Fin del sueño rojiblanco: un gran Sporting sin gol cae eliminado ante el Espanyol

Los rojiblancos empatan ante un buen Espanyol en un partido de alternativas en el que volvieron a acusar la falta de eficacia en el área

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

Hay que aplaudir a este Sporting. Agotó la esperanza de ascenso compitiendo como un gran equipo, dejándose el alma ante un gran Espanyol. Hizo mucho para ganar, casi todo. Faltó el gol que tantas veces se le ha negado esta temporada. El debe de una campaña protagonizada por la capacidad de superación. Las tuvo claras, en la ida y en la vuelta, para disputar la final más deseada en Asturias. Murió peleando en el área de uno de los grandes favoritos. Llora el sportinguismo por la oportunidad perdida, pero gana a un equipo que ha devuelto la capacidad de luchar por volver a Primera División, por soñar en grande. Por volver a compartir alegrías juntos. No es poco, aunque parezca insuficiente.

Pudo haber cuatro goles solo en una primera parte calcada a lo visto el domingo anterior en El Molinón. De inicio, dos equipos valientes, saliendo a por la victoria desde el primer segundo. Literalmente. Esta vez, con el matiz de ver a un Sporting mucho más protagonista con balón en la primera parte, más dueño de un centro del campo en el que Roque Mesa y Christian Rivera fueron superiores a Gragera y Keidi Bare. La del medio gijonés no fue la única novedad en el once. Pablo García ocupó el lugar de José Ángel, con molestias en la rodilla y, finalmente, relevado en la convocatoria por Queipo. Por ahí empezó a atacar el Espanyol, por el lateral izquierdo rojiblanco.

Apenas 40 segundos, y el Espanyol tuvo en bandeja engordar el gol de ventaja que se trajo de El Molinón. Jofre buscó desde el costado diestro la entrada de Puado al segundo palo. Con combita, por delante de los centrales del Sporting, para dar ventaja al goleador del partido de ida. Metió el pie muy abajo para fortuna de un conjunto rojiblanco que celebró ver el balón irse por encima del larguero. No se achicaron los de Ramírez. Al contrario. Aceptaron con gusto el intercambio de golpes. 

Tras una primera aparición de Gaspar en el área y ajustadas las dudas de la zaga gijonesa en cada balón largo, Juan Otero hizo el silencio en un Stage Front Stadium lleno como pocas veces esta temporada. La sacó Mario de la banda derecha. La abrió Gaspar a la izquierda. La puso Pablo García al corazón del área y remató el colombiano con izquierda según le venía. Se fue lamiendo el palo de un Joan García haciendo la estatua. Crecía el Sporting. Solo iba un cuarto de hora de juego.

Llegó la respuesta perica poco después, con Braithwaite cabeceando al centro de la portería de Yáñez un centro de Pere Milla, otra vez elegido como lateral zurdo para atacar la espalda de un Hassan menos protagonista que en el duelo anterior. Respiró el Sporting y un Insua que se disculpaba por haber perdido el duelo. Llegó antes de la media hora la réplica rojiblanca en otra ocasión clara para equilibrar la eliminatoria. 

Christian Rivera aguantó lo justo para hacer todo lo ancho posible el pasillo entre centrales y entregar el balón en ventaja a Mario González. El desmarque al carril central del burgalés le hizo plantarse en el área, acomodando la pelota al final a la pierna izquierda ante la amenaza de verse cazado por Cabrera. Quiso ajustar al palo largo y se le fue en exceso, por poco, pero en exceso. Otra que se le escapaba a un buen Sporting en un primer tiempo que acabó con el campo inclinado hacia el área perica. 

Entró con fuerza el Espanyol a la segunda parte. Keidi Bare probó desde lejos a un seguro Rubén Yáñez. Encadenó dos internadas Hassan por la derecha para hacer rugir a la Mareona por encima de los pitos de la afición del Espanyol. Le siguieron minutos para los locales con respuesta de Ramírez moviendo el banquillo a falta de poco más de media hora para el final. Róber Pier sustituyó a un cansado Rivera y Campuzano renovó la apuesta por el gol a costa de Mario González. La tuvo el ex del Espanyol en una pelota que le quedó mordida tras centro de Pablo García. Contragolpearon los de casa entonces para ver a Diego Sánchez seguir creciendo como central caro. El partido, para quien aprovechara la suya, para quien acertara en el área.

Se protegió el Espanyol con la salida de Brian Oliván por Melamed y lo siguiente fue ver volver a aparecer Braithwaite para aprovechar un balón en el segundo palo y estrellar en la madera un derechazo que puso a prueba la personalidad rojiblanca. Saltó Villalba por Gaspar y Campuzano volvió a buscar portería disparando con el interior de la zurda a las manos de Joan García. Los nervios en la grada, a flor de piel. Y en el área. Fran Villalba filtró un gran balón a Otero, quien recortó en el área para engatillar con la derecha, perdiendo toda la ventaja. 

 Djuka y Nacho Méndez fueron los elegidos para la tercera ventana de cambios, para terminar de quemar las naves. Los sacrificados, una apocado Hassan y un Roque Mesa sin gasolina. Veinte minutos por delante para tratar de remontar. Otero pasó a banda derecha y Djuka acompañó a Campuzano en la delantera. La Mareona, cantando el “sí se puede” y el Sporting, buscando por dónde colarse. 

Un derechazo de Otero superado el minuto ochenta obligó a meter una gran mano abajo al meta perico. Villalba enganchó el rechace de ese mismo saque de esquina para enviarla por encima del larguero. Lo intentaba el conjunto rojiblanco con centros laterales y un Guille Rosas incombustible. Buscaba y merecía el gol un Sporting ganador. Se le subían los gemelos a Pablo García, el siguiente en aparecer en el área para disparar manso con la derecha. El final, no apto para cardiacos, tuvo hasta un gol anulado al Espanyol por fuera de juego de Braithwaite. Siete de añadido y roja directa a El Hilali por una fea entrada por detrás a Campuzano. Reclamó un penalti por mano de Gragera. Tuvo de todo un gran partido. Nada pudo llevarse un gran Sporting.

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