Carlos García Pérez: "Es un honor ser las manos que devuelvan a Quini a la realidad"

"Me gustaría que la estatua sirviera para recordar todo lo que era él, todo lo que representa”, afirma el artista gijonés Carlos García, encargado de la escultura de El Brujo  

Así es la estatua de Quini que se instalará entre el parque Isabel La Católica y El Molinón

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

En unas semanas se fundirá en bronce instalándose en septiembre en la explanada situada entre el parque Isabel La Católica y El Molinón. Mientras, la futura estatua de Quini descansa en el estudio de Carlos García Pérez (Gijón, 1978), al que accede LA NUEVA ESPAÑA para descubrir la obra dedicada al mito sportinguista. El modelado, la fase más importante, ha concluido. La imagen impone. La mirada y el gesto inequívoco de la boca –que ha rehecho en varias ocasiones– es de un realismo capaz de envolver el ambiente de algo tan difícil como ese carisma que desprendía El Brujo. La camiseta, las medias, el inolvidable "9" a la espalda… Todo, repleto de detalles. "Para mí es un honor ser las manos que devuelvan a Quini a la realidad", dice el autor. A quienes conocieron a Quini, ver la pieza les pedirá un abrazo.

Entrar al estudio de Carlos García Pérez es ya un descubrimiento de por sí. La cita es en el bajo de un edificio del Natahoyo, el barrio en el que nació. Para él es más importante dónde se ubica el lugar donde trabaja, que las comodidades o el tamaño que pueda ofrecer. Alrededor del espacio se sitúan antiguos vecinos e incluso el colegio donde estudió. Dice que los sonidos de los niños correteando por el patio le inspiran. "Mi obra es multidisciplinar. Arte contemporáneo y conceptual. Me gusta usar materiales industriales porque me recuerdan, me identifican con mi origen. Necesito ese origen cercano", comenta, a modo de presentación, quien ha expuesto en más de medio mundo tras ser elegido para el primer mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu, en Nueva York, hace ya más de una década. De fondo, durante la conversación, se escucha una serie de melodías musicales. Huele a pintura, arcilla y humedad.

El escultor Carlos García nos muestra la obra de la estatua de Quini.

El escultor Carlos García nos muestra la obra de la estatua de Quini. / ANGEL GONZALEZ

La conversación continúa entre varias piezas que son testigos de proyectos del gijonés. Hay una serie de espejos que se pueden ver ya en los salones del Ritz de Madrid. También hay un cuadro de la serie Geomorfolgía, siendo uno de ellos entregado a los Reyes de España, como regalo del Principado, que posee varias piezas, durante una de sus visitas a los Premios Princesa. "Este tipo de obras llevan meses de trabajo, pero el ritmo no ha sido el habitual", dice sobre las maratonianas jornadas dedicadas a la estatua de Quini, proyecto que empezó a tomar forma "el año pasado". La Asociación Anselmo López insistió especialmente en ello. "Hemos querido recoger la celebración de un gol, a escala real (1x1), porque es lo más repetido en su carrera, algo muy característico. Eso también nos permite situarnos a su lado. Vivir ese momento desde una cercanía", recalca sobre la pieza, que tendrá una base de mármol verde "llegado desde Brasil" y que le aporta un "valor conceptual interesante" para unirlo al parque Isabel La Católica y El Molinón. A pesar de que el arte sonoro o el expresionismo abstracto son protagonistas de algunas de las obras que coleccionistas y expertos más valoran en la rica trayectoria de Carlos García, el gijonés asegura que le motiva especialmente la obra figurativa, como el busto de Anselmo López que se puede ver en El Molinón, el de Bardales, en La Calzada, o la citada estatua de Quini. Quizá porque le conectan con el otro público, el de la calle. Es también autor del busto de Cristiano Ronaldo –es su cuñado– que puede verse en el aeropuerto de Madeira. Habla con orgullo de su relación con el luso, pero insiste, sin faltarle razón, que su recorrido artístico es más amplio y anterior al de su relación con él. De todas estas piezas conserva el molde en su estudio, junto a una gran estatua de un emir qatarí que se quedó en proyecto, pero derivó "en otros que hemos ido desarrollando".

Estatua de Quini

Estatua de Quini / Carlos García

Dice Carlos García que queda mucho en él de quien inició los estudios en el Lloreu y continuó en el también gijonés instituto número 7, desde donde se trasladó a Salamanca a cursar Bellas Artes. Hizo dos especialidades, Escultura y Diseño. Estuvo viviendo en Washington un tiempo y regresó a Gijón para trabajar de creativo en una agencia, Etérea. “En 2008 tomé la decisión de trabajar exclusivamente mi proyecto artístico”, explica quien lleva 14 años abrazando una profesión “que me acompañará hasta que deje de vivir”. Ahora revive intensamente el fútbol, que marcó su juventud. Jugó en el Veriña y en La Braña, jugó en la Asturiana y debutó en División de Honor haciéndole un gol al Sporting. "Jugaba de delantero o extremo. Era muy rápido", comenta quien siempre tuvo claro que lo suyo era un arte diferente al del balón. De niño incluso se ganaba "unos euros" dibujando retratos. Entre sus primeros encargos, uno de Luis Enrique. Se lo había pedido Isma, su entrenador y descubridor del actual seleccionador nacional. Entonces, ninguno de los dos sabía que triunfarían internacionalmente.

El escultor Carlos García nos muestra la obra de la estatua de Quini.

El escultor Carlos García nos muestra la obra de la estatua de Quini. / ANGEL GONZALEZ

"Tengo muchas ganas de que se inaugure", comenta Carlo García, que disfrutó de Quini desde la grada después de que José Antonio, su padre, le hablara de la grandiosidad de El Brujo, con quien compartió el servicio militar. Él es padre de dos niños, Nicolás, de once años y Deva, de 7 meses, que son otras de sus principales fuentes de inspiración. "Me gustaría que la estatua sirva para recordar a Quini como era él, como todo lo que representa", concluye el gijonés mientras repasa con mimo cada detalle de la pieza. Queda mucho por celebrar al lado de Quini.

El Crowdfunding para su financiación, ya disponible

La estatua de Quini será financiada a través de una campaña de crowdfunding, aportaciones personales, que se ha abierto en el día de hoy. El mínimo para participar es de 20 euros y ya se puede efectuar la donación en el portal Lanzanos.com, el mismo con el que se cubrió la realización de la estatua de Manuel Preciado. El precio de la estatua es de 96.690 euros, al que hay que sumar una edición especial de 5.000 fotografías firmadas por el autor de la obra (8.400 euros), que se entregará a cada persona que realice su aportación, y el montante de la comisión de la página de crowdfunding, un 10% (10.509 euros), por la gestión. En total, el coste del proyecto es de 115.599 euros.

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