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El Sporting se queda a medias en Tenerife: empate (1-1) y sufrimiento tras el despertar de Cristo

El tinerfeño adelantó a los gijoneses al cuarto de hora y Nacho castigó con la igualada la pobre segunda parte de los de Abelardo

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En imágenes: el Sporting suma un punto en Tenerife

El Sporting se quedó a medias en Tenerife. El día en el que Cristo recuperó el gol para poner por delante a los gijoneses al cuarto de hora de juego, la segunda parte acabó convertida en un permanente sufrimiento en la que los de Abelardo acabaron valorando el empate. Nacho Martínez igualó a falta de diez minutos, castigando a los gijoneses, a los que les duró el balón lo mismo que Nacho Méndez tardó en lesionarse en su regreso a la titularidad: 25 minutos.  

No llegó el ciclón Hermine a incomodar a Tenerife y Sporting en el Heliodoro Rodríguez López. El único agite serio fue el de Abelardo a un once sin Djuka y Gragera, y con Nacho Méndez en la medular. Del cielo, solo un intenso orbayu más propio del norte. Guiños del destino. La temperatura superaba los 22 grados cuando el balón echó a rodar en un caliente inicio, especialmente en las áreas. El primer cuarto de hora se jugó prácticamente por un mismo costado. El Sporting convirtió la banda derecha en su vía principal en busca del gol. El Tenerife hizo de la izquierda una autopista hasta los dominios de Mariño. Así llegó la primera clara del partido, la que salvó a los de Abelardo.

Nacho Martínez, un veterano con arrancada de juvenil, ganó la espalda a la defensa rojiblanca -de amarillo en Tenerife-, para apurar hasta línea de fondo y adentrarse casi hasta el balcón del área pequeña. Sólo faltaba rematador y su centro acabó cortándolo Diego Sánchez, con la amenaza de despejar hacia su propia portería. Mariño blocó para hacer respirar a un Sporting otra vez atragantado. 

Quiso el balón, pero estuvo fallón en la circulación. Se lo pegó al rival que probó de su propia medicina. Cristo encontró su primer gol con el Sporting donde todo empezó para él en el fútbol. El tinerfeño aprovechó un regalo de León, al que presionó al verle tartamudear en la conducción. Robó, pisó el área y no perdonó. No celebró por aquello de marcar al equipo que le vio nacer deportivamente. Solo un corazón para la familia que le animaba desde la grada vestida de rojiblanco.

El tanto dio paso a unos minutos con el Sporting más cómodo, resumidos en dos latigazos de Otero que sacó bien Juan Soriano. Llegó entonces la lesión de Nacho Méndez, al que un golpe con Aitor Sanz dejó con la rodilla sin posibilidad de continuar. Malísima suerte para Nacho en su aparición para la titularidad, y apuros para los gijoneses, que cedieron terreno y protagonismos a los de Ramis. El balón para el Sporting se fue con el de Luanco. Lo siguiente fue ver cómo un centro de Teto que golpeó en Pedro se estampó con el larguero, con Waldo a punto de hacer bueno el rechace y reclamar a la afición chicharrera un penalti por manos de Zarfino que el árbitro no necesitó revisar. Con todo, Gragera, el sustituto de Nacho, tuvo el segundo antes del descanso al cazar un balón rebotado a saque de esquina. El gijonés embocó fuera lo que parecía gol cantado.

Con los mismos protagonistas que despidieron la primera parte se reanudó el partido. El Tenerife volvió con ganas de más. Sipsic ya avisó de que al Sporting le tocaría sufrir con un cabezazo a saque de esquina que se fue a centímetros del palo. Empezaba a ser ya una constante ver a los de Abelardo apurados a la hora de defender el balón parado. El equipo, cada vez más alejado del área contraria, reapareció al cuarto de hora en un gran centro de Zarfino al que no llegaron Cristo y Queipo. Entraron entonces Djuka y Pol Valentín para dar aire y reconquistar terreno. 

Waldo volvió a hacer temblar a la defensa del Sporting con un duro disparo respondido con una buena mano, abajo, de Mariño. Pol Valentín despejó apurado para entrar en un cuarto de hora final de más nervios. Pidió el Heliodoro otro penalti y empezó a intentar meter presión a Hernández Maeso cada vez más discutido. Jony y Bamba, por Guille Rosas y Cristo, fue la respuesta del Pitu en un nuevo esfuerzo para ver al equipo estirarse. Soriano seguía sin noticias de los de Gijón. No alcanzó.

Nacho esta vez probó por su cuenta y acertó. El lateral del Tenerife aprovechó un balón pasado al segundo palo, tras despeje de Insua, para armar la volea y enviar el balón a besar el palo diestro de Mariño antes de acabar en la red. Los de Ramis fueron a por el segundo hasta el final y el Sporting intentó aprovechar los espacios con demasiada timidez. La velocidad de Pol Valentín y Otero dio para ver rematar a Djuka sobre Soriano y para poco más. Fue más la sensación de apuro respirada en al área de Mariño, con Insua y Gragera achicando en el tamo final. Mariño mandó la última córner y Otero despejó para acabar abrazando un empate que supo poco a los dos, pero resumió dos partes bien diferentes para Sporting y Tenerife.

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