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Así es Queipo, el último canterano en debutar con el Sporting

Estudia ADE, de niño hizo kárate y ahora se distrae jugando al tenis y el pádel

Queipo, el pasado sábado, en su debut con el Sporting en Anduva. Área 11

A aquel niño de La Fresneda al que le encantaba el deporte, que probó muy joven el kárate y también el fútbol, ese gusanillo del balón le conquistó para siempre. Esa actividad extraescolar de jugar al fútbol en Lugones hizo que se fijaran en él muchos especialistas en la cantera. En el último año de benjamines el Xeitosa llamó a su puerta. Y un año más tarde, en alevines, apareció el Sporting para reclutarle. Daniel Queipo (La Fresneda, 2002), cumplió en Anduva su sueño de debutar con el Sporting. Lo hizo para cerrar un año muy intenso, porque el verano anterior estaba aún en el juvenil. Dio el salto al filial y este verano conquistó a Abelardo durante la pretemporada. "Es gratificante, un premio y un granín más en su trayectoria, pero aún queda mucho delante, el fútbol es muy cambiante y hay que estar con los pies en el suelo", cuentan desde el entorno del jugador.

En Anduva le acompañaron sus padres, junto a unos amigos, que no dudaron en coger el coche tras publicar Abelardo la convocatoria. Queipo fue titular, dejó algunos destellos y una buena impresión entre la Mareona. "Para ser el debut tuvo ese descaro y personalidad de pedir el balón e intervenir en el juego, eso habla muy bien de él", destaca Pablo Acebal, su entrenador en los benjamines del Xeitosa.

Queipo en un choque con el Lugones, en pista.

"Siempre se le dieron muy bien los deportes", reconocen en su entorno. Porque junto al kárate, Queipo también hizo algunos pinitos en el skate. Y ahora en sus ratos libres aprovecha para jugar algún partidillo de tenis o de pádel con los amigos. "De niño había que buscar algo donde cansarlo", cuentan los que le conocen, antes de explicar su pasión por el deporte: "Es una persona con mucha energía e inquietud, muy activo; le venía bien el deporte y cualquier actividad, que además se le daba muy bien", añaden.

Queipo, en un partido con el Xeitosa en benjamines.

Creció estudiando en La Fresneda, antes de pasar al Colegio Loyola de Oviedo. Ahora se encuentra en segundo curso de ADE (Administración y dirección de empresas) en la Universidad de Oviedo. "Es un chaval que da la sensación de ser introvertido, pero que es muy maduro", explica Davo Nicieza, que le firmó el primer contrato con una agencia de representación –la de Eugenio Botas– en edad cadete. Además, Nicieza conocía ya a Queipo cuando se encontraba en la Escuela de Fútbol de Mareo, cuando, entre otras tareas, colaboraba con la captación. "Todo el mundo veía su potencial, tenía unas grandes condiciones técnicas", señala. "La única duda en aquellos momentos era su estatura y físico, era bajito. Pero ha da un paso adelante físicamente, ha mejorado mucho en el tren inferior, aguanta choques y ha aprovechado la oportunidad de la pretemporada", subraya el actual director deportivo del Gijón Industrial.

Queipo, en un entrenamiento en los alevines del Sporting.

Del partido de Queipo en Anduva ante el Mirandés, Pablo Acebal ensalza el pase entre líneas a Djuka que pudo suponer un gol para el Sporting y su actitud durante el tiempo que jugó, que le recordó a muchas pinceladas que manifestaba cuando estaba en los benjamines del Xeitosa. "Ahí ya entendía muy bien el juego, el fútbol. Técnicamente ya destacaba y le pegaba con las dos piernas", añade, antes de contar una anécdota: "siempre le pegó muy bien. Recuerdo un gol que le metió al Sporting de doble penalti, que en esas edades es algo muy complicado. Ahora Acebal se muestra optimista sobre el futuro del jugador: "Está en muy buenas manos con el Pitu, para seguir mejorando deportivamente y mentalmente. Porque es importante tener la cabeza bien amueblada, y Queipo la tiene".

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