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El Sporting se pierde en La Romareda

El equipo rojiblanco cae (1-0) y alarga su maldición en Zaragoza en un mal partido donde se muestra falto de ideas y desnortado

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EN IMÁGENES: Así fue el partido entre el Zaragoza y el Sporting

El Sporting de las primeras cuatros semanas de competición ha desaparecido. Lo hizo primero en El Molinón contra el Racing. También ahora en La Romareda. Perdió (1-0). Y aunque por resultado estuvo vivo todo el encuentro, no hubo rastro alguno de aquel equipo vertical y ofensivo que arrancó la liga. Todavía es muy pronto, pero el proyecto de Orlegi Sports atraviesa su primer bache con dos derrotas consecutivas. 

Tras lo de El Molinón ante el Racing, no hubo un cambio radical para desafiar un terreno históricamente hostil para el Sporting. Sí importante. Abelardo hizo tres cambios, uno, el de Cote, obligado: fuera Cristo y también Queipo. Dentro de primera por primera vez Aitor García. Zarfino, otra vez como socio de Djuka. Y Diego Sánchez estrenándose como titular. 

Quién sabe si por miedo escénico, o, simplemente, por falta de tensión, pero tres despistes en apenas quince minutos propiciaron un trío de ocasiones para el Zaragoza. Fue un mal comienzo. El Sporting, en problemas, pero, eso sí, vivo. Gracias, en parte, a que la madera se encargó de rebotar lejos un disparo impresionante de Manu Molina. Mariño ya estaba vendido. Esa, la primera, fue la más clara. Luego, otros dos sustos (uno tras un tiro tibio de Fran Gámez, otro después de un disparo desviado de Giuliano). Cali, sorprendentemente errático.

Y tras la caraja inicial, se levantó (algo) el equipo. Pedro ganó protagonismo. Y tiró por momentos del carro dándole pausa a los suyos. Un poco de aire. Incluso con un lujo: un caño de esos que apetecer ver repetido por Youtube a Molina, que se quedó frío. Pero ese tramo, más rojiblanco, duró poco y dejó ese gesto y un par de sustitos, ambos de cabeza: uno de Djuka, otro de Gragera de cabeza, en estrategia. Poco más. Les costaba un mundo a los gijoneses encontrar en largo a Zarfino y en la transición a Djuka. Ese era el guion inicial para los de Abelardo, con las líneas muy ordenadas y dejando a los locales salir con el balón para sorprenderlos a sus espaldas. El plan, en cualquier caso, no terminaba de funcionarle. No llegaban los robos, y las salidas eran aceleradas, muy imprecisas. El balón, el juego y las ocasiones eran para los de Juan Carlos Carcedo, claramente superiores. Insua se llevó una amarilla y pudo ser peor en una dura entrada a Gabi.Bermejo tuvo un par, aunque Mariño solventó con apuros al sacar una mano abajo. Y el pequeño de los Simeone también reclamó al VAR que revisase un duro impacto con el taco de Cali, que le dejó con sangre. Así, con 0-0, se llegó al descanso. Y La Romareda y Carcedo desquiciada con De la Fuente Ramos.

Al descanso, el Zaragoza siguió igual: buscando el gol. El Sporting, atenazado. Justo con el antídoto de los de Abelardo llegó el gol maño. Fue con un balón largo de Gámez a Mollejo, al espacio entre los centrales, donde no llegaron Cali ni Insua. Sí el delantero, muy rápido, en posición muy justa, quien definió por abajo. Un mazazo. De la Fuente Ramos a instancias del línea pitó fuera de juego. Pero tras revisar la jugada la tecnología, validó el 1-0. A los rojiblancos, ahora ya sí, les tocaba reaccionar. Hubo unos minutos donde el proyecto rojiblanco sí mostró garra. Tuvo una ocasión clarísima. Pero Djuka la mandó fuera. No atraviesa el estandarte ofensivo del proyecto su mejor momento. Incluso vio la última media hora desde el banquillo. También tuvo el 2-0 Mollejo, pero la mandó fuera y dejó el encuentro abierto, muy abierto, hasta el final. Ese suspense del mercador mantuvo vivo a un gris Sporting, sin ideas. El Pitu lo vio claro y movió la pizza, sin pensar en el parón de selecciones: quitó a Djuka por Milo. También a Aitor y dio entrada Queipo. Luego también dio la oportunidad de debutar a Bamba. Aunque no hubo una reacción importante, sí mejoró en parte el equipo en la fase final de partido. El Zaragoza, sin ser entusiasta, se reordenó. Pareció entregar el balón al Sporting. Buscarlos al espacio, desordenados. Tuvo el Sporting el 1-1 por medio de Gragera. En la estrategia. Donde más peligro generó (otra vez) el equipo. Pero el mediocentro, el más peligroso, la mandó fuera por un pelo. Sigue la maldición en Zaragoza, campo de minas.

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