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El Molinón se tiñe de solidaridad y fútbol en un empate frente al Eibar

El Sporting y sus aficionados vivieron hoy una jornada diferente, marcada por la solidaridad y la celebración de los 120 años del club, antes y durante el partido ante el Eibar

María Rendueles

María Rendueles

Gijón

El Molinón tuvo hoy un aire distinto, de celebración solidaria, que se percibía incluso antes de que el balón echase a rodar. Desde el mediodía, junto a la estatua de Preciado, un puesto informativo de la Cocina Económica recordaba a los aficionados su labor diaria. Susana Méndez destacaba la importancia de visibilizar el trabajo de la entidad: "Mucha gente desconoce lo que hacen. Hay prejuicios sobre quienes acuden a comer allí, pero cualquiera puede verse en esa situación, incluso gente de clase media".

Homenaje sobre el césped

El reconocimiento se trasladó al terreno de juego. El saque de honor fue para la Cocina Económica y los jugadores saltaron con camisetas especiales, subastadas desde el inicio del encuentro. Teresa Paquet, responsable de comunicación de la entidad, resumía la acción: "El Sporting, que nos quiere mucho, quiso celebrar los 120 años de la Cocina Económica subastando las camisetas. Siroko cedió el patrocinio y estamos muy agradecidos".

Como en cada partido de la temporada del 120.º aniversario del club, también hubo espacio para la memoria rojiblanca. Alfredo Megido, internacional absoluto del Sporting, fue el homenajeado del día.

Presencias destacadas en el palco

Entre los invitados, el duelo tenía un punto especial para algunos. Cote, exjugador de Sporting y Eibar, estaba en el palco y ha reconocido en varias ocasiones la importancia de ambos clubes en su carrera. También acudió Gerardo Ruiz, expreparador físico del Sporting.

Opiniones de aficionados

La grada se convirtió en escenario de valoraciones rápidas. Los seguidores rojiblancos Nicolás Pérez, Óscar Antolín y Nacho Martínez resumían el sentir general: "Hay que ganarlo". En el otro bando, un grupo de seguidores del Eibar, entre ellos Marçal Benet y Marina Navarrete, llegaba a Gijón para pasar el fin de semana: "Hoy, por lo menos un empate", comentaban mientras pedían un gol de Aleix Garrido, "el mago del Eibar".

Primer sobresalto y emociones del partido

Los 21.802 espectadores no tardaron en vivir el primer sobresalto. Apenas cinco minutos bastaron para que la hinchada visitante celebrase un gol. Entre los presentes estaban los hermanos Gorka y Joseba Madariaga, junto a Beatriz Susaeta y Sonia Olabarrieta: "Venir a Gijón siempre es un buen plan", afirmaban antes de regresar esa misma noche.

El Sporting reaccionó y en trece minutos generó tres ocasiones claras que encendieron las gradas. Sin embargo, la amarilla a Perrin en el minuto 19 volvió a calentar el ambiente.

Solidaridad también en el descanso

El descanso trajo otro guiño solidario. Juan Carlos Ablanedo participó en un reto que donaba 100 euros en pan de Fermento por cada gol marcado. El partido sumó cinco tantos, traducidos en 500 euros, celebrados con aplausos.

Debut y penaltis

La ovación del segundo tiempo fue para Nico Riestra, debutante en Liga con el primer equipo. Aun así, el juego no acompañó y los aficionados lo criticaban: "Un partido muy plano, muy aburrido". La entrada de Caicedo levantó comentarios irónicos: "Ahora sí que ganamos 3-1".

La esperanza surgió en el minuto 75, cuando el árbitro señaló penalti a favor del Sporting, lanzado por Duba. El Molinón rugió buscando la remontada, fiel a su costumbre de vivir finales apretados.

Empate y sensación compartida

Al final, un punto para cada equipo y la sensación de que la grada volvió a empujar más que los once. "Sabe a poco", resumía David Taladriz mientras el estadio se vaciaba.

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