.  

Ni la ligera lluvia que apareció en los primeros minutos combatiendo los más de treinta grados de calor en el arranque del partido espabiló al Sporting. La única alegría en la primera parte para las cerca de dos mil gargantas sportinguistas citadas en Fuenlabrada fue la de celebrar los goles de Cartagena y Huesca, rivales de Amorebieta y Sanse, para acercar la permanencia a través del tropiezo ajeno. La Mareona, otra vez, siendo protagonista para tirar del equipo en los momentos más duros. 

Todo parecía a favor de un Sporting apático, huidizo como Villalba al ver saltar de cabeza, a su lado a Mikel. Se fue el equipo al descanso sin registrar un solo tiro entre palos. Lo mejor en ataque, un disparo desviado de Aitor tras una mala entrega atrás de la zaga madrileña y un centro del de Gibraleón a punto de ser cazado por Djuka de cabeza. Eso entre llegadas puntuales a cuenta gotas. Muy poco para un equipo demasiado pobre en mucho. 

Empezó la segunda parte con el travesaño del Fuenlabrada temblando. Una falta lateral fue despejada por Sotillos sobre su propia portería para terminar estrellando el balón en el larguero. Algo es algo. Continuó con Aitor volviendo a probar fortuna, esta vez pecando de individualista, con un disparo que tras golpear en la defensa, se fue a saque de esquina. El Sporting parecía animarse a dar un paso adelante, a ir por el gol. Pedro Díaz lo ratificaba armando el interior de la diestra para enviar la pelota lamiendo el palo cuando la grada cantaba ya el primero. 

Los de Abelardo encadenaban entonces saques de esquina con Pedro, nuevamente, centrando cerrado desde el perfil izquierdo y Kravets, desde el diestro. Así llegó la más clara, con el ucraniano encontrando la cabeza de Djuka en área pequeña. El balón, arriba y la Mareona cantando el “Asturias patria querida” a ver si así había manera de alegrarse con el gol. Por el camino, sustos como un cabezazo de Zozulia detenido por Cuéllar y anulado por fuera de juego. Siguió intentándolo el conjunto gijonés con otro tiro de Aitor cruzado. Agua. 

El partido llegó al último cuarto de hora con todo en el aire. 

Pablo Pérez entró entonces por un Aitor reñido con la puntería situándose en el costado diestro mientras el Sanse igualaba los dos goles que tenía de desventaja en Huesca. La tuvo entonces el Fuenlabrada. Se escurrió Christian Rivera y Amigo se quedó ante Cuéllar, disparando sobre las piernas del emeritense, impecable en una tarde de nervios. Las arrancadas de Pedro y Puma prometían, pero sin definición. El banquillo rojiblanco, en pie, pidiendo calma a sus compañeros. El Pitu, santiguándose mientras se esperaban noticias del partido del Sanse. El tercero del Huesca, cantado a lo grande cuando en el Fernando Torres se jugaba el tiempo añadido. La permanencia, hecha. La Mareona, esperando la confirmación del final en El Alcoraz, cantando “directiva dimisión”. Suspense, pero el Sporting y el Pitu, con el trabayu hecho.

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