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Segunda División | Los equipos asturianos

El gol del Sporting con eco en Uruguay: la historia de los Zarfino al otro lado del charco

Daniel Zarfino vivió el tanto de su hijo al Lugo desde su peluquería en Montevideo: "Me volví loco, Gio me llamó entre lágrimas"

Daniel Zarfino, en su peluquería, en Montevideo. D. Z.

En una peluquería de la avenida General Flores de Montevideo se siguen todos los partidos del Sporting por televisión. La regenta Daniel Zarfino, el padre del futbolista del Sporting, que "tiene un gasto bárbaro" por haber contratado "dos compañías de cable diferentes" para asegurarse de que siempre tendrá disponible la retransmisión del encuentro del mediano de sus tres hijos. Y el jueves, mientras los rojiblancos sufrían en Lugo, la tijera dejó de funcionar al mismo tiempo que la televisión. "Era el minuto 80 y la imagen se cortó. Cuando regresó, me volví loco", cuenta quien empezó a ver que el Sporting, con diez, ganaba 0-1 gracias a un gol de Zarfino.

Un gol con eco en Uruguay

"Ni de chico me he perdido un partido de Gio. Hasta dejaba el trabajo unas horas e iba con él a todos lados. Ahora hago lo mismo, pero por televisión", cuenta Daniel Zarfino. El jueves hasta llegó tarde al médico por quedarse "a ver el resumen de después, donde se repiten los goles". El motivo era importante. La consulta podía esperar. "Hablé con Gio al ratito. Estaba emocionado. Llegó a las lágrimas", cuenta el orgulloso padre tras el sufrido triunfo del Sporting en el Anxo Carro. El mismo que puso fin a una racha de siete jornadas sin ganar. El mismo que se consiguió a base de la fe que caracteriza el juego de Zarfino. "Siempre ha sido pasional, muy guerrero. Lleva semanas lesionado, y sigue. Como decimos acá, no quiere perder ni a la bolita (canica)", subraya.

Un gol con eco en Uruguay Ángel Cabranes,

El carácter luchador de Zarfino le viene en los genes. Así lo cuenta su padre, que resume los orígenes de una familia "humilde y trabajadora". "Su mamá trabajó hasta la prejubilación (se retiró por unos problemas de espalda) como administrativa en la salud -área sanitaria- y yo empecé con 16 años en el diario ‘El Día’ de Uruguay, donde hice de todo, rebobiné papel, trabajé en el archivo... Luego cerró, yo tenía 23 años cuando nació Gio... Abrí la peluquería. Llevo treinta años. Digo esto porque él siempre vio en casa que todo el mundo trabajaba, que lo dábamos todo. Hasta sus hermanas. Así es también él", resume Daniel.

Claudia Calandria, la mamá de Gio, está estos días en Gijón. Le ha traído suerte. No pudo ir a Lugo por fuerza mayor: "Se quedó cuidando a los nietos". Porque además de Rafaela, la única hija del jugador del Sporting, estos días también están en Asturias Giuliano y Almita, los hijos de la hermana mayor de Gio Zarfino, Joana. La casa bulle. El domingo sí se espera que los Zarfino vaya a animar a El Molinón. En breve, espera hacerlo también Daniel. "Capaz que pueda ir en enero. Todavía no conozco aquello. Sí sé que a Gio se le quiere mucho. La familia entera está muy agradecida al trato que está recibiendo mi hijo", dice el papá.

A la espera del reeencuentro con su padre, Gio Zarfino habla con él "a diario por videollamada" y le recuerda en su piel. "Tiene tatuado el mismo ‘fuskita’ (Volkswagen Escarabajo) con el que le llevaba de chico a todos los partidos. Pero hasta con el número de chapa (matrícula) y todo ¡eh!", comenta el padre, entre risas. En una de sus piernas también lleva a otro al que nunca olvida, su tío Chiqui, hermano de la madre de Daniel. "Él también nos acompañaba siempre en el ‘fuskita’", relata Daniel antes de abrir el segundo turno de su peluquería. La misma que no descarta cerrar definitivamente si surge una oportunidad de trasladar el negocio a Gijón. "Es la idea, capaz se pueda", concluye.

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