"Orgullosos de vosotros": la intrahistoria de un regreso con lágrimas entre aplausos compartidos

La afición recibe al Sporting en el aeropuerto entre palabras de agradecimiento y con Ramírez ganándose a la gente: "No sé cómo, pero lo logró"

Beni Rodríguez saluda a Juan Otero.

Beni Rodríguez saluda a Juan Otero. / Juan Plaza

Ángel Cabranes

CLara Barrero y Naira Gómez se emocionan al hablar del Sporting. “Llevan llorando desde que terminó el partido. Hay que tomárselo de otra manera”, dice Pablo, el padre de la primera de ellas. Langreanas de 17 y 14 años, “de La Felguera y de Lada”, respectivamente, tampoco pueden aguantar las lágrimas cuando ven a los jugadores del Sporting aparecer por la terminal del Aeropuerto de Asturias. “No dejéis de creer nunca. Siempre en el barco rojiblanco. Os queremos”, reza la pancarta que portan. “Orgullosos de vosotros”, se escucha cuando se inicia un aplauso entre el medio centenar de sportinguistas que esperan al equipo tras caer del play-off eliminados por el Espanyol. David Guerra y Joaquín Alonso aplauden también a los presentes. Catorce horas después de que el sueño terminara en Cornellá, la emoción sigue a flor de piel.

“Ramírez, quédate”, le piden al entrenador del Sporting. “No me gustaba, pero en este final de liga me convenció. No sé cómo. Si la plantilla está con él, que lo está, hay que mantenerlo”, dicen Mario Tadeo y Clara Bernardo. Le secundan la mayoría de los presentes, entre los que no faltan Tomás García y Beni Rodríguez, matrimonio castrillonense fijo en cada llegada y salida rojiblanco del aeropuerto. “Fue una pena, pero hay que venir a aplaudilos. Hicieron una buena temporada”, apostilla Tomás, quien ha fichado a uno de sus nietos, David Gomes, para levantar el ánimo a la expedición. Los futbolistas se paran a abrazarles. Les conocen ya por sus nombres.

“Fue una buena campaña. Lo ideal sería dar continuidad al proyecto con Miguel Ángel Ramírez en el banquillo”, afirman Felipe Calzado y Alma Álvarez, vecinos de Laviana y orgullosos sportinguistas porque “se vio que lo dejaron todo en el campo”. Hay quienes salieron del colegio y salieron disparados al aeropuerto para ver a sus ídolos. “No siempre se gana. Da igual. Somos del Sporting aunque pierdan”, resume Naya Cuervo, de 7 años, sobre el sentimiento compartido con Araceli Rodríguez, su madre, y quien la ha traído “a toda prisa” desde el avilesino centro educativo de San Fernando. A pocos metros, Daniel Feal Arbesú, otro avilesino de 8 años, está en la terminal por doble motivo: “Vine a esperar a mi abuelo Juan, que viene de Bélgica, y de paso a aplaudir al Sporting”.

“Hay que darles las gracias por todo lo que nos han dado esta temporada, por eso estoy aquí”, resume David Fernández. El suyo es el resumen de todo lo que es capaz el sportinguismo. El pasado miércoles, a las 11 de la noche, cogió un autocar rumbo a Barcelona. Tras el partido, inicio camino de vuelta por carretera. Nada más llegar a Gijón, su amigo Pelayo Secades le ha llevado al aeropuerto. “Nos faltó gol, fue una pena”, lamenta antes de ver al equipo subirse al autocar camino de Mareo. Allí les esperan más gestos de cariño, como las pancartas de Daniel Miguel, Marcos Muñiz, Fernando Nosti y Alejandro Miguel, un grupo de niños orgullosos, como la afición del Sporting, de su equipo.

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