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Una semana para enmendar en el Sporting: los ajustes de Borja Jiménez para el próximo encuentro

El Sporting repite ante el Mirandés fallos defensivos que costaron la derrota ante Deportivo de La Coruña y Albacete nEl vestuario asume la necesidad de crecer en partidos marcados por los duelos individuales

Borja Jiménez, en el centro, junto a Guille Rosas dispuesto a sacar de banda y con Antxon Muneta, al fondo, analista del Mirandés que actuó como técnico ante el Sporting. | FACTORÍA 9

Borja Jiménez, en el centro, junto a Guille Rosas dispuesto a sacar de banda y con Antxon Muneta, al fondo, analista del Mirandés que actuó como técnico ante el Sporting. | FACTORÍA 9

Gijón

Autocrítica, falta de ajustes defensivos e incapacidad creativa con el balón en los pies. A grandes rasgos esto fue lo que dejaron las palabras de Borja Jiménez al término del encuentro contra el Mirandés donde sumó su primera derrota como técnico rojiblanco. Un recorrido que por el momento lleva cinco partidos de liga, seis si se suma el de copa, y que deja "un sabor agridulce", como reconoció en rueda de prensa el abulense.

Ni con cuatro, ni con cinco defensas, el conjunto que el pasado viernes vistió de amarillo estuvo cómodo sobre el césped de Mendizorroza. Los desajustes defensivos y la falta de entendimiento en el centro del campo espolearon a un Mirandés que atacó con fuerza por bandas con sus dos carrileros y que supo matar con certeza gracias a sus dos puntas. "El primer y el segundo gol son evitables", remarcó un Jiménez que no se quedó con la forma de los tantos sino con el contenido. "No hemos tenido el control", terminó por señalar el técnico.

El Sporting volvió a dejar dos goles en contra que ya se habían repetido en jornadas anteriores. Balón en largo a la espalda de los defensas, aprovechando el pasillo entre los centrales y el lateral, y jugadas dentro del área en donde no se acaba de despejar con contundencia. Un claro ejemplo fue el encuentro ante el Valladolid, el primero fuera de casa de Borja Jiménez, donde la sensación fue la de un equipo trabajado y con las ideas claras.

Después de que Otero inaugurase su contador particular de la temporada, Peter Federico puso el empate tras un rechace de Yáñez que le cayó a los pies y que remató sin oposición. En la segunda parte y con 1-3 para los gijoneses, Ponceau levantaba cabeza para ver el desmarque en largo de Delgado. Por velocidad, se plantó ante Yáñez para batirlo.

Dos jugadas con ciertas similitudes a lo que se vivió en Mendizorroza. Frente al Dépor, otro barullo en el área dejó a Barcia para sellar la primera derrota de la temporada, al igual que en la debacle frente al Albacete, el 2-3 se produce tras no poder despejar el balón a tiempo. Falta de contundencia, de colocación o mala suerte, pero el Sporting necesita atar esos duelos individuales que parece que siempre acaban cayendo para el mismo lado. "Nos ganaron muchas disputas y nos superaron. No puede pasar", asumía un Álex Corredera al término del encuentro en Vitoria, que asumió que no encontró su sitio en la medular, ni llegó a entenderse con Justin y Nacho Martín.

En la derrota ante el Mirandés el encuentro dejó otra lectura. La defensa de cinco, que tan buen resultado había dado en ocasiones anteriores, terminó por desmoronarse cuando más hacía falta. La solidez que lució contra Las Palmas brilló por su ausencia ante el Mirandés. "Pensábamos que el equipo iba a estar más cómodo", explicaba Jiménez. Tampoco sirvió para dar vuelo a los carrileros, donde Guille Rosas no tuvo la proyección en ataque que suele hacer notar, ni Pablo García acabó por encontrar buenas posiciones de remate.

Pese al malestar que genera, como es lógico, esta derrota tras una gran dinámica en la que venía el equipo, el partido dejó notas positivas. La primera la de un Oscar Cortés que fue incisivo en banda izquierda y que gozó de una oportunidad desde el lado derecho. Generó peligro y acercamientos que ayudaron a sacar al equipo adelante y por su banda llegó la ocasión de poner el 2-0 en un balón de Diego que Dubasin mandó alto. Sin duda el colombiano puede ser una de esas piezas que aporten al once base del equipo cuando se le necesite.

El Sporting volverá mañana a ejercitarse en Mareo, tras dos días de descanso, de cara a una semana larga de preparación para el encuentro ante el Eibar que se disputará el próximo domingo. Borja Jiménez tendrá cinco sesiones por delante para ajustar la defensa, más allá de los fallos individuales, y para recuperar a la causa algunos jugadores como Gaspar, aparentemente recuperado de su dolencia de pectoral y bíceps, y que ya volvió a dinámica de grupo esta semana.

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