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Una Mareona como una catedral: el emotivo mensaje a los mineros asturianos de la afición del Sporting

La afición protagoniza uno de los viajes de mayor desgaste de la temporada con un resultado decepcionante

Por la izquierda,Javi Otero, Ana Pérez, Óscar Izquierdo, Humberto Merediz, Nel Izquierdo, Sonia Cernuda, Nacho Pérez, Xuacu Rodríguez, Berta González, Lorena Tuero, Xuan Rodríguez y Geli Joglar, ante la catedral de Huesca. | C. T.

Por la izquierda,Javi Otero, Ana Pérez, Óscar Izquierdo, Humberto Merediz, Nel Izquierdo, Sonia Cernuda, Nacho Pérez, Xuacu Rodríguez, Berta González, Lorena Tuero, Xuan Rodríguez y Geli Joglar, ante la catedral de Huesca. | C. T.

Huesca

La Mareona acompañó al Sporting en Huesca. También a los mineros. El primer cántico del partido fue el "Santa Bárbara bendita", en memoria de los fallecidos en Cangas del Narcea. Después, el fútbol, el poco fútbol del Sporting, mandó. La visita a la ciudad oscense fue la oportunidad para todos esos sportinguistas exiliados en otras ciudades de la zona noroeste de España para acercarse hasta la ciudad oscense para ver al Sporting. Ese era el caso de Jorge Costales y sus hijos Luis y Mara. Los tres esperaban al equipo en la salida del hotel para darle ánimos a la plantilla. "Venimos desde Lleida, pero yo soy de Roces de toda la vida", presumía el padre, que explicaba que tanto el viaje a Huesca como el de Zaragoza y Andorra "si se da en buena fecha" son los viajes que tienen marcados en el calendario. Sobre el resultado, era Mara la que llevaba la voz cantante. "1-3 y si puede ser gol de Guille Rosas", deseaba la joven que esperaba al lateral con una pancarta en su honor.

Víctor Muñoz y Toni Marín, con Nacho Muñoz y su pancarta dedicada a Dubasin.

Víctor Muñoz y Toni Marín, con Nacho Muñoz y su pancarta dedicada a Dubasin.

El otro protagonista en la previa fue Dubasin, cuya lesión de última hora le privó de jugar el partido. No obstante, el pequeño Nacho Muñoz le deseaba la mejor de las suertes con otra cartulina hecha a mano para "El Pingüino". "Siempre que podemos, venimos a Huesca. Es buena hora, el viaje cómodo y se puede aprovechar para comer algo antes por ahí", detallaba su padre, Víctor Muñoz, llegado desde Reus, pero natural de Perlora. A su lado, Toni Marín, residente de Salou, deseaba la mayor de las suertes al equipo. "Me vale un 0-1 con penalti en el 92", bromeaba Marín que apuntó que era "sportinguista de toda la vida" habiendo nacido en Archivel, una pedanía en Caravaca de la Cruz en Murcia. "Hay que sacar los puntos de debajo de las piedras. La temporada está siendo una montaña rusa, pero hay que llegar a mayo estando en la pelea", completaba Víctor Muñoz.

Maraya García e Iván Tuya, junto a su hijo Martín, en los aledaños de El Alcoraz.

Maraya García e Iván Tuya, junto a su hijo Martín, en los aledaños de El Alcoraz.

Menos tute de viaje se dieron Iván Tuya, Maraya García y su hijo Martín Tuya, que tras media hora en coche desde Zaragoza aprovechaban la previa en los aledaños de El Alcoraz. "Es nuestra primera vez en Huesca. Espero ganar después del último día. Hay que tener una racha buena", animaba Tuya. El gran debate entre los sportinguistas que fueron a Huesca estaba en la posible titularidad de Otero, que finalmente no se dio. "Desde que no está Otero se ha complicado las cosas y las lesiones no ayudan", recordaba este seguidor. Volvió Otero, y tampoco dio. El Sporting dejó una imagen que indignó a muchos de los desplazados. La Mareona, con frío o lo que venga, tiene una moral como una catedral.

Jorge Costales, en el centro, con sus hijos Luis y Mara, en el hotel donde pernoctó el Sporting.

Jorge Costales, en el centro, con sus hijos Luis y Mara, en el hotel donde pernoctó el Sporting.

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