Al Sporting le gusta lo difícil: derribar muros de incertidumbre y las claves para confiar en remontar ante el Espanyol

Los rojiblancos, curtidos esta campaña a base de romper muros de incertidumbre, visitan al Espanyol con el desafío de ganar por dos goles para disputar la final del play-off

Previa Espanyol - Sporting de Gijón

Previa Espanyol - Sporting de Gijón

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

Ganar o ganar. El Sporting necesita la victoria esta noche en el Stage Front Stadium para seguir llevando la contraria al pensamiento más racional, para meterse en una final de play-off con la que nadie contaba al iniciar la temporada. No es que sea complicado sobreponerse ahora a un Espanyol que encadena 17 partidos sin perder. Es que además los rojiblancos tienen que hacerlo por más de un gol tras el 0-1 en El Molinón. Hacerlo por uno forzaría, al menos, treinta minutos más de prórroga para buscar el segundo. 120 minutos, como máximo, para la hazaña. No es algo nuevo. El equipo ya ganó a los pericos en Liga (2-0 en El Molinón) y ha crecido esta temporada a base de especializarse en lo inesperado, derribando muros de incertidumbre constantemente. Este es el penúltimo para el premio grande.

No es el partido de esta noche ante el Espanyol lo más difícil a lo que se ha enfrentado el Sporting esta campaña. Lo más complicado seguramente fue construir un equipo que llegara a junio peleando por lo que está peleando. El pasado verano, tras dos campañas luchando por salvar la categoría, jugadores, técnicos y directivos se arremangaron para cambiar la dinámica, para volver a pensar en grande. Por el camino se encontraron con el impulso de una afición capital en que todo empezara a funcionar. Cuando muchos daban por bueno ver a los rojiblancos dar un paso hacia la tranquilidad, una evolución respecto a la peligrosa espiral en la que estaba envuelta el equipo, el primer muro empezó a caer en las primeras semanas de Liga.

De la anécdota de iniciar con fuerza, a una realidad. El Sporting se metió de lleno en el tren de cabeza de Segunda División en un primer tercio de temporada para soñar. Empezó por ocupar zona de play-off y encadenó después varias jornadas en ascenso directo. Lo que parecía imposible, el ser candidato al ascenso, pasó a ser ya un tema de conversación entre el sportinguismo. La misma afición que, a las primeras de cambio, contagió esa ilusión a la ciudad convocando recibimientos al autocar del equipo cuando solo había que celebrar la vuelta de su equipo a la normalidad, a lo que siempre debió optar y había empezado a abandonar. No era poco.

Apoyado en un Molinón inexpugnable hasta el último fin de semana del mes de enero, el cambio de año puso al equipo y a la afición otra prueba de fuego, otro listón para medir su fe. Entró el Sporting en una dinámica irregular de resultados que le hizo caer de los seis primeros puestos y amenazó con convertir la temporada de la ilusión en una más. Una sin historia. La posibilidad de cerrar el año así, sin frío ni calor, con el equipo llegando a estar 22 de las 42 jornadas en promoción (6 de ellas en ascenso directo) derivó en la corriente de frustración vista tras la derrota en casa ante el Villarreal B. 0-3 ante el colista, protestas al palco, al campo y medio estadio tomando el camino a casa antes de que terminara el partido. Acabó convertido en el punto de inflexión necesario.

Al Sporting le van los retos difíciles

Por la izquierda, Jorge Sariego (entrenador de porteros), Luis Piedrahita (asistente técnico), Endika Gabiña (segundo entrenador), Miguel Ángel Ramírez (entrenador), Cristóbal Fuentes (preparador físico), Caco Morán (analista) y Carlos Castroagudín (analista de rendimiento), ayer, en Mareo. / Juan Plaza

Con una victoria agónica ante el Eibar y una última jornada de mucho sufrimiento en la que solo valía ganar al Eldense para entrar en promoción, el Sporting volvió a romper los pronósticos más negativos, volvió a quitar la razón a la estadística, que situaba a los rojiblancos con menos opciones de play-off que Racing y Oviedo, los rivales con los que se jugó las últimas dos plazas. Ahora, tras caer en El Molinón en el partido de ida, vuelve a encarar el reto de hacer posible lo inesperado, de romper los 17 partidos sin derrota del Espanyol y hacer dos goles o más a domicilio, su punto débil durante todo el curso. El de los goles, y el de jugar fuera. Miguel Ángel Ramírez recupera a Djuka para el partido de esta noche. El delantero vuelve a la lista de convocados tras superar las molestias musculares que le dejaron fuera el pasado domingo. Son baja por lesión Queipo y Zarfino. La plantilla se desplaza al completo a la Ciudad Condal. El técnico rojiblanco podría introducir algún retoque en el once respecto al anterior enfrentamiento ante los pericos. Nacho Méndez podría ser de la partida en el lugar de Roque Mesa. En todo caso, no se espera una gran revolución respecto a lo visto en El Molinón. En una línea similar prepara el partido el Espanyol, que tiene la baja del lesionado Edu Expósito y el sancionado Sergi Gómez, expulsado durante el choque en el municipal gijonés. El once de los blanquiazules podría contemplar la entrada en el lateral izquierdo de Brian Oliván en lugar de Pere Milla.

El encuentro será arbitrado por Álvaro Moreno Aragón, del Comité de Árbitros de Andalucía. El Sporting se encontrará con un Stage Front Stadium que ha agotado sus entradas y lucirá un mosaico en la previa para animar a los suyos. Difícil, mucho en contra, pero, con este equipo, todo es posible.

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