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Segunda División | Los equipos asturianos

El “Gatu” de la Inmaculada

Gerardo García es apodado como Ablanedo por su pasión por el Sporting | Orlegi iba a destinarle a Zaragoza de comprar el club

Gerardo García, primero por la derecha en la segunda fila, junto a sus compañeros del Colegio Inmaculada en la promoción de 2004. | LNE

Tenía unos 7 años cuando probó de portero. Ágil como uno de sus primeros ídolos, Juan Carlos Ablanedo, heredó el apodo para siempre. A Gerardo García nadie de su entorno cercano le llama por su nombre. Para ellos es “Gatu”, un gijonés de 1986 apasionado del fútbol, del Sporting y de todo lo que tenga que ver con el Colegio Inmaculada. En el centro educativo gijonés cursó sus estudios hasta bachillerato, hizo los que siguen siendo sus mejores amigos y despuntó lejos de aquella portería de su bautismo. Elegante “mediapunta de talento”, jugó en las categorías inferiores del colegio hasta su traslado a Madrid, donde se diplomó en Trabajo Social mientras coleccionaba ascensos a Tercera División como jugador de Las Rozas y el Villalba. Así descubrió el mundo de la representación, el billete para optar ahora al sueño de trabajar en el club de sus amores.

Gerardo García es el hombre elegido por el Grupo Orlegi para desarrollar la parcela deportiva del Sporting una vez se culmine la compra del club. Pocos gijoneses conocen mejor la forma de trabajar del futuro dueño de la entidad rojiblanca y tienen, a su vez, una vinculación tan intensa con el equipo. A su currículum profesional hay que unir el valor emocional de un sportinguismo de cuna. Nacido en Candás, creció en Gijón desde muy niño, heredando la pasión rojiblanca de sus padres. Es el pequeño de tres hermanos (le preceden Honorio y Belén) y algunos de sus mejores recuerdos de juventud tienen el fútbol como protagonista: desde los campamentos colegiales en Santibañez, hasta los torneos que le hicieron visitar Francia. Entonces no sabía que su destino le guardaba mucho balón y viajes alrededor del mundo.

El Molinón también conserva en su memoria momentos intensos. Saltó como el que más con el ascenso de Preciado y se mamó kilómetros de carretera para apoyar al equipo lejos de Gijón. Estuvo en Los Pajaritos en aquella primera victoria del Sporting de los Guajes, la del regreso a Primera con Abelardo, próximo compañero en la tarea de reconquistar la máxima categoría. Aquel viaje a Soria fue desde Madrid, donde se perfilaba su futuro laboral.

Tras completar el bachillerato, inició la carrera de Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Oviedo. Aquello no funcionó y se fue a la capital. Acabó Trabajo Social y ejerció de voluntario para la Cruz Roja mientras empezaba a interesarse por el “scouting” (seguimiento de futbolistas) y la representación de jugadores. Ahí triunfó el carisma que dicen le caracteriza. La agencia de representación You First Sports le fichó para la oficina en Madrid cuando compartía piso con el gijonés Antón Meana, periodista y casi un hermano para él. En lo laboral tuvo otro apoyo asturiano, el ovetense Pelayo García, junto a quien su evolución en la empresa fue constante. De Madrid a México, donde dirigió la oficina y tomó contacto con el Grupo Orlegi, para regresar a Europa con el cometido de expandir la nueva base en Francia desde Niza. El exazulgrana Dehu ponía la imagen, “Gatu”, el curro.

Gerardo García, con la equipación del Sporting durante un partido de fútbol.

Casado con Paula, el amor de su vida y gijonesa de pro –es hija del fallecido arquitecto Juan González Moriyón y Ana Hernández, de la popular tienda Joseph-, es padre de dos niños: Gael y Leonardo. Ha tenido tiempo incluso a proyectos como el desarrollo del Fut-golf, actividad que mezcla fútbol y golf, con edición gijonesa inaugurada por Quini y compartida con otro gran amigo, Javier Cueto-Felgueroso. El carácter competitivo y la ambición que dicen aplica a todo lo que realiza le pedía más. Algo distinto.

Llevaba tiempo en la cabeza con la intención de tomar contacto con la responsabilidad de una dirección deportiva. Lo compartía con Pablo Longoria, presidente del Marsella y otro asturiano que, como él, representa el éxito en el fútbol moderno de jóvenes que acarician la cima con solo 36 años. Llegó la llamada del Grupo Orlegi para incorporarle ante su expansión en Europa. Entonces, los mexicanos negociaban con el Zaragoza con la intención de situarle al frente del proyecto deportivo. La vida, como el fútbol, tantas veces caprichosa, le ha permitido un inesperado quiebro para uno de los goles más ilusionantes de Gerardo: liderar el futuro deportivo del Sporting.

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