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El Pitu llegó a tiempo: la intrahistoria de la salvación del Sporting en Fuenlabrada

Abelardo culmina la salvación sin conocer la derrota, entre rostros de alivio en la directiva, apagones de luz y viaje de vuelta sin prisa

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EN IMÁGENES: Así fue la llegada del Sporting a Mareo Ángel González

No hubo celebración. Tampoco motivos. Lo remarcó Abelardo después de materializarse la permanencia del Sporting en Segunda en el Fernando Torres. Se pudo comprobar con la ayuda de los escasos metros entre la zona de prensa y el vestuario rojiblanco. Hubo gritos, alguno, aparentemente más por liberar la tensión acumulada de semanas viviendo sobre el alambre, que por algún tipo de euforia. Los rostros, los mejores espejos de esa liberación. Empezando por los de los directivos Javier Martínez y Ramón de Santiago -también estuvo presente en Fuenlabrada Javier Fernández-, en pleno túnel de vestuarios, a escasos metros del césped. Hubo después apagones de luz, varios, y un viaje de vuelta sin prisas, con segunda noche consecutiva en Madrid.

Final fundido en negro. A oscuras se quedó el Fernando Torres mientras el Sporting masticaba una permanencia que no estuvo muy clara días atrás. La luz se fue en dos ocasiones mientras el entrenador rojiblanco atendía a los medios en sala de prensa. Volvió a irse, al menos dos veces más, después, cuando era Borja López el encargado de atender las preguntas de los periodistas. Anécdotas que sacaron unas risas después de la tensión vivida sobre el césped del Fernando Torres. El único serio por todo esto, el inspector de LaLiga, que no paraba de tomar nota de lo sucedido. Las sanciones, de haberlas, no pillará a los madrileños la próxima temporada en Segunda División.

A pesar de que en el Fernando Torres hubo presencia casi al completo del consejo de administración (solo faltó Fernando Losada), no hubo mensaje del presidente dentro del vestuario tras dejar atada la continuidad en Segunda. No suele haberlo. No tiene Javier Fernández por norma acceder a un espacio reservado para futbolistas y técnicos. Las conversaciones, en todo caso, en otros entornos. Cuéllar recordó entonces unas palabras de Ibrahimovic para remarcar que, lejos de lo que pueda ser interpretado como una actitud soberbia, lo importante es mostrar y mantener la confianza en uno mismo en los momentos más comprometidos. Él, aseguró, siempre tuvo claro que el Sporting se salvaría. No ocultó, como la mayoría, el alivio de verlo consumado.

A metro y medio de la zona en la que Cuéllar era el primer jugador en hablar sobre la permanencia, el Pitu caminaba sin tener muy claro qué dirección tomar para llegar al autocar del equipo. Una mano se estiró a su lado. “Míster, mucha suerte a partir de ahora”. El deseo era de Ismael Martínez, segundo entrenador del Fuenlabrada y hombre de confianza de José Ramón Sandoval durante su etapa en el Sporting. Las charlas entre jugadores y técnicos de uno y otro equipo continuaron en torno al autocar rojiblanco. Porque en Fuenlabraba no había prisa por irse, como ocurre habitualmente en los desplazamientos del conjunto rojiblanco. La razón, en este caso, no sólo tuvo que ver con el resultado.

En el plan de viaje, con desplazamiento de ida y vuelta por carretera, del Sporting incluyó una segunda noche en Fuenlabrada. Más concretamente en Alcorcón, donde estababa ubicado el hotel de concentración. Mientras otras veces el equipo emprende el retorno nada más concluir su partido, esta vez giró para un mejor descanso de los jugadores. Un detalle más para alimentar la recuperada calma antes de volver a Mareo. Ya en las instalaciones rojiblancas, superadas las dos de la tarde, más imágenes sin lugar a la alegría y cierto cansancio. La sensación, que el Pitu llegó a tiempo para revertir la situación. Tres partidos, ninguna derrota y la ayuda añadida de rivales que lo pusieron todo un poco más sencillo.

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