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Los motivos de Orlegi para el giro en Mareo: de la pérdida de confianza en Garro a varios proyectos fallidos

El Grupo asume un cambio estructural en la dirección de la cantera del Sporting, con Emilio Gutiérrez como primer candidato a liderar la nueva era

David Guerra, Israel Villaseñor y Alejandro Irarragorri, en la residencia de Mareo.  | MARCOS LEÓN

David Guerra, Israel Villaseñor y Alejandro Irarragorri, en la residencia de Mareo. | MARCOS LEÓN

Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

Gijón

Después de tres años, Orlegi Sports está dispuesto a pegar un importante volantazo al rumbo de su proyecto en Mareo. Como avanzó LA NUEVA ESPAÑA, la organización valora, entre otros profesionales, a Emilio Gutiérrez para liderar la renovación que se pretende iniciar este mismo verano en el funcionamiento de un tema tan importante y, a la vez, tan delicado para el Sporting como es su cantera, motivo de orgullo siempre para su afición.

La dirección del grupo, con Israel Villaseñor al frente de las operaciones, está por la labor de cambiar por el completo el gobierno de Mareo. Es una semana muy importante para que se confirmen los movimientos, que alcanzarán a posiciones de responsabilidad en el trabajo de la base. La gestión de Mareo es ahora mismo el asunto que más ocupa a los gestores del Grupo Orlegi.

No el único que preocupa, claro, a tenor de los resultados del primer equipo, que ha vuelto a pelear únicamente por la permanencia por segundo año en tres de gobierno de Orlegi. Pero en la gestión de la cantera, donde actualmente manda Óscar Garro, cuyo ciclo se agota, ya se ha decidido intervenir, sin esperar a qué pueda suceder con el Sporting Atlético, que pelea por el ascenso a Segunda Federación por la vía de las eliminatorias.

Por el momento, Garro y el resto de su equipo de trabajo en Mareo siguen ejerciendo sus funciones habituales en la estructura. El todavía director de Mareo sigue hablando con entrenadores de la base, padres, jugadores, clubes y otros trabajadores de la entidad. Lógicamente hace camino. Tiene contrato, por más que su ciclo en la entidad rojiblanca apunta a agotarse en cuestión de días, pendiente de que se cierre su relevo, con Emilio Gutiérrez como primer candidato.

Hace unas semanas se produjo un importante encuentro en Washington donde el principal accionista del Grupo Orlegi, Alejandro Irarragorri, analizó junto a sus dos ejecutivos deportivos más cercanos dentro de la organización, José Riestra e Israel Villaseñor, además de David Guerra, como presidente ejecutivo del Sporting, la conveniencia de cambios en puestos de responsabilidad para remediar la crisis deportiva que sufre el Sporting. En aquella cita se detectaron problemas estructurales, sobre todo en la gestión de la cantera, se hizo autocrítica, y comenzó a gestarse un cambio de rumbo en el gobierno de Mareo que ahora está próximo a completarse. Tampoco se descartó entonces, ni al cien por cien ahora, medidas que alcancen a la gestión del primer equipo, aunque se ha trabajado más en reforzar la estructura que lidera el gijonés Gerardo García, con un análisis que sigue todavía abierto. García, en cualquier caso, tiene más crédito interno que Garro. Pero después de aquel viaje a los Estados Unidos comenzó a acelerarse el proceso de cambio en la dirección de Mareo. El análisis no es cortoplacista, subrayan distintas fuentes, sino fruto de un estudio pormenorizado de los tres años de ciclo en Mareo con Óscar Garro a los mandos con varias sombras importantes. Garro ha ido perdiendo confianza en personas de mando real en la cúpula de la organización como es el caso de Israel Villaseñor, que siempre trabaja a la sombra, pero que es una persona fundamental para comprender la gestión deportiva y el modelo del Sporting desde la llegada del Grupo Orlegi.

Villaseñor manda en la residencia de Mareo, lidera el programa de Desarrollo de Talentos, y es clave en los procesos de elección de profesionales, como en la contratación de entrenadores. Villaseñor, como Riestra, reportan directamente a Irarragorri, que tiene en estos dos hombres mucha confianza, como en el mismo Guerra. Entre estas cuatro personas se toman las decisiones importantes en el Sporting.

Por lo tanto, la valoración de Villaseñor, que lleva afincado en Asturias más de dos años, y las conclusiones que saque este no son temas menores. Ha habido varios puntos que explican este desgaste. Es cierto que también se reconocen aciertos de Garro, que goza de algún avalista dentro del Sporting, por su perfil técnico y decisiones de riesgo, como avanzar procesos o limitar la entrada de representantes y entornos en las categorías del fútbol base. En contra de Garro también pesan algunas tiranteces con entornos por este paquete de medidas, algo que aumenta ese clima de presión.

En cualquier caso, Orlegi siempre ha hecho camino, más allá de la crítica. Pero varias situaciones han propiciado que hayan ido calando más los temas negativos en la gestión de proyectos importantes que, entienden en el grupo, provocan que se necesite un cambio de aires en Mareo. Primero, los resultados deportivos en el primer filial, que tres años después, con un montón de fichajes de por medio, sigue en la quinta categoría del fútbol profesional, y sin destacar en absoluto.

El ascenso del Sporting Atlético, que sigue siendo una opción pese a que el primer filial haya acabado lejísimos del Vetusta en Tercera Federación, siempre ha sido una prioridad para acercar a las promesas de la cantera al primer equipo, aunque en ocasiones se haya verbalizado lo contrario para rebajar presión. La errática política de fichajes –eso sí con un presupuesto mucho más moderado que el de otros filiales del Sporting en otros tiempos– o la elección de entrenadores para este puesto han ido menguando la confianza de Garro, y sus adjuntos, como Pedro Menéndez, entre los ejecutivos más altos de Orlegi. También hay diferencias en la visión del desarrollo de la cantera, que este año, además, ha tenido en general malos resultados. Hubo más temas con debate interno. Por ejemplo, la creación y el desarrollo del Sporting C o cómo aplicar el modelo de la Academia Internacional.

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