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“Asturias nos permitió escapar de la muerte”

Un grupo de huérfanos discapacitados ucranianos acogidos por el Principado se entrena con el Sporting en el Cristo por mediación de Kravets

El entrenador Diego Fuertes, a la izquierda, se dirige a los jugadores ante Aleksandr Podolyak, traductor, durante el entrenamiento realizado ayer en la cancha de fútbol sala del Cristo. | Miki López

La llamada de ayuda llegó desde el estado ucraniano de Donetsk. Se necesitaba evacuar a los residentes del orfanato de Druzhkivka. 24 menores de edad y 74 adultos. Todos sin padres y con diferentes discapacidades. Con ellos, sus cuidadores: maestros, enfermeras, rehabilitadores... En total, 110 personas. El Principado, a través de la Consejería de Derechos Sociales, dio su conformidad y el pasado 15 de marzo aterrizaron en Asturias tras dejar atrás “bombas y disparos” durante su escapada en autocar hasta Polonia. A la ayuda de la administración regional se sumó otra vía de escape: el fútbol. El Sporting y el jugador ucraniano Kravets hicieron el resto, convirtiendo la cancha ovetense del Cristo en un agradable refugio en torno al balón. “Asturias nos permitió escapar de la muerte”, afirman los protagonistas.

“Se cumplen tres meses de nuestra llegada y solo podemos dar las gracias a la comunidad y a todos los asturianos. Están siendo muy amables con nosotros”, cuenta Oxana Kurkyna, coordinadora del orfanato y una de las personas trasladadas a Asturias. La mayoría reside en el Albergue Residencia Ramón Menéndez Pidal y, desde su llegada, “la colaboración interadministrativa ha sido muy positiva”, subrayan fuentes de la Consejería de Derechos Sociales. El Sespa se volcó para la realización de exámenes médicos y pautar tratamientos, se agilizaron trámites para su residencia temporal y un colegio de psicólogos le ha estado impartiendo talleres relacionados con el impacto emocional. Ese es otro punto importante: la mayoría de las cuidadoras tienen a sus maridos o hijos en el frente. Su realidad es vivir en constante vilo. “Hay veces que tardamos días en poder contactar con nuestros seres queridos con la incertidumbre de qué habrá sucedido”, dice Oxana.

Entre colectivos y asociaciones que les han prestado apoyo, surgió el Sporting. Kravets, futbolista rojiblanco, les visita periódicamente y solicitó a la Fundación del club gijonés la posibilidad de echarles una mano. La buena sintonía con la Consejería aceleró el proceso. “Ellos tenían un equipo de fútbol en el orfanato y nos pareció buena idea compartir con los que jugaban allí el trabajo que hacemos en el Sporting Genuine y en las seis escuelas de Educación Especial en las que tenemos equipo”, resume Diego Fuertes, psicólogo y responsable de proyectos de la Fundación del Sporting. Ocho de ellos son fijos en la pista del Cristo, donde se entrenan semanalmente. “Su realidad impacta, de la misma forma que su ilusión es increíble”, afirma. El Sporting les dio a los chicos equipaciones y material deportivo, llevándoles a visitar Mareo hace unas semanas.

El engranaje final lo puso Aleksandr Podolyak. Ucraniano de 48 años, lleva 25 en España, los últimos diez en Asturias, y es el traductor de este grupo llegado de Donetsk. “Han aprendido alguna palabra en español, ya se defienden”, bromea. “Son felices aquí, pero su mayor deseo es que termine la guerra y poder volver lo antes posible a casa”, concluye ante un escenario que no parece cercano.

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