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La contracrónica del Sporting-Eldense: la ventaja de El Molinón se desaprovecha, los debuts de Gelabert e Iker, y el recuerdo de la ola en un agosto extraño

La falta de pegada, intensidad y ritmo deja un pobre balance en las dos primeras jornadas de Liga de los rojiblancos, con Dubasin y Yáñez como protagonista

Campuzano y Dubasin, en una acción del primero de ellos al final que se fue desviada por poco. | Ángel González

Campuzano y Dubasin, en una acción del primero de ellos al final que se fue desviada por poco. | Ángel González

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Lo que parecía algo favorable, y teóricamente para aprovechar, se ha convertido en un lastre para el Sporting. Con un calendario que marcaba las dos primeras jornadas como local, con tres de cuatro partidos al inicio de Liga en El Molinón, ha dejado por el momento para el conjunto de Rubén Albés un pobre balance de un punto sobre seis posibles. Más allá de los resultados, que son hasta circunstanciales con 40 jornadas todavía por disputar, lo que deja más preocupación es la imagen del equipo. No cometió errores ni concesiones flagrantes que acabaron en gol como ante el Levante, pero sí que hubo algún despiste ante el Eldense que se pudo pagar. Pero más allá, lo que deja el partido es que el Sporting mantiene uno de los males que le penalizó el curso pasado: la falta de gol. En un partido irregular, con falta de ritmo, con el equipo jugando bien y con llegada por fases, el Sporting tuvo ocasiones para haber ganado. Queipo se estrelló con el palo, en una de las ocasiones más claras. Dubasin pudo marcar otra vez casi al inicio. Y Guille Rosas no definió una buena asistencia del hispano-belga. Hasta un partido en el que pudo faltar intensidad, de esas acciones de ganar duelos o que indican que un equipo está muy metido, el Sporting tuvo sus opciones. Aunque también el Eldense, que estrelló un tiro en el travesaño al final. Queda mucho para hacer saltas las alarmas, pero urge un cambio de imagen.

Gelabert e Iker, recuerdo de un debut agridulce

Prácticamente en la segunda jugada en la que participó tuvo opciones de marcar. Gelabert progresó entre líneas, controló y miró hacia portería, y efectuó un disparo cruzado que tuvo que desviar Dani Martín. Rápidamente, el último fichaje del Sporting miró hacia la Grada Este para echar los brazos arriba y pedir a la afición que se animase, para empujar a por un gol que no acabó llegando. Pero César Gelabert, aunque con sabor agridulce, recordará siempre su regreso a Gijón, la ciudad en la que vivió un par de años de niño, mientras soñaba con jugar en El Molinón. Por fin le llegó esa oportunidad. Al igual que al canterano Iker Martínez, que aunque disputó apenas un par de minutos del descuento, no olvidará el 24 de agosto de 2024. Y mientras no acaba de llegar el lateral derecho buscado, su entrada plantea esa alternativa de si mirar a Mareo puede ser una buena solución.

Dubasin tira del ataque y Yáñez se redime para volver a salvar puntos

Esta vez no marcó, pero tuvo dos ocasiones para conseguirlo. Una fue de nuevo de cabeza, tras una gran asociación con Cote, pero se la atajó Dani Martín. Y la otra en la segunda mitad: llegó forzado al segundo palo y su remate se fue alto con todo a favor Incluso asistió de manera magistral a Guille Rosas, que se topó también con Dani Martín. Cuando el balón le llegaba a Dubasin era cuando más sensación de peligro daba al Sporting. Con Otero y Gaspar aún imprecisos, el hispano-belga es el que se está echando el ataque a sus espaldas. Otro protagonista del partido fue Yáñez. Y de nuevo, como casi todo el curso pasado, para bien. Para salvar puntos. Para aparecer con sus reflejos, con esas manos que salvan goles. Como cuando en la primera mitad llegó prudencial en una segunda jugada para evitar el gol del Eldense. Se redimió tras su gran fallo ante el Levante al colocar mal la barrera.

Un cambio en el once, y Olaetxea, recurso de central

Salvo alguna excepción contada, Miguel Ángel Ramírez apenas repitió once. Daba igual venir de perder o ganar, hasta días que no eran obligadas, el técnico canario introducía alguna pineclada. Rubén Albés, tras la derrota ante el Levante, introdujo una variación. Nacho Martín entró por Bernal en el centro del campo, donde se mantuvo a los otros dos miembros del trivote, Nacho Méndez y Olaetxea. Éste último incluso acabó el partido en el eje de la zaga, tras sustituir Albés a Curbelo. Una alternativa para la defensa a la espera de que se pueda cerrar a Álvaro González.

De la ola y el recuerdo del play-off, a la lluvia de agosto y algunos pitos

La visita del Eldense el año pasado en Liga, un lunes de invierno en noviembre, acabó con El Molinón haciendo la ola, gracias a un 3-0. Una celebración de la grada que aparece en momento especiales. Llegó pronto, pero en un momento en el que el equipo transmitía. Y lo confirmó en la última jornada, con un triunfo en el campo del Eldense que, acompañado de otros resultados, metió al equipo en play-off. Esta vez, pese a ser agosto, aunque no lo pareciese, ni la ola apareció para los bañistas en San Lorenzo, en una fea tarde en la que hasta llovió por momentos, ni tampoco en la grada. Incluso se oyeron algunos silbidos desde la grada, en gran parte para discutir algunas decisiones del árbitro. Pero también para mostrar su malestar por el juego del equipo en algunas fases, reclamando más ritmo, velocidad y precisión.

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