Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El bisturí del Sporting: Dubasin y un regreso a Oviedo a todo volumen

El Tartiere abucheó al "Pingüino" en su vuelta con el Sporting y este celebró el gol del empate, con asistencia incluida, con gestos a la grada

Dubasin trata de irse de Luengo.  | IRMA COLLÍN / ÁNGEL GONZÁLEZ

Dubasin trata de irse de Luengo. | IRMA COLLÍN / ÁNGEL GONZÁLEZ

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

Jonathan Dubasin regresó al Carlos Tartiere como antagonista para el oviedismo y como héroe del sportinguismo. La que fue su gente hasta hace tan solo unos meses le recibió con música de viento. No fue un recibimiento sumamente hostil, aunque se desprendió la tensión en todo momento en al ambiente: cada vez que Duba agarraba la pelota, centenares de seguidores azules le dedicaban pitos tras fichar por el eterno rival. El ahora jugador del Sporting no se arrugó, ni mucho menos: salió con ganas al campo del Oviedo, corrió, peleó todas... Fue uno de los destacados del Sporting, en especial tras el descanso, tras estar muy condicionado en el primer acto por el marcaje de Costas y, sobre todo, Calvo, que le complicó mucho la vida. Pero cuando pintaban bastos, tras el gol de Hassan, el otro antihéroe o héroe, según cómo se mire, porque precisamente ambos fueron los más destacados, Duba se echó al equipo rojiblanco a las espaldas. El atacante las pidió todas, derrochando confianza y sin sentir la presión. Y al final, acabó dando a Gelabert la asistencia del 1-1, gracias a un gran pase al espacio, imposible de detectar para la defensa. El gol le liberó, tras un encuentro de muchas emociones: festejó el tanto con gestos a las gradas del Tartiere. La reacción de Duba caldeó aún más el ambiente.

El cambio de tendencia y las pesetas: los datos del derbi

El partido en el Tartiere confirmó el cambio de tendencia en los derbis: los gijoneses llevan ya cinco clásicos consecutivos sin perder contra el Oviedo. La cosa estaba muy fea, hasta el gol de Gelabert, por lo que el empate, que no saca a los gijoneses de pobres: 2 puntos de 15 y a 5 ya del play-off, que precisamente marca el Oviedo, al que los rojiblancos al menos han ganado el goal-average particular. El dato negativo: otro año sin que el sportinguismo celebre en casa del eterno enemigo. La última vez literalmente se pagaba en pesetas: fue en 2001. Marcaron Villa y Lozano. Hoy el hijo del segundo juega en el San Fernando, cedido por el Sporting.

Otero llega a tiempo: veinte minutos en el derbi tras un mes KO

Otero llegó a tiempo para el derbi. No fue titular, pero el colombiano pudo al menos disputar los últimos veinte minutos de partido y formó parte del amago de remontada del Sporting. La suya sí que fue una remontada reseñable. Porque el cafetero se pegó una brutal paliza en las últimas dos semanas para intentar ayudar a su equipo en el Tartiere tras caer hace un mes lesionado en el bíceps femoral. Dobles sesiones, muchas horas en Mareo... Y Otero, pura potencia, cumplió su parte. Su ausencia ha sido un dolor de muelas. Sin él, el Sporting se estaba desangrando: tres derrotas en cuatro partidos desde que cayó lesionado en Cartagena. La vuelta de Juan alegra al sportinguismo.

La polémica: Olaetxea reclamó penalti por agarrón de Luengo

El derbi volvió a tener jugadas polémicas. Una enfadó una barbaridad al Sporting. Olatexea se fue al suelo dentro del área al sentir un agarrón de Luengo. El joven colegiado Sesma Espinosa, de tan solo 29 años, no vio nada punible. Ni siquiera revisó la jugada en la pantalla –González Francés estaba en el VAR–, algo que molestó muchísimo a Rubén Albés, con las pulsaciones disparadas. De un posible penalti a favor del Sporting se pasó a una falta peligrosa para el Oviedo provocada por el veloz Alemão, y con dos tarjetas amarillas para los gijoneses: una para Cote, por parar al delantero brasileño, y otra más de regalo para Diego Sánchez, por reclamar el penalti anterior sobre Olaetxea. Por la televisión apenas se repitió la acción, que pareció dudosa. Antes, Sesma Espinosa tampoco vio un codazo de Costas sobre Campuzano. Y sí vio, de hecho lo castigó con amarilla, uno del delantero catalán sobre Luengo. El criterio molestó en Gijón.

La mala suerte se ceba con Curbelo: titular y otra vez lesión

La mala fortuna se volvió a cebar con Eric Curbelo, que tuvo que ser relevado a la media juego por problemas físicos. El gafe es importante para el de Santa Brígida, que entre unos y otros motivos lleva desde el 22 de septiembre sin jugar los 90 minutos de un partido: la lesión en el bíceps femoral, la colisión con Panichelli, y ayer, de nuevo, otro problema muscular, parece que en la misma zona, en el bíceps, justo cuando había logrado recuperar la titularidad. El zaguero, de 30 años, volvió a jugar de inicio, y además en un derbi. Pero a la media hora de juego, sintió un pinchazo en el bíceps... y se fue enseguida al suelo y pidió al cuerpo técnico inmediatamente un relevo. Entró Pier, que llegaba también renqueante. Lo de la zaga es preocupante: Maras también estará KO unas dos semanas por unas molestias en el tobillo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents