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Orlegi conecta con El Molinón: más de ocho mil sportinguistas disparan la ilusión en la macro presentación de los últimos cinco fichajes

"Ahora nos toca a nosotros devolver lo que han dado estos años", dijo Irarragorri, aclamado por la afición

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En imágenes: Masiva bienvenida a cinco fichajes del Sporting y al Grupo Orlegui en El Molinón Marcos León

Los grandes proyectos merecen grandes presentaciones. El Grupo Orlegi, los nuevos dueños del Sporting tras comprar el paquete accionarial a la familia Fernández, quien fuera propietara durante casi tres décadas, aprovecharon la tarde de ayer para mostrarse ante su afición, hastiada hasta hace apenas un mes tras vivir (y sufrir) la peor temporada en la historia de la centenaria entidad. El día elegido, 2 de agosto, no fue casual: Alejandro Irarragorri y su equipo de trabajo seleccionaron esta fecha después de ganarse a la hinchada rojiblanca con dos cartas ganadoras: el anuncio de una ampliación de capital por un mínimo de cinco millones, que pueden ser siete, prevista de aprobar en la Junta Extraordinaria del próximo 26 de agosto; y tras las tres últimas incorporaciones: el ex capitán de Boca Juniors, Cali Izquierdoz, y la vuelta de dos grandes símbolos del club como son Jony Rodríguez y José Ángel «Cote». 

El gentío sportinguista pasó en menos de un mes de acudir al estadio con el corazón en un puño por el riesgo muy real de bajar a Segunda B (Primera RFEF) a hacerlo pletórico y exultante, como si el césped ya hubiese dictado sentencia. «Pero es que hemos recuperado la ilusión: necesitábamos algo así... Era mucho tiempo de sufrimiento. Necesitábamos aire, caras nuevas, fichajes», explica Alonso Suárez, aficionado rojiblanco a la entrada de El Molinón, que parecía a la hora de la gala un calco a un partido de Liga de esos de medio pelo, de Segunda, cuando ya no hay grandes objetivos en juego. El marco, una macropresentación: la de Cristo, Jordan Carrillo, Jony, Cali y Cote.

La realidad superó los mejores pronósticos: más de ocho mil almas abarrotaron la grada Oeste y se entregaron a Irarragorri, a los nuevos rostros del sportinguismo, y también a dos enormes leyendas como Abelardo, el entrenador, o Ferrero, aclamado ayer a la hora de saltar como uno más al verde, con su icónico once a las espaldas, para ser el abanderado de su compatriota, Cali. «Ya has visto el cariño de la gente. Es una ciudad maravillosa. Espero que puedas colaborar con tu granito de arena a colaborar a que el Sporting pueda subir a Primera y vuelva a ser el grande que fue», arrancó entusiasmado Enzo.

Así, en treinta minutos, se obró un espectáculo que fue un gran show, al más puro estilo americano: el speaker, el popular Borja Blanco a ras de césped jaleando, la afición, entregada, cantando con todo su alma el himno, vibrando como con un ascenso, Pitu Abelardo, uno de los más aclamados, y los jugadores con microfonos dirigiéndose al público, y lanzando a la grada balones firmados. "Son pocas las palabras que caben en mi corazón: agradecimientos por la confianza, lealtad y pasión. Ahora nos toca a nosotros devolver lo que han dado estos años", dijo Irarragorri, aclamado por la afición.

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