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Al Sporting se le atraganta el inicio: empate que sabe a poco ante el Eldense

Los rojiblancos merecieron más en un partido con un Yáñez salvador y con Gelabert y el canterano Iker sumando sus primeros minutos

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

Mereció ganar, pudo perder y acabó sumando un empate. El Sporting mejoró la versión de la primera jornada, pero no lo suficiente como para imponerse a un rival que tuvo las suyas y celebró el punto como una victoria. Después de un inicio prometedor al que siguió un desplome acentuado por las dudas en defensa del que sobrevivió gracias a Yáñez, los de Albés fueron protagonistas en una segunda parte en la que acariciaron el gol sin conseguirlo. El esperado debut de Gelabert, al que se sumó el canterano Iker, supo a poco y deja escaso el botín que se esperaba en un comienzo con dos partidos seguidos en El Molinón.

Sporting
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Eldense
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Alineación Sporting

Yáñez (3);
Guille Rosas (3), Curbelo (0), Diego Sánchez (0), Cote (1);
Nacho Méndez (1), Olaetxea (1), Nacho Martín (1);
Dubasin (2), Otero (1), Gaspar(1)

CAMBIOS

Bernal (2) por Curbelo, min. 46; Queipo (2) por Nacho Martín, min. 69; Campuzano (1) por Gaspar, min. 76 ; Gelabert (1) por Otero, min. 76 e Iker (s.c.) por Guille Rosas, min. 90.

Alineación Eldense

Dani Martín (3);
Víctor García (1), Dumic (2), Iñigo Píña (2), Marc Mateu(2);
Iván Chapela (1), Ortuño (1), Timor (1), Jorquera (1);
Nacho Quintana (1), Álex Bernal (1).

CAMBIOS

Juanto Ortuño (2) por Iván Chapela, min. 57; Cris Montes (1) por Jorquera, min. 57; Godoy (1) por Álex Bernal, min. 69; Camarasa (1) por Nacho Quintana, min. 69 y Nacho (s.c.) por Ortuño, min. 86.


Pérez Hernández (C. Madrileño). Amonestó a los rojiblancos Guille Rosas y Nacho Martín y a los visitantes Iván Chapela y Nacho.

El Molinón Enrique Castro Quini: 20.890 espectadores, según datos oficiales.

No se le puede acusar a este Sporting de falta de valentía o racanería. Al contrario. Apostó y fuerte por irse al ataque para doblegar al Eldense, pero unas veces por falta de puntería, y otras por virtud del rival, acabó sin marcar, condenándose al empate. Todo eso en un día protagonizado por un salvador Yáñez, que evitó males mayores, y la confirmación de que al equipo le hace falta un central como el comer. Curbelo está lejos de su mejor versión y la espera por Róber Pier se hace ya eterna. Tras un punto de los últimos seis, todos ellos disputados en casa, toca visitar al Almería antes de que el Oviedo visite El Molinón. Se avecinan curvas. 

Volvió a entrar bien en el partido. Volvió a durar demasiado poco, como en el día del Levante. El Sporting prometió durante un primer cuarto de hora en el que llevó el balón al campo del Eldense y tuvo oportunidades claras para ponerse por delante. Otra vez Cote y Dubasin se asociaron en la más clara de los rojiblancos en la primera parte. Centró desde la izquierda el gijonés y encontró el desmarque al primer palo de un Duba en estado de gracia desde que se enfundó la rojiblanca. El cabezazo lo adivinó, atento, Dani Martín, producto de Mareo a quien el fútbol ha tratado injustamente desde su salida rumbo al Villamarín. La pelota cayó a los pies de Gaspar, disparando a las nubes. Iban cinco minutos y la cosa, como una semana atrás, prometía. 

Fueron minutos con Guille a más para hacer volar al Sporting desde el carril diestro. Así se siguió alimentando los acercamientos al área del Deportivo, como los aficionados de Elda conocen a su equipo. Rosas trazó una diagonal para combinar con Cote y Gaspar y poner el “uy” en las gradas. Volvió a la carga Guille al controlar hacia dentro un exquisito cambio de juego de Nacho Martín y dejar en ventaja a Juan Otero. El problema es que el colombiano, menos veloz en la ejecución de lo que acostumbraba antes de vacaciones, estampó su remate en un defensa visitante. 

A partir de ahí, el partido puso el foco en los centrales del Sporting. Curbelo y Diego Sánchez, vigilados con lupa por El Molinón tras las dudas de la jornada inicial, iniciaron un atasco que pudo costar un gol. Mientras el canario, lejos de su mejor versión, parecía más cómodo disputando balones por el aire que por abajo, con evidente falta de ritmo a buen seguro motivado por su falta de continuidad la pasada temporada (solo jugó dos partidos), Diego encadenó varias pérdidas que encendió los nervios en el campo y en la grada. Desorden y el Eldense, oliendo sangre. Yáñez sacó entonces su versión salvadora. 

Iván Chapela recortó en la frontal y disparo con dureza abajo para la estirada del meta del Sporting, que sacó su mejor mano segundos después. El balón salió despedido unos metros y allí llegó, para empujar a la red, Nacho Quintana. Yáñez achicó con un par de pasos lo que iba camino de un gol cantado para tapar el remate y rescatar al Sporting. Con el Sporting intentando quitarse el miedo de encima y Rubén Albés visiblemente enfadado con lo que estaba viendo, Dubasin, un incordio para la defensa rival, volvió a emerger para devolver la mirada al área del rival. Al filo del descanso, el rojiblanco reclamó penalti al tratar de rematar un balón a media altura en el que su bota chocó con la del defensa Dumic. El Molinón, cada vez más cómplice con todo lo que rodee al hispano-belga, reclamó enfurecido una pena máxima que no vio ni el árbitro ni el VAR. Se despidió el primer tiempo con la bronca todavía activa en la grada. 

La segunda parte se inició con Curbelo en la ducha y Bernal saltando al verde. Un relevo que motivó ver a Olaetxea, el soldado más fiel de Albés y probablemente quien más claro tiene lo que quiere el entrenador en toda la plantilla, asumiendo el rol de central. El cambio evidenció el agujero abierto en el centro de la defensa. 

Como en el inicio del encuentro, volvió a entrar el Sporting mejor que el rival. Guille amenazó de nuevo desde la derecha para que Otero engatillara, esta vez, cerca del palo. Gaspar remató cruzado, segundos después, para hacer estirarse a Dani Martín y a su propio equipo. Lo siguiente fue ver a Cote sacar un centro con el exterior a la cabeza de Dubasin. El testarazo, esta vez en el segundo palo, se fue al lateral de la red. Se convirtió en asedio. 

Diez minutos de la segunda parte y Gaspar tuvo la más clara tras una internada de Cote que el gijonés, con potente diagonal, convirtió en un mano a mano con el portero. Llegó justo un defensa del Eldense para desviar a córner su remate con la puntera. Realizó un doble cambio Dani Ponz, entrenador visitante, evidenciando que su equipo estaba herido. La lluvia y una bandada de palomas, a gusto picando en los tapinos de una de las esquinas del césped, se sumaron a un partido que empezaba a abrirse en canal.

Con Queipo relevando a Nacho Martín y una propuesta cada vez más descarada hacia el marco visitante, el peligro volvió a caer del lado rojiblanco en un balón entre líneas de Dubasin que dejó a Guille, escorado con la diestra, con la opción de centrar atrás o buscar el palo corto de Dani Martín. Escogió lo segundo y se encontró con el portero del Eldense. La sensación era que el Sporting vivía su momento más cercano al gol. 

Después de un cabezazo del Eldense, confiado en cazar la suya a la contra o a balón parado, Campuzano y Gelabert saltaron al campo con ovación cerrada para el último fichaje del equipo. Un cuarto de hora por delante y el Sporting, volcado. Queipo estrelló entonces el balón en el palo y El Molinón se levantó para hacer sentir al Eldense el peso de un campo más antiguo del fútbol profesional español. Gelabert probó entonces desde lejos animando a la gente a seguir apretando. Los gijoneses estaban mereciendo más. 

Con todo, una tremenda mano de Yáñez a disparo de Juanto Ortuño, tras pérdida de Gelabert, evitó un disgusto en un final frenado por constantes interrupciones de un Eldense centrado en enfriar el partido. El tiempo añadido terminó en locura. Dio para ver debutar al canterano Iker, que Marc Mateu estrellara el balón en el larguero en un despiste de la zaga rojiblanca, y que Campuzano, al contragolpe, acariciara el gol. Todo, en la misma jugada.

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