Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Cote se abre en una extensa entrevista: "Me hubiese gustado ser un 'one club man' en el Sporting"

"Admiro más a un granjero que a un jugador profesional, porque representan al 90% de la sociedad", afirma la leyenda del Sporting

José Ángel Valdés, «Cote», en Roces.

José Ángel Valdés, «Cote», en Roces. / P. SOLARES

Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

Gijón

La retirada no ha cambiado ni un ápice su manera de ser y de ver las cosas. Al contrario, a sus 36 años y con alguna cana, José Ángel Valdés, "Cote", mantiene ese criterio tan singular que le convierte en un personaje genuino. Una persona a la que nunca le ha importado en exceso el agradar. Pero que, en cambio, ha conseguido ganarse el cariño de cada vecino de su ciudad. Este domingo, El Molinón acoge el partido de sus dos equipos: su Sporting del corazón, ante la Sociedad Deportiva l Eibar, a la que tiene enorme cariño tras desarrollar parte de su carrera allí. Una excusa perfecta para hablar con una figura siempre interesante. "Admiro más a un granjero que a un jugador profesional, porque representan al 90% de la sociedad".

¿Qué tal la nueva vida después de la retirada?

Encontrándome, habituándome, andando un poco en bici, jugando a pádel y poco más. Así es cómo mato los días y me entretengo.

¿Tiene ya algo en mente? ¿Quiere ser vinculado al fútbol?

 Estar por estar… a mí tampoco me gusta estar en el fútbol por estar. Tampoco me gustan ciertas figuras que me han tocado vivir. Y si es así, pues me veo más cercano a lo que puede ser hoy en día un entrenador o un analista. No sé si como primer entrenador.

¿No se ve como primer entrenador?

Creo que hoy en día tiene que ser más psicólogo. Yo siempre digo que en Twitter (ahora X), pues cualquiera te abre un hilo y te plantea cómo apretó el equipo rival, cómo ha salido la presión y tal, todo el mundo parece que sabe de fútbol. Pero realmente luego, gestionar vestuarios y saber llevar a la gente, pues creo que es muy difícil. Y por ahí pues veo que yo no tengo esa capacidad.

¿Ha tenido ya alguna oferta para seguir enrolado en el negocio?

 No, no he tenido nada.

¿Nada de nada? Por cierto: ¿le sigue picando el gusanillo?

No, ya no. Voy a El Molinón a ver al equipo jugar… y estoy tan tranquilo sentado. No me dan ganas. Es verdad que la primera o segunda jornada de Liga, sí me apetecía. Pero si no toco el balón, no me dan ganas. Y veo partidos en casa de fútbol y tampoco me dan ganas. Es verdad que cuando toco el balón, me apetece jugar. Cuando voy a ver a mi hijo, Nel, hago cuatro o cinco toques al balón… y ahí sí que me apetece jugar (risas).

Cambio de tema. ¿Le dolió especialmente la salida de Garitano? Por esa confianza tan alta que tenía en usted...

Sí, al final duele. Yo estuve dos meses con él. Creo que ahora es una persona muy buena para cualquier grupo, para cualquier persona y para el día a día y aprender de él. Sobre todo por esa humildad, esa manera de ser campechano, y cercano.

Esos valores podrían encajar más con su manera de ser.

Sí, encajábamos más. Más o menos somos parecidos. Somos de andar por casa. Sin flipadas, digamos.

Le entiendo.

Y me da pena que pierda su trabajo. Pero esto está montado así. Hoy en día los entrenadores lo tienen complicado para pasarse varios años en el fútbol o en un club. No hay muchos casos. Está Guardiola y no sé si alguno más. Pero pocos más superan tres años en un club.

 Respecto a lo que hablábamos antes, ¿usted se vería moviendo de ciudad a Nel, a Sara, a toda la familia a otro país o ciudad por un club para luego quizá ser despedido en semanas?

A ver, por eso. Son muchas dudas. Me gusta el fútbol. Me gusta entenderlo. Creo que lo entiendo. Y si no entiendo, trato de escuchar a otra gente que lo ve mejor que yo. Pero son muchas cosas las que me echan para atrás. Sobre todo, el saber manejar a un grupo. Creo que eso es difícil. Por eso no me veo en esa faceta. Y también lo de la familia. Yo soy muy de aquí. Tengo mi hijo. Tengo una mujer, Sara. Pero no sé lo que va a pasar. A día de hoy no estoy haciendo nada. No estoy planteándome nada.

¿Está viendo mucho a Segunda División?

Veo al Sporting. Me perdí creo que en un partido que fue el de… ¿El que jugó? ¿Contra quién? Ah, Zaragoza. En casa. Y fue el único que me perdí. No puedo hablar bien de cómo está Segunda. Desde mi ignorancia, porque tampoco estoy viéndola mucho, veo menos nivel que otros años.

Seguramente porque los clubes de Segunda tienen cada vez más necesidad de vender jugadores.

Claro. Pienso que si este año el Sporting es regular, tenemos un buen equipo. Si eres regular y en casa hacerte fuerte, creo que, no sé, vamos a estar cerca del play -off. Porque igual las puntuaciones son más pequeñas que el año pasado. O esa es mi sensación a día de hoy. A día de hoy me da esa sensación. Hay que estar ahí enganchado. Y si consigues un Sporting, yo le veo que puede porque tiene un buen equipo. Y el once es bueno, es competitivo y es un buen once.

Dubasin, Gelabert, Otero, Yáñez… Hay buenos jugadores.

¡Pero esos ya los sabe todo el mundo! A mí me gusta más resaltar a gente menos conocida.

Sorpréndame.

Lo dije mil veces, yo soy muy de Nacho Martín.

Sí, es verdad.

Y Smith a mí me está gustando mucho. Yo creo que respecto al año pasado… No se me vaya a enfadar alguno, que no le parezca a nadie mal, pero donde más ha mejorado el equipo y donde más completo le veo es en el centro del campo. Porque creo que hay jugadores de muy alto nivel. Creo que en el fútbol, si tú tienes buenos medios centros, y en este caso, creo que este año el Sporting ahí está muy bien, pues creo que puedes, a la larga, estar con los mejores. Pero es fútbol y, como siempre nos pasa, creo que tenemos que evitar las rachas malas, que no duren tanto.

¿Qué le parece el impacto de Borja? Usted es "garitanista", pero Borja Jiménez le ha dado al equipo un impulso.

No, yo no soy nada (risas). _No sé cómo trabajo el míster (Borja Jiménez) porque no fui por Mareo. Me gustaría subir a ver cómo entrena y todavía no tuve la oportunidad de ir. Pero mi sensación es que le escucho hablar y digo: ‘¡Hostia, me gusta!’. Me gusta cómo se expresa en los partidos, cómo analiza lo que les pasó, cómo analiza lo que hizo el rival. Y por ahí me crea inquietud de querer saber cómo entrena.

El Sporting tiene prácticamente sellada, cerrada la renovación de Diego Sánchez, canterano y lateral zurdo como usted. ¿Qué opinión le merece?

Me parece una noticia increíble. Creo que es la esencia y una de las premisas que tiene que tener el Sporting. De dar valor a sus canteranos, que jueguen en el primer equipo, poder afianzarles en el primer equipo. Diego tiene las condiciones y tiene la capacidad. Me parece una buena decisión si en este caso lo renuevan, porque creo que es joven y puede aportar al Sporting muchas facetas. Ya no dentro del campo, sino fuera, por su sentimiento sportinguista. A mí me parece muy bien que los canteranos renueven, que suban y que demuestren que son tan buenos como los que vienen de afuera.

¿Le quedó la espina de ser un "one club man" en el Sporting?

Lo pensé alguna vez y me hubiese gustado.

¿Le hubiese gustado hacer toda su carrera en el Sporting?

Sí, me hubiese gustado, me hubiese molado. Pero bueno, las cosas son así, la vida es así. Y es lo que tocó por circunstancias y no pasa nada. Creo que yo aporté al Sporting lo que pude. Como siempre digo, a veces bien, a veces mal, pero siempre intenté representar al equipo de la mejor manera. Y bueno, pues con eso me quiero quedar.

El domingo viene el Eibar. Entiendo que es para usted un club tremendamente especial.

Sí, yo lo dije muchas veces. Después del Sporting, el club que más simpatía y afición tengo es el Eibar. Es donde mejor estuve, donde a partir de aquí mejor me trataron, me valoraron, me hicieron sentir, más allá de futbolista, persona y buena persona. Y les tengo tremenda admiración. Y quiero que siempre les vaya bien. Pero, bueno, el domingo, si tiene que perder uno, pues quiero que pierda el Eibar.

¿Qué tiene el Eibar para que haga sentir tan a gusto a todos?

No sé, a ver, creo que tiene algo particular, que es un pueblo y al final, que se me entienda bien, no hay tanta presión como en un equipo de ciudad. Y eso al futbolista le relaja. Luego, pues para ellos es todo como una motivación, algo nuevo. Y cuando estábamos en Primera, la afición nos apoyaba siempre. Era muy extraño que, como decimos, te ‘rajasen’.

¿Le quedan amigos allí?

Sí, bueno, yo de mi época está Sergio y está Arbilla. Con Arbilla tenemos una relación especial, porque más o menos somos de la misma forma de ser.

Evidentemente, intentará pasar para saludar a viejos amigos.

Si les veo, será antes del partido. Pero no me voy a bajar ni al vestuario ni al garaje. No me gusta eso a mí. Yo creo que es otra gente la que tiene que ser el foco de atención y no yo porque venga a saludar por el vestuario. Porque no me gusta y no me siento en mi hábitat, digamos.

Si algún día le planteasen volver al Sporting en otro puesto, ¿le gustaría entrar por entrar o le gustaría aportar?

A mí me gustaría aportar, en lo que sea. Por eso a día de hoy también estoy pensando en qué puedo aportar o qué puedo ser. Tampoco sé si ellos quieren, la verdad. Pero eso es complicado porque luego igual dices: ‘Hostia, pero si no valgo para esto’, ¿sabes?

¿Y se plantea dejarlo todo en un segundo plano y dedicarse al campo como hace su padre o hizo antes su güelu?

Algún día, en plan de risas hablando con Sara, pues dije: ‘A mí me da igual, voy con mi padre, le echo una mano aquí y esto está más bien que Dios, ¿sabes?’. Pero no me quiero dedicar a eso, porque yo lo mamé desde pequeño y sé lo que es.

De duro, imagino, ¿le produce más admiración la vida humilde de un granjero que la de un jugador profesional?

Sí. Porque esa, digamos, que representan la realidad del 90% de la sociedad.

El día a día de madrugar, de esforzarse, de tener sueldos más discretos…

Claro. A mí me gustan las vacas, me gustan los tractores, pero sé lo que es eso. Y a mí me gusta, pero si he de elegir, sé todo lo que conlleva y sacrificio… Eso es muy duro. Lo mamé desde pequeño y, joder, si puedo hacer otra cosa que no sea tan…

Sacrificada.

Tan sacrificada y tan dura. Casi no tienen tiempo libre. Creo que escogería otro trabajo más saludable. Es mi visión. n

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents